Una escena de la serie «En la sombra»
Una escena de la serie «En la sombra»
SERIES TV

«En la sombra», mentiras de Estado

En el 50 aniversario de Mayo del 68, no es mala la propuesta de una serie de televisión sobre «Los hombres en la sombra», su título original. Hablando de política, también nos asomamos a «The Tunnel»

MADRIDActualizado:

«Esa mentira de Estado es un atentado contra la democracia», dice un personaje de «En la sombra» («Les hommes de l’ombre»). La frase resume el espíritu de la serie, que nos llega a través de Sundance TV, canal que ha tenido la habilidad de recuperar este título casi viejo, cuando en Francia ya se han emitido sus tres temporadas. Es buena noticia que sigan cayendo producciones del otro lado de los Pirineos. Por pura selección natural, aún son pocas y las que pasan el filtro casi nunca decepcionan.

Política creíble y sucia

Política creíble y sucia. En la sombra empieza con un magnicidio. El presidente de la República sufre un atentado y, mientras el mandatario se debate entre la vida y la muerte, se suceden las maniobras para optar al puesto. Como suele suceder en la ficción y en la realidad, la versión que recibe el público de la noticia no se ajusta a la verdad. De algún modo, recuerda a «Sucesor designado», en la que Kiefer Sutherland heredaba el cargo, pero desde la puesta en escena al retrato de los claroscuros del poder, casi todo resulta más creíble en la ficción europea. Ocurría con la nórdica «Borgen» y con «Oficina de infiltrados», otro «thriller» francés que superaba a «Homeland» en credibilidad sin perder por ello la batalla de la emoción. Aquello eran palabras mayores, pero la creación de Dan Franck, Frédéric Tellier, Charline de Lépine y Emmanuel Daucé es más que recomendable para los aficionados a estos géneros.

Es buena noticia que sigan cayendo producciones del otro lado de los Pirineos. Por pura selección natural, aún son pocas y las que pasan el filtro casi nunca decepcionan

El actor Bruno Wolkowitch da vida a Simon Kapita, uno de esos jefes de campaña que deciden hasta la ropa de quien parece tener el mando. Como amigo del presidente, está preocupado por la calaña de quienes aspiran a sucederle. En el reparto también destacan dos grandes actrices galas, Nathalie Baye y Carole Bouquet, excelente sobre todo la primera, acompañadas por un puñado de magníficos secundarios. La serie tiene ritmo y es veraz. Hasta los «buenos» se saltan la ley de financiación y sacan rédito electoral a cualquier fotografía. En el reino de las apariencias, casi la única diferencia entre los candidatos es que algunos aún muestran ciertos escrúpulos. Su vértigo ante el poder es fácilmente distinguible, no solo en política, de la excitación que experimentan otros. ¿Está la ficción española preparada para hacer series así?

Por su parte, «The tunnel», la versión franco-británica del «Bron / Broen» nórdico, también lleva tres temporadas y se puede ver en Movistar+. Stephen Dillane y Clémence Poésy se mantienen como una pareja de primera, pero el curso es el más oscuro y retorcido. Incluso recuerda a ratos a «True Detective». El final de algún capítulo es un verdadero impacto. Las tramas reman a contracorriente del Brexit, pero es otra opción perfecta para degustar productos europeos.