José María Sánchez-Verdú muestra su fascinación por El Greco
José María Sánchez-Verdú muestra su fascinación por El Greco - vanessa gómez
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Sánchez-Verdú: «Los jóvenes directores de orquesta españoles son nombrados titulares en el extranjero»

El compositor algecireño estrena este miércoles «Sueña El Greco el martirio de San Sebastián» en el Teatro Central de Sevilla

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José María Sánchez-Verdú (Algeciras, 1968) ofrece su peculiar visión musical sobre el universo de El Greco en un espectáculo de teatro-danza que estrena este miércoles en el Teatro Central dentro del V Festival de la Guitarra de Sevilla. «Sueña El Greco el martiro de San Sebastián» es el nombre de esta original propuesta en la que homenajea al genial pintor, del que este año se celebra el IV centenario de su muerte. Se trata de una obra arriesgada que cuenta con la dirección escénica y la dramaturgia de Royds F. Imbert, la presencia del actor cubano Eduardo Martínez y del grupo sevillano Zahir Ensemble, uno de los consorts nacionales más destacados dentro de la música contemporánea.

Sánchez-Verdú fue Premio Nacional de Música en la categoría de composición en el año 2003 y se lo rifan los teatros de medio mundo para estrenar sus obras. No en vano es uno de nuestros músicos más internacionales y es admirado en países centroeuropeos como Alemania, en donde trabaja desde hace años. «Sueña el Greco», que es el nombre del lema del Festival de la Guitarra en esta quinta edición, es una obra que nace de la admiración que tiene este músico por El Greco. En este sentido, Sánchez-Verdú comenta que «hay dos tipos de miradas, la oriental, que viene de Mesopotamia, Egipto y va hacia la Grecia clásica, y que es donde no hay perspectiva, explotando en Bizancio en el mundo de los iconos; y la confrontación que supuso esto en el Renacimiento con la aparición de la perspectiva apoyada en las teorías de Euclides, y en esa confrontación el Renacimiento venció».

El Greco venía de Grecia y ahí la tradición de los iconos era muy grande, por lo cual él recogió toda esta herencia, pero también estudió en Venecia y Roma, por lo que tuvo un cruce de esas dos miradas. En este sentido, muchos artistas contemporáneos como Picasso o Kandinsky se dejaron seducir por este pintor que hasta el siglo XIX había sido rechazado precisamente por ser acusado de no dominar la perspectiva.

A partir de ahí, el director del Festival de la Guitarra, Francisco Bernier, le propuso a Sánchez-Verdú y a Royds F. Imbert un espectáculo escénico-musical en donde se mezclara la danza, el movimiento y varias composiciones de este músico. Así pues, se trata de un espectáculo interdisciplinar, como ocurre con la práctica totalidad de las obras de este artista andaluz: «Mi música articula la dramaturgia musical y Royds es el que está haciendo el desarrollo visual de la propuesta».

Sánchez-Verdú se alegra de participar en este Festival de la Guitarra de Sevilla «porque no sólo me gusta estrenar en los grandes teatros, sino también en sitios más pequeños en donde me estimula muchísimo participar». Asimismo, se congratula de reencontrarse con el grupo sevillano Zahir Ensemble: «Tienen a Juan García como director y compositor y gracias a su trabajo hacen unas propuestas de nivel altísimo. Sevilla tiene la suerte de contar con ellos y con Taller Sonoro en la música contemporánea, y luego la gran cultura sevillana está en la música antigua, pero es terrible que en la ciudad no haya un lugar en donde puedan convivir y trabajar».

«Una orquesta como la Sinfónica necesita tranquilidad»

Sánchez-Verdú colaboró en 2001 con la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla con «Maqbara», una obra para voz árabe y orquesta dirigida por Jesús López Cobos. Dicha composición se estrenó pocos días después de los atentados del 11-S. «La ROSS ha interpretado varias obras mías, sobre todo un monográfico que me dedicaron a través de Reynaldo Fernández Manzano y que dirigió Juan Luis Pérez».

En todo caso, y preguntado por la situación que vive ahora la orquesta, este compositor lamenta que la Sinfónica haya sufrido una inestabilidad desde hace más de una década, «recuerdo la época en la que estaba Alain Lombard y los problemas que hubo, por eso creo que una orquesta debe trabajar con la tranquilidad en un nivel en que lo musical, lo organizativo y lo programático vayan de la mano». También critica que «hay muchos directores jóvenes de orquesta españoles a los que están nombrando titulares en otros lugares del extranjero como Luxemburgo, Nápoles o Nueva York, eso le ocurrió a Juanjo Mena, que se tuvo que ir porque las orquestas españolas parecen no confiar en estos músicos. Las orquestas alemanas apuestan por directores de la mediana generación, no necesitas tener siempre a un Zubin Mehta».