Bergsveinn Birgisson reside en Noruega
Bergsveinn Birgisson reside en Noruega
LIBROS

«Para Helga», descargo de conciencia

De los países nórdicos, más allá del «noir», nos llega esta historia de un amor frustrado, de la mano del islandés Bergsveinn Birgisson

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Desde hace unos años ha cobrado especial fuerza el fenómeno de la novela negra nórdica. Tras los «padres» del género, el matrimonio formado por los suecos Maj Söwall y Per Wahlöö, vinieron muchos otros, destacando la serie «Millennium», debida al también sueco Stieg Larsson, que arrasó en todo el mundo, aunque no le va a la zaga su compatriota Henning Mankell. Igualmente, merece la pena recordar a Arnaldur Indridason, a Jo Nesbø, a Karin Fossum, y a Liza Marklund, entre otros. Pero más allá del «noir», la literatura de los países del frío cuenta con una novelística que no debe pasar desapercibida, y que ahora nos está llegando en nuestro idioma. Por ejemplo, «La analfabeta que era un genio de los números» (Salamandra), de Jonas Jonasson, o «La mujer es una isla» (Alfaguara), de Auður Ava Ólafsdóttir. Su calidad se confirma con «Para Helga», del islandés Bergsveinn Birgisson.

Decisiones vitales

«En realidad, me duele recordar todo esto», le escribe Bjarni a Helga, en una larga misiva que conforma la novela, en la línea de «Alexis o el tratado del inútil combate», de Marguerite Yourcenar. «Todo esto» es enfrentarse al pasado, explicar a Helga, y quizá más a sí mismo con mucho de descargo de conciencia, su falta de valor para dejar a su mujer e irse con ella como le pidió, también en una carta, a la que responde, transcurrido mucho tiempo, un Bjarni anciano, dedicado en los últimos años a cuidar a su esposa, que acaba de morir. En su búsqueda de razones, Bjarni rememora su vida, consagrada al pastoreo y a su granja, el paisaje y la naturaleza de Islandia y, sobre todo, la pasión que sintió por Helga, y que aún enciende su viejo corazón, sus sensuales encuentros con ella.

Pese al drama que encierra la historia no se despeña por el desmelenamiento, la estridencia o el folletín. Su protagonista parece inmerso en un dolor sereno, en una angustia resignada. Bergsveinn Birgisson nos ofrece una excelente novela, con sorpresa final, sobre los laberintos del amor, y sus torturas -no es casual que la carta esté fechada en el «día del martirio de san Juan Bautista»-, pero también, y quizá más aún, sobre el dédalo en el que se convierten muchas veces los momentos donde hay que tomar decisiones vitales.