David Byrne
David Byrne - ABC
Música

David Byrne, Izal y Melendi, los discos de la semana para los críticos de ABC

Repasamos los álbumes más llamativos que se publican este viernes 9 de marzo

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  1. David Byrne «American Utopia»

    Catorce años después de su último trabajo en solitario, David Byrne aparca proyectos colaborativos, ambiciosos musicales, paseos en bicicleta y nutritivos escritos sobre musicología para retomar su faceta de aventurero del pop cubista y fragmentario y reinterpretar los tiempos que corren con una buena dosis de ironía y puntos de vista siempre originales y novedosos. Un nuevo capítulo para una brillante carrera de espasmos eléctricos, coqueteos con la world music y expediciones a la cara menos obvia de la música contemporánea que el antiguo cabecilla de Talking Heads, poco dado a dejarse por el conformismo, resuelve a lo grande firmando una suerte de distopía repleta de melodías desfiguradas y etéreas, injertos electrónicos y vestigios de aquel post-punk que Talking Heads enriquecieron a golpe de autoridad cerebral.

    «Siempre hago lo correcto», canta, juguetón, en «Doing The Right Thing», una de esas canciones generosas en quiebros y claroscuros a las que el escocés ha dado forma acompañado de una nutrida nómina de colaboradores. Ahí están, sin ir más lejos, Brian Eno, Sampha, Daniel Lopatin (Oneohtrix Point Never), Jack Peñate, Jam City y los productores Rodaidh McDonald y Thomas Bartlett, entre otros, nombres que enriquecen el conjunto y acompañan a Byrne en este viaje a través del extrarradio del sueño americano. No faltan los estribillos adhesivos -el de «Everyday Is A Miracle», esa canción que nos presenta el mundo a través de los ojos de un pollo, es irresistible- ni inyecciones de vitalidad como la de «It’s Not Dark Up Here», pero «American Utopia» es, ante todo, un disco agridulce y de atmósfera enrarecida repleto de teclados lánguidos y voces que recuerdan por momentos al Bowie más crepuscular y con el que el Byrne pasa revista a esa sociedad en la que, asegura, no somos más que turistas y de la que él mismo se convierte, casi sin saberlo, en privilegiado guía.

    8,5 / 10

    DAVID MORÁN

  2. Izal «Autoterapia»

    Hacer un disco distinto a los anteriores, pero sin perder la esencia. La declaración de intenciones más tópica del pop. Las bandas que lo intentan al grabar un nuevo álbum suelen acercarse al objetivo sólo puntualmente, en uno o dos temas donde concentran sus esfuerzos revolucionarios. Pero el cuarto de Izal es de los que rompe las limitaciones adquiridas para tener personalidad propia ofreciendo canciones que no podrían estar en ninguno de sus otros trabajos.

    «Autoterapia» (título que tira de otro topicazo pop, el de que componer para curar heridas) arranca fuego a discreción en esa dirección, con unos Izal irreconocibles. Pero sólo durante unos segundos, porque enseguida queda claro que tampoco es que vayan a romper con sus hechuras habituales. Sin embargo, la fría y electrificada ambientación sonora generada con la ayuda de Santos&Fluren y algunas actitudes interpretativas inesperadas mantienen la tensión de la escucha de un elepé en el que han hecho varias cosas por primera vez, como incluir un solo de guitarra (en «Bill Murray»), tocar el banjo («El Pozo»), cantar con falsete («Temas amables») o incluir un tema de la época de cantautor de Mikel Izal («Canción para nadie»). Poca cosa para convencer a escépticos, ya que se repiten en lo que hace que los odies o los ames: su empeño por corear épicos himnos filosóficos tan enrevesados como fútiles y el despliegue de patrones rítmicos de baile facilón muy sobados. Pero por la forma en que huyen de su propia sombra en los puntos álgidos del disco («Pausa», «Santa Paz», «El temblor»), se palpa una intención por marcar una diferencia en este «Autoterapia»: empujar al público a que se despreocupe por lo que pasa a su alrededor y esté más atento al escenario.

    6,5 /10

    NACHO SERRANO

  3. Melendi «Ahora»

    Con quince años de carrera a unas espaldas donde se puede leer «gamberro reciclado», Melendi entrega un noveno disco de estudio que toma el camino previsible: Reflexiones mundanas y relatos de temblores sentimentales de baja intensidad hilados con rimas extremadamente sencillas, un sonido amable hasta la irritación y ritmos pegadizos, con la obligatorias incursiones reguetoneras (hasta cuatro, una de ellas el single «El arrepentido» con Carlos Vives) y un juego electrónico más o menos arriesgado («Tiempo de re-evolución») que tendrá un encaje curioso de ver en sus directos.

    Dado que no hay rastro del registro más chuleta o «sabinero» del asturiano, hay que centrarse en estimar esfuerzos vocales como los de «Negro sin ti», que sin embargo palidecen cuando el nivel sube de forma clamorosa con la participación de Alejandro Sanz y Arkano en «Déjala que baile, de lejos lo más eficaz de un disco que probablemente no deje mucho material para un futuro «grandes éxitos».

    4,5 / 10

    NACHO SERRANO