Detalle de los conjuntos fotográficos expuestos en «Y la tierra será el paraíso»
Detalle de los conjuntos fotográficos expuestos en «Y la tierra será el paraíso»
ARQUITECTURA

Domènec y los usos de la arquitectura

A través de la figura de Domènec, una exposición en la galería ADN de Barcelona revisa la arquitectura moderna, su intencionalidad y su frustrada utopía

Barcelona Actualizado: Guardar
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La arquitectura y el urbanismo nos limitan y oprimen, nos condicionan y fomentan ideales –tanto de vida como ideológicos y políticos– que van mutando a lo largo de la Historia. Los usos cambian, las necesidades se van adaptando a su momento y todo se refleja en la morfología de nuestras ciudades, viviendas y monumentos que conectan pasado y presente.

Podemos decir que el continente limita al contenido, pero a su vez que el contenido delimita al continente acabando por completarlo. Todo a nuestro alrededor está pensado y deliberadamente ejecutado con una intención más allá del desarrollo de nuestra vida con objetivos determinados. Los arquitectos y urbanistas pasan a formar parte de las semideidades que ejecutan ese plan superior y a su vez momentáneo. Crean en sus obras formas que delimitan la interacción de los individuos que las habitan y pasean, pero, al mismo tiempo, al hacerlo, crean nuevos usos y deforman la obra creada, según sus necesidades, adaptándolas.

Universalidad del discurso

Esta es la reflexión que se desprende de la exposición de Domènec (Mataró, 1962) en la galería ADN de Barcelona, visitable hasta el 16 de marzo. Un compendio de proyectos que versan sobre la idea de modernidad así como las implicaciones de ésta en la vida de los ciudadanos a través de la arquitectura y el paso del tiempo. Obras que engloban proyectos de momentos dispares, desde 2004 a 2018, pero con una unidad temática que nos hacen ver la universalidad de su discurso.

Un compendio de proyectos de Domènec que versan sobre la idea de modernidad así como las implicaciones de ésta en la vida de los ciudadanos

Bajo el título «Y la tierra será el paraíso», Domènec muestra una serie fotográfica de retratos, imágenes de archivo, planos, alzados, dibujos, blocs de notas y maquetas que revisan la arquitectura moderna y su intencionalidad para analizar cómo la utopía de modernidad da al traste con el desarrollo del individuo. Queda patente cómo los planes de esos dioses que deciden se adaptan a sus usuarios y cómo van tomando formas tan diversas, a veces alejadas de su funcionalidad original, cuando no van limitando la vida de estos.

En pro de «lo moderno»

Un montaje sobrio y adecuado, arquitectónico y sencillo, pone de relieve la coherencia de la obra de Domènec para acabar con la grandilocuencia de su último proyecto de 2018, que, bajo el mismo título que la muestra, juega a apilar maquetas de madera de los edificios de protección oficial del barrio de La Mina. Este montaje escultórico se contrapone a dos fotos de archivo, una de Franco con la maqueta de estos edificios, y otra de dos mujeres sosteniendo las maquetas hechas por ellas mismas de las chabolas que ocupaban en el Camp de La Bota antes de reubicarse en esos edificios asépticos, construidos expresamente para reordenar sus vidas en pro de la modernidad.

Y como no todo podía ser desesperanza, es especialmente interesante la serie fotográfica «Sostenere il Palazzo dell´Utopia» (2004), en la que el protagonista es el usuario de un edificio tan polémico como utópico en sí mismo como es el Corviale de Le Corbusier en Roma. Un complejo urbanístico «okupado» y acabado de definir y construir por sus usuarios tras la quiebra de la constructora. La utópica obra quedó abandonada al capricho de sus habitantes, quienes realizaron la tarea de dar sentido a sus espacios. Ellos sostienen físicamente en las imágenes la maqueta del edificio, soportando con ello el uso del complejo al darle vida con su presencia. El individuo, organizado y empoderado, da vida finalmente a la obra.