Una de las obras de Esther Ferrer presentes en la exposición
Una de las obras de Esther Ferrer presentes en la exposición
ARTE

El mirar de las mujeres

Elena del Rivero se pone el hábito de comisaria para una colectiva en Travesía 4 sobre identidades

MadridActualizado:

Siempre he pensado que las exposiciones «de mujeres» son decepcionantes. Con el argumento de la discriminación positiva, de romper el llamado «techo de cristal» y de alcanzar una mayor visibilidad, se acostumbra por desgracia a presentar la obra de artistas aficionadas o directamente mediocres, en un batiburrillo que favorece poco la obra y la visibilidad real de esas creadoras.

Por suerte, en el caso de la exposición organizada por Elena del Rivero para Travesía 4, el criterio expositivo no ha sido en absoluto el del victimismo, ni tampoco específicamente el de la «visibilización», organizando una cita en torno a lo que María Lozano ha dado en llamar «el mirar de las mujeres».

En segundo plano

Sería absurdo pretender «visibilizar» la obra de artistas enormes y ya consagradas como Esther Ferrer, la desaparecida Ángeles Marco o la mundialmente reconocida Kiki Smith. La propuesta de Del Rivero pasa más bien por lo que ella denomina «una reunión de amigas», que comparten criterios y opiniones en común, y que aprovechan para desarrollar un diálogo sobre la identidad, la sexualidad y su relación con las prácticas artísticas contemporáneas.

La propia Elena del Rivero, que es una extraordinaria artista, ha preferido incluso poner su propia obra en un segundo plano –a pesar de que, como creadora y como feminista, cuenta ya con una sólida y larga tradición–, acaso para permitirnos disfrutar de la calidad y el interés intrínseco de la propuesta. De hecho, ha renunciado incluso a todo carácter programático o doctrinario, para permitir una mejor apreciación de la problemática que las piezas introducen.