Microplástico
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CINCO MINUTOS DE GLORIA

Microplástico en el cerebro

La Fundeu elige una palabra al año que, a veces, hace daño

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Excepto muertes previstas o imprevistas -¿quién dijo que la parca nunca nos pilla con el pie cambiado?-, como la reciente de Amos Oz, todos los años terminan y arrancan de la misma manera en el noticiero cultural. Un vacío de ideas que pide a gritos un poco de Serotonina, al más puro estilo Houellebecq. Como en el día de la marmota, abrimos nuestro correo electrónico el 2 de enero y ahí están al acecho los mensajes institucionales que alardean sobre cuál ha sido el número de visitantes que han transitado por los museos nacionales e internacionales -siempre al alza, nunca a la baja- como si interesaran estos datos en el milenio de las redes sociales; cuando nos hacemos fotos hasta en los cuartos de baños de esos museos previo selfi delante de -¿qué sé yo- el Guernica, por ejemplo. Suena tan antiguo como si hablaran del ábaco en los tiempos del algoritmo.

Y, conforme pasan los meses, la agenda del día de la marmota suma novedades que ya se quedan con nosotros hasta nueva moda. Ahí tenemos el penúltimo invento cultural de elegir la palabra del año. Es una iniciativa que la Fundeu puso en marcha en 2013 con escrache; luego vinieron selfi, refugiado, populismo, aporofobia y ya en el 2018 recién despedido se ha descolgado con «microplástico», que, para empezar, no se encuentra todavía en el diccionario de la RAE, pero llegará. Todo es cuestión de repetirla machaconamente en noticias, chascarrillos de barra y memes de redes sociales, de encontrarla hasta en la sopa nuestra de cada día (y no lo digo solo en sentido figurado).

«El lenguaje es la cuestión política por excelencia», afirmaba Juan Mayorga en una entrevista que se publicó en ABC Cultural el año pasado. Cuánta razón tiene la reposada sabiduría de Mayorga, el miembro electo de la RAE más joven. Y como el lenguaje es la cuestión política por excelencia, por eso la Fundeu ha optado por «microplástico» en lugar de «micromachismo» y la RAE ha llevado a su redil sororidad y empoderamiento. Parole, parole, parole.