Constanza Lechner y Antonio Serrano posan para ABC
Constanza Lechner y Antonio Serrano posan para ABC - Isabel Permuy

Antonio Serrano y Constanza Lechner: «La música clásica tiene que ser más universal»

El armonicista español y la pianista argentina editan «Clásicos Españoles y Argentinos» en el que interpretan grandes clásicos de Falla, Sarasate y Piazzolla

Alejandro Escribano
MadridActualizado:

Tras numerosas colaboraciones de Antonio Serrano con el pianista y cantante croata Oliver Dragojević, al armonicista de jazz le llegó, a través del director del Festival de Música Clásica de Sarajevo, una propuesta estimulante: ofrecer un recital clásico en dicho festival. Manos a la obra, Serrano decidió unirse a la pianista clásica Constanza Lechner para protagonizar una gala a piano y armónica que repasara algunas de las grandes obras de compositores de referencia en sus respectivos países, España y Argentina. Así, composiciones de Granados, Falla, Sarasate, Guastavino y Piazzolla se incluyeron en un concierto fruto del cual surgió «Clásicos españoles y argentinos» (Kamala, 2018), trabajo que presentan hoy en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

¿Cómo nació el proyecto?

Antonio Serrano: Yo conozco a Conie (Constanza Lechner) desde hace muchos años, de verla en su casa cuando iba a ensayar con su hermano Federico, también pianista. Ella estaba interesada en clases de improvisación y yo en clases de piano clásico, así que decidimos intercambiar clases y durante esas sesiones una día decidimos tocar algo con armónica y piano. Tocamos el «Vals del minuto» de Chopin y nos gustó, hubo química desde el principio. Ahí quedó la cosa hasta que al poco tiempo me encargaron desde el festival de música clásica de Sarajevo un recital clásico. Y como yo no tenía en ese momento ningún proyecto de ese tipo rápidamente pensé en ella. Nos gustó tanto y lo pasamos tan bien que decidimos grabar el disco.

¿Cómo seleccionaron el repertorio?

A. S.: Como teníamos que presentarnos por primera vez en Sarajevo decidimos seleccionar parte del repertorio argentino y español. Y de ahí empezamos a elegir composiciones que por un lado nos eran familiares y por otro compositores que nos gustaban, como Carlos Guastavino, que yo no conocía, y que resulta ser una de las partes más emotivas del disco. Luego, a Falla yo lo había tocado cuando estudiaba de pequeño. Y a Sarasate ella lo ha tocado muchas veces con el Ballet Nacional de España. Piazzolla nos es común a los dos, ya que yo grabé un disco de homenaje a su figura (Armonitango, 2007) y ella también lo ha tocado mucho con Fernando Egozcue. Queríamos buscar por un lado un repertorio que no fuera totalmente nuevo pero que tuviera sentido y que fuera de compositores importantes que nos representaran de alguna manera.

También han elegido composiciones de Carlos Guastavino, un compositor a reivindicar.

Constanza Lechner: Fuera de Argentina, a pesar de que «Se equivocó la paloma» la conoce todo el mundo, nadie sabe que es una composición de Guastavino. He querido rendirle un pequeño homenaje porque es un gran compositor que fue a contracorriente en su época, porque eran los años de las vanguardias, de las disonancias, de la falta de melodía reconocible y él fue un gran defensor de la misma. Él mismo afirmaba: «Que me perdonen los vanguardistas pero a mí me gusta la melodía, que se entienda la melodía». En realidad era un romántico. Mi abuela tocaba sus canciones cuando yo era pequeña y conservo las partituras originales, que son las que uso cuando toco en directo.

¿Cómo se arregla a armónica y piano una pieza escrita solamente para piano o para piano y orquesta?

A. S.: Siempre he intentado fijarme en la orquesta, en cuáles son los colores que hay dentro de ella. La armónica es un instrumento que tiene muchos matices y con el que se pueden hacer acordes, octavas, dobles notas,..., de tal manera que me lo planteé a la manera de un violín, ya que el violín hace todo ese tipo de cosas. Dentro de las posibilidades del instrumento intento buscar efectos, trinos,..., que puedan emular a la orquesta lo máximo posible.

¿Qué creen que pensarían los compositores clásicos si escucharan estas versiones de sus composiciones?

A. S.: Estoy muy tranquilo con el trabajo que hemos hecho ya que hemos respetado mucho la música, habiéndola tocado con sumo cuidado y respeto. Sinceramente creo que han sido muy acertadas las interpretaciones. Pienso que a los compositores clásicos les gustaría y me atrevo a decir que se animarían a escribir un concierto para armónica, una sonata para armónica y piano o incluso un concierto para armónica y orquesta. No sé si soy demasiado vanidoso pero estoy muy contento.

El disco se cierra con el Vals del Minuto Opus 64 nº 1 de Chopin, que dura 2 minutos ¿es imposible tocarlo en un minuto?

A. S.: Yo creo que no suena bien cuando se toca en un minuto. De hecho no está pensado para tocarse en un minuto, es una especie de metáfora. Es un mito que se pueda tocar en un minuto

C. L.: Es un error de traducción, ya que su título original en francés es "Minute Waltz" que significa «Vals diminuto o pequeño».

Para terminar, me gustaría que me hablaran el uno del otro.

C. L.: Antonio siempre me ha parecido un músico impresionante. Para mí es un sueño tocar con él. Recuerdo el primer ensayo que tuvimos, en el que yo llevaba todo muy bien preparado como buena pianista clásica y llegó Antonio con su armónica y empezó a tocar y yo me empecé a equivocar. Era tal mi asombro y admiración que me empezaban a fallar los dedos y le decía: ¡Antonio, toca un poco peor! (risas)

A. S.: Conie es una pianista clásica especial porque tiene una actitud muy abierta a otras músicas. Incluso ella misma hace sus propias incursiones en el jazz, en el tango,... Le llaman muchas veces para hacer trabajos que están fuera del clásico y los aborda muy bien. Tiene esa facilidad y esa educación y a mí eso me ha permitido trabajar con mucha tranquilidad en este proyecto, el poder volver a encontrarme con mis orígenes. Además ella viene de una familia que conoce muy bien la música clásica y que también está abierta a otras músicas. Porque a mí siempre me ha dado miedo el músico clásico purista y cerrado en lo suyo. Más que miedo es que no me ha apetecido trabajar con ese tipo de músicos. Creo que la música tiene que ser algo más universal. Y aunque sea una música que está muy establecida y que está escrita y se enseña en los conservatorios es una música con la que se puede jugar un poco.