El escritor Daniel Ruiz García, ganador del premio Tusquets con «La gran ola»
El escritor Daniel Ruiz García, ganador del premio Tusquets con «La gran ola» - EFE

El «gran camelo» del coaching

El escritor Daniel Ruiz García refleja la realidad empresarial que se oculta tras este fenómeno en su nueva novela, «La gran ola», ganadora del último premio Tusquets

MadridActualizado:

El término «coach» lleva ya un tiempo instalado en nuestro vocabulario, y hasta tiene definición propia en el Diccionario de la Real Academia Española (RAE). En su primera acepción, un «coach» es una «persona que asesora a otra para impulsar su desarrollo profesional y personal», según la magna institución. Esta realidad, habitada por millones de personas en sus destinos profesionales, no ha pasado desapercibida para el escritor Daniel Ruiz García (Sevilla, 1976), que en su última novela ha querido reflejar un fenómeno hasta ahora poco o nada tratado por la literatura.

«La gran ola», ganadora del último premio Tusquets, es un retrato, crudo y amargo, de cómo en la actual sociedad vivimos para trabajar, y no a la inversa, sin cuestionar los métodos empresariales que nos llevan más allá del límite. Por motivos profesionales, Ruiz García ha estado «expuesto a muchos coaches en jornadas, seminarios, conferencias». Al verlos de cerca, el novelista se «indignó», porque se dio cuenta de que «todo el fenómeno del coaching es un gran bluf». La indignación se convirtió en oportunidad narrativa y, meses más tarde, en novela.

«Desde hace tiempo, me interesaba hacer literatura en torno al mundo laboral, porque apenas hay, a pesar de la importancia que tiene y de las condiciones del mercado de trabajo en España. Quería poner de relieve determinados comportamientos de esta época neoliberal, donde el mundo de la empresa ha sido sometido a un proceso encarnizado, salvaje, incluso violento», explica el autor, durante una charla en un hotel madrileño.

Portada de «La gran ola»

No es extraño, por tanto, que el último premio Tusquets considere que «la literatura ha llegado muchas veces tarde en los últimos años y eso tiene que ver con la pérdida de posicionamiento del hecho literario como forjador de opiniones o de conciencias». Todos los que se dedican a juntar letras son conscientes de que «la literatura ha perdido muchísimo poder de prescripción en beneficio de otras artes», porque «vivimos un momento en que la palabra está en decadencia, la devaluación de la palabra se ha llevado por delante la literatura».

Lejos del optimismo que irradian las cifras de ventas de, por ejemplo, el fenómeno bibliográfico del coaching, Daniel Ruiz García se muestra realista (que no pesimista): «Ahora mismo, una de las figuras más secundarias que hay es el escritor, no sólo en la propia cadena del libro, sino en general. Yo puedo decir las barbaridades más gordas, que nadie lee, da igual», remata. Y una no puede dejar de pensar que razón no le falta, al ver cómo nuestra conversación terminó ahogada, entre ruidos de cámaras y movimientos de sillas, ante el inminente inicio de una rueda de prensa de Bertín Osborne.