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Superorganism - ABC
Música

The Breeders, Superorganism y SFDK, los discos de la semana para los críticos de ABC

Comentamos los álbumes más llamativos que se publican este viernes 2 de marzo

Actualizado:123
  1. The Breeders «All Nerve»

    Nunca han sido las Breeders, el proyecto que impulsó Kim Deal en los noventa para plantar cara a la dictadura compositiva de Black Francis en los Pixies, una banda demasiado dada a las convenciones de la industria discográfica, por lo que, a fuerza de espaciar sus lanzamientos hasta lo indecible (para encontrar su anterior trabajo, «Mountain Battles», hay que remontarse a 2008) han conseguido que cada uno de sus trabajos sea una agradable e inesperada sorpresa. Máxime si, como ocurre con este «All Nerve», la banda estadounidense recupera su cara más retorcida para empaquetar media hora de punk contrahecho y minimalismo rock de efecto abrasivo. Se diría que, espoleada por esa suerte de regreso a las esencias que protagonizó su archienemigo con «Head Carrier», Deal ha decidido pisar a fondo para poner a prueba una vez más su entusiasmo (y también el de su hermana gemela Kelley) con un puñado de canciones que son como suspiros eléctricos.

    El arranque, con los latigazos de «Nervous Mary», «Wait In The Car» y «All Nerve», es sencillamente imbatible, y por más que los ingredientes puedan resultar conocidos (las réplicas vocales entre Kim y Kelley, las guitarras oxidadas, ese bajo de precisión matemática…), «All Nerve» no sólo les quita unos cuantos años de encima, sino que ilumina también nuevas facetas y combina el músculo y la mandíbula apretada con la atmósfera enrarecida y las cicatrices al aire de «Dawn: Making An Effort» o la melodía abollada «Walkin’ With a Killer». Un disco rejuvenecedor con el que Kim Deal demuestra que, tras su salida definitiva de los Pixies, tenía un buen puñado de ases guardados en la manga.

    8,5 / 10

    DAVID MORÁN

  2. Superorganism «Superorganism»

    Si de vez en cuando visita alguna web de música «indie» quizá ya se haya hartado de que le digan que Superorganism va a ser su próximo grupo favorito. Si no, conviene conocer su historia antes de escucharlos porque tiene miga: es el relato de un sueño «millennial» cumplido. Una estudiante de 17 años residente en Maine (EE.UU.) llamada Orono Noguchi se hace fan de la banda neozelandesa The Eversons, y contacta con ellos por las redes sociales para declararles su admiración. Durante un viaje a su país natal, Japón, Noguchi se entera de que están allí de gira, va a verles y consigue entrar al camerino para saludarles. Salen del encuentro siendo grandes amigos, y meses después, la joven recibe un sorprendente correo electrónico con un archivo adjunto, una grabación. The Eversons se han trasladado a Londres y viven en una suerte de comuna creativa. Han fundado un nuevo proyecto musical llamado Superorganism y quieren que le ponga letra y voz a su primer tema. Ella cumple su parte, reenvía el material, sus socios lo suben a Soundcloud y... ¡Boom!

    «Something For Your M.I.N.D.» arrasó el año pasado en todas las playlists «indies» habidas y por haber, acabó formando parte de la banda sonora del Fifa 2018 y, huelga decirlo, indicó el camino a seguir a este superorganismo de ocho miembros: un electro-pop hipercolorista y barroco de cadencias suaves que saca provecho al encanto del claroscuro emocional adolescente para sintetizar una seducción instantánea. Es llamativo el detallismo que hay en este chiflado collage de mil y un piezas orgánicas y electrónicas ensambladas por ordenador (Frank Ocean fue de los primeros que quiso saber quién había detrás de Superorganism), y aunque el interés en una escucha del disco entero termina en curva descendente (probablemente por la parquedad de recursos vocales), es indudable que el sello británico Domino ha hecho el fichaje del año en la escena independiente. Habrá que ver cómo funciona en los escenarios.

    7 / 10

    NACHO SERRANO

  3. SFDK «Redención»

    «Pocas cosas que decir, yo que ya lo he visto tó», confiesa Zatu en «Contradicciones», noveno corte del nuevo trabajo de SFDK. Mientras la nueva escena de rap ve impasible cómo el trap le quita la novia, sus mayores parecen algo obnubilados en una mirada al pasado, con una nostalgia teñida de rabia por los errores cometidos, pero también de orgullo superviviente por los obstáculos superados. Ya, pero ahora qué.

    Así, con una suerte de parada, revisión y replanteamiento todo en uno, los sevillanos SFDK vuelven a la palestra con un disco que musicalmente podría haber sido grabado hace diez años. Nada parece haber pasado desde entonces al escuchar estos temas, en los que Zatu y Acción Sánchez despliegan un elenco de registros sonoros desprovisto de influjos estéticos de nuevo cuño, sin rastro de patrones rítmicos dembow en las bases ni de autotune perceptible en las voces («el papi no hace música para perrear, más bien para guerrear», dicen al despedir el álbum), pero sí repleto de referencias sampleadas y detalles de creación original que evidencian una vez más el buen gusto y conocimiento de la música popular que tiene el dúo.

    Con eso y unas letras realmente inspiradas, empapadas de ese inconfundible blues andaluz que se ríe de las desgracias propias con sorna, no hace falta ninguna vuelta de tuerca. Quién necesita una revolución cuando tiene un disco dinámico y con empaque. En «Redención» hay alguna historia de abuelo cebolleta ( «Años muertos»), pero también combatividad y denuncia de rabiosa actualidad. Con las feroces dentelladas de «Twitter» (el temazo indiscutible) a la manada de San Fermín, a Miguel Carcaño, a la Gürtel, a la brutalidad policial, al machismo institucional, a los abusos de la banca, los sevillanos demuestran una vez más que nadie mete caña a indeseables y parásitos como un buen rapero. En lo estrictamente musical sobresalen el flow brutal y el scratching (ese viejo amigo demodé) de «Los Funkcionarios», el rap jondo-indostaní de «La amalgama», el jazz-triphop de «Ventanas y terrazas», la brillante colaboración de Kaze en «Agua pasá» o la sorprendente y autocrítica «Me queo en mi casa» en la que Zatu por momentos parece Residente de Calle 13. Hay incluso un doo-wop alucinado en los bonus tracks de un octavo álbum que no baja el listón ni un centímetro de lo habitual.

    7,5 / 10

    NACHO SERRANO