El artista Luis Vassallo junto a los bocetos de su última obra: «Buscadores»
El artista Luis Vassallo junto a los bocetos de su última obra: «Buscadores» - M. GAIL
ARCO'19

Luis Vassallo: «Me gusta crear imágenes avasalladoras»

«Participo de una corriente en la que el arte no evoluciona, no progresa, sino que cambia». El pintor madrileño busca romper con la norma desde una labor que es todo un homenaje a la gran pintura

MADRIDActualizado:

Luis Vassallo (Madrid, 1981) nos abre las puertas de su estudio, aunque la primera en recibirnos es su pequeña amiga peluda, su perrita Tina. El espacio diáfano, situado en la zona de Noviciado, ilumina cada una de sus obras y un escritorio donde no cabe ni un pincel más. Este tímido artista se considera «bastante casero» a la hora de trabajar en algo que desde siempre le ha apasionado.

¿Por qué pintura?

Pinto desde niño. Empecé por el graffiti y por mi abuelo paterno, del que tengo el último cuadro que pintó [señala el lienzo que reposa sobre un piano] y que no llegó a acabarlo. Hice Bellas Artes, iba trasteando cosas y, cuando acabé la facultad, ya me metí de lleno en la pintura.

El cuadro de su abuelo es importante para usted…

Es un talismán, me pone las pilas. Me gustaría que mis pinturas pudiesen llegar a tener esa carga emocional. Jamás me he planteado acabarlo… Es el cuadro de otro pintor. Es precioso así, está cargado de significado.

Obra inacabada que Luis Vassallo conserva de su abuelo
Obra inacabada que Luis Vassallo conserva de su abuelo - M. GAIL

¿Qué define su estilo?

Soy mejor afrontando las cosas lateralmente, rodeándolas y no definiéndolas. Me cohíbe mucho esa pregunta. Creo que no me gusta seguir una norma pero sí hay cosas que se repiten en mis obras. Me gusta crear imágenes muy… avasalladoras [ríe]. Creo en una plasticidad exuberante. Me gusta el último Picasso o Max Ernst. En las primeras vanguardias los cuadros eran como entes en sí mismos, no pretendían llevarse bien con su alrededor, y ese arte me gusta. También trabajo mucho con la cita. Participo de una corriente en la que el arte no evoluciona, no progresa, sino que cambia. Me apoyo en el trabajo de artistas anteriores que hablan desde un lenguaje propio y que a través de sus obras hablan de sí mismos y de su experiencia: desde gente de las vanguardias, Tarsila do Amaral o el último Braque hasta Louise Bourgeois. Sigo leyendo y cultivándome, pero el conocimiento actúa inconscientemente. Yo hago cosas, no ideo. En el hacer es donde está mi trabajo y casi todo es un arte en contra de la normatividad.

¿Cómo influye la música en su labor?

Bueno, incluso mi chica es cantante. En los años 70 se creó una música que bebía del folclore pero que hacía una cosa nueva. Yo hago lo mismo pero con la pintura. La música es muy importante para mí porque estructuró en mi cabeza ese esquema.

¿Es fácil encontrar trabajo como artista?

No, yo todavía no trabajo al 100% con mi obra. Por las mañanas soy diseñador gráfico en un estudio y, por las tardes, me dedico a mi obra. Creo que podría dedicarme exclusivamente a pintar, pero es un riesgo. Fluctúan mucho las ventas. Es complejo cuando llegas a un determinado baremo de precios. Al principio es fácil porque dicen: «¡Qué bien pinta este chico!», y tienes unos precios muy bajos. Pero cuando te quieres dedicar a ello, tienes que subirlos, cambias a otro rango de coleccionistas, ya hay más competitividad y entra el tema curricular de por medio. Yo no me quejo. Vender, vendo, pero no lo suficiente como para llevar una vida más o menos normal y tener algo que se parezca a un sueldo [ríe].

¿Algún comprador asiduo?

Sí, hay gente que me sigue desde el principio. Es cierto que algunos ahora me tienen que comprar piezas muy pequeñitas o dibujos porque no alcanzan económicamente. Pero algún coleccionista me sigue comprando. Uno de ellos tiene fijación por las obras grandes y siempre me compra cuadros inmensos.

Cuando ven sus cuadros, ¿la gente pregunta por su significado?

Normalmente la gente es muy tímida y si no saben, no preguntan. Es un error. Siempre digo que hay que querer saber. Aunque el arte necesita de un conocimiento, no se deben abatir por pensar que no saben. Lo importante de una obra de arte es que alguien la vea, la piense, la sienta… Siempre les pregunto qué les parece porque cualquier imagen causa una reacción en el público. Quiero transmitir con mis obras pero de manera abierta.

De sus obras, ¿cuál es su preferida?

Lo último. Siempre estoy ilusionado con lo último que he hecho. Ahora estoy trabajando en continuar la serie de pinturas que presenté en ARCO el año pasado. Se llama Buscadores y aparta un poco la cita directa. En esa serie de cuadros hay una reverberación de esa pintura de principios del siglo XX pero les superpongo amuletos arcaicos. De momento, solo son bocetos.

Bocetos de la obra «Buscadores», de Luis Vassallo
Bocetos de la obra «Buscadores», de Luis Vassallo - M. GAIL

¿Y la más cara?

Fue un cuadro de16.000 euros, aunque creo que tuvo rebaja. El dinero depende del artista, si es más o menos reputado. El mercado funciona así. Yo vendo todo a través de la galería, que se lleva un 50% de las ventas, y ese cuadro lo vendió mi galerista Jacobo, de Espacio Valverde, en Lima.

¿Cómo llega un artista a una feria como ARCO?

Al principio es más fácil entrar con un solo, con algo muy contundente. Las ferias están tendiendo hacia ese formato y para las galerías es muy difícil porque nos dejan a muchos fuera. En los años que Espacio Valverde [galería a la que él pertenece] ha ido a ARCO, ha aumentado el número de artistas que lleva. El año pasado fue el primero para mí. Vendí algo, pero fue duro. Hay mucha competencia. Este año vamos cuatro artistas de la galería. Me gustan más las ferias así, me gusta el popurrí.

¿El trabajo de la galería es esencial?

Es lo que me da de comer. Van a mi ritmo y, gracias a ellos, sigo trabajando en el arte. Si no, posiblemente lo hubiese dejado. También hay que animarse a uno mismo. Hay profesiones más duras que otras y somos nosotros los que elegimos dónde estamos.