Félix G. Modroño apuesta por una literatura que entretenga y que tenga calidad al mismo tiempo
Félix G. Modroño apuesta por una literatura que entretenga y que tenga calidad al mismo tiempo - Manuel Gómez
Novedad editorial

Félix G. Modroño: «El reconocimiento no llega a través de los premios, sino de los lectores y los libreros»

El escritor bilbaíno acaba de publicar su sexta novela, «La fuente de los siete valles» (Erein)

SevillaActualizado:

A bordo de «El Cuaderno de Pigafetta», Félix G.Modroño (Portugalete, 1965) habla sobre su particular concepción de la literatura mientras el barco va avanzando por las aguas del Guadalquivir en una mañana netamente primaveral. Hace poco acaba de publicar su sexta novela, «La fuente de los siete valles» (Erein), una historia en la que el sacerdote Pablo Santos debe buscar unos libros que han desaparecido del monasterio de San Millán de la Cogolla. Pero, por encima de todo, se hace un retrato fidedigno del Logroño del último cuarto del siglo XIX, ciudad que se convierte en la gran protagonista del libro.

Hace unos dos años y medio, la vida de Modroño dio un giro de ciento ochenta grados cuando decidió abandonar su trabajo como director de una oficina bancaria para dedicarse cien por cien a la literatura:«Es la primera novela que escribo a tiempo completo. Lo que no se puede comprar es el tiempo. Me he planteado la vida más despacio por temas de salud».

La novela no deja de ser un reflejo de la fascinación que este escritor siente por el siglo XIX, una época que comenzó a reflejar de forma magistral en «La ciudad de los ojos grises» (2012), donde hacía una hermosa recreación del Bilbao de finales del XIX e inicios del XX.

Cuando era pequeño, Modroño descubrió gracias a sus profesores el valor de las «Glosas Emilianenses»y, poco después, viajó al monasterio de San Millán de la Cogolla:«Visité la biblioteca y me impresionaron los libros que conservaban los benedictinos. Había también un infiernillo, esto es, una pequeña habitación con libros prohibidos por la Inquisición. Los monjes se confesaban para consultar esos libros. Eso da muestra de que los benedictinos de San Millán tenían un carácter esotérico, además se dedicaban al cultivo de un huerto y contaban incluso con un criadero de víboras».

Para el autor de «La sangre de los crucificados», en esta nueva novela «he querido hacer un homenaje al romanticismo, a la infancia perdida, a cómo se transforman las ciudades, a la nostalgia de lo perdido. Yo no sabía que era un romántico hasta que lo he reflexionado ahora, pero lo soy en el término literario».

Cubierta de la novela
Cubierta de la novela- ABC

Pablo Santos es huérfano y se ha criado en una ciudad de provincias. Es también un amante de los libros. Gracias a la ayuda de un benefactor viaja a Roma y allí trabajará en el Archivo Secreto del Vaticano, «que curiosamente Napoleón se llevó a París, ciudad en la que estuvo muchos años». Según Modroño, «Pablo es un recuperador de libros para el Vaticano. En la búsqueda de esos libros halla un tratado alquímico que encierra un gran secreto».

Igualmente, el autor de «Secretos del Arenal», con la que ganó el premio Ateneo de Novela, confiesa que Pablo Santos es «mi nuevo Fernando de Zúñiga. Cuando regresa a Logroño en 1878 se reencuentra con una ciudad en la que han derribado sus murallas y también se reencuentra con la mujer a la que amó en el pasado».

«El valle de las siete fuentes» es una novela «de aventuras y reflexión». «Gira sobre el amor y la muerte». Asimismo, afirma que «para llegar al lector tiene que haber un equilibrio entre la trama y las emociones. La novela debe tener un ritmo adecuado a la propia historia».

«Al lector hay que darle la opción de pensar, no hay que dárselo todo mascado»

Además, sostiene que «en mis novelas me preocupa mucho la manera de contar las cosas. Eso es lo que distingue a un escritor de un autor. Hemos llegado a un punto de consumir literatura basura. Al lector hay que darle la opción de pensar, no hay que dárselo todo mascado». En ese sentido, dice que «se puede entretener y escribir bien al mimo tiempo, por eso me gustan los longsellers». También comenta sentirse partidario de la agilidad y las aventuras que narra Pérez-Reverte, «pero la prosa total la encuentro en García Márquez y en novelas suyas como “El amor en tiempos del cólera”».

Por otra parte, apunta Modroño que «los escritores siempre vamos más allá y buscamos las emociones que se esconden detrás de una noticia.

Finalmente, asegura que «el reconocimiento no llega a través de los premios, sino de los lectores y los libreros». Por eso se siente muy orgulloso de que los libreros de la asociación Cegal hayan recomendado su última novela como libro de la semana. «Ese ha sido uno de los momentos más felices de mi carrera».