La aviación también tiene protagonismo en la acción de «Battlefield 1»
La aviación también tiene protagonismo en la acción de «Battlefield 1»
VIDEOJUEGOS

El colapso de los grandes imperios

«Battlefield 1» retrocede un siglo para narrar las historias del conflicto que fracasó en su intento de acabar con todas las guerras, pero que cambió el mundo para siempre

Actualizado:

«Lo que sigue a continuación es combate en primera línea. No se espera que sobrevivas». Con este sucinto aviso el prólogo arranca con una de las batallas más viscerales jamás recreadas en un videojuego, poniendo al jugador en la piel de uno de los miembros de los Harlem Hellfighters en plena ofensiva alemana. El objetivo es claro: resistir a toda costa. La ametralladora ligera M1909 Benét-Mercié es un prodigio tecnológico capaz de sembrar el caos en las líneas enemigas, pero pronto queda claro que no hay suficiente munición para lidiar con todo el ejército del Káiser, que como oleadas de un mar furioso se abaten contra las paredes derruidas de la casa donde el pelotón de voluntarios se ha atrincherado. Y al final llega lo inevitable. «Clarence Point Coupee 1900-1918».

Sin embargo, la batalla continúa. La cámara se aleja del cuerpo del soldado caído y pasa a encarnarse en otro a cargo de una pesada Maxim MG, segando desde una iglesia la vida de los alemanes que inundan las trincheras aliadas. La explosión de un obús lanzado desde un colosal zepelín destruye la ametralladora. Tropas ataviadas con lanzallamas rodean el edificio. «James Johnson 1892-1918». Tanques primigenios conducidos por realistas británicos entran en escena, lanzando una sólida contraofensiva. En el cielo los aviones aliados concentran su fuego sobre la bestia de hidrógeno, que con una espectacular llamarada se da por vencida e inicia su derrumbamiento sobre el campo de batalla, aplastando a cientos. Una nube tóxica desciende sobre la tierra herida. Las máscaras antigás reducen la visión, acortando las distancias, intimando la lucha. Cargas de bayoneta, golpes con las palas de cavar, los árboles mutilados que caen agonizantes. Más y más epitafios en una espiral incontrolable de muerte y destrucción. Una tormenta de acero.

Historias de guerra

El prólogo abre un abanico de misiones variadas que se pueden completar en cualquier orden. Los diseñadores de DICE han aprovechado la campaña para introducir las principales mecánicas jugables: el uso de armas antiguas, no tan precisas y fiables como lo que suele ser habitual en este tipo de juegos; los diferentes vehículos de combate, las unidades blindadas, los caballos, los sables, etc. Sin embargo, en vez de quedarse en un simple tutorial donde recibir un entrenamiento básico antes de saltar a las batallas de la vertiente multijugador, estas historias de guerra tratan de ofrecer una visión amplia de lo que fue el conflicto, más allá del desgaste de las trincheras.

La inspiración cinematográfica es evidente, con homenajes sentidos tanto a «Gallipoli» (Peter Weir, 1981) como a «Lawrence de Arabia» (David Lean, 1962) entre otros muchos, algo que realza el conjunto y le otorga la «gravitas» necesaria. Los escenarios buscan ofrecer grandes momentos dramáticos, como la emboscada a un tren acorazado en el Sinaí, el castigo de la artillería naval a los acantilados otomanos o una tensa infiltración nocturna a través de la tierra de nadie. Las diferentes tramas tratan el lado humano de las contiendas, y aunque su brevedad les impide profundizar en los personajes, se nota el esfuerzo que los guionistas han realizado a la hora de acercarse con respeto al sacrificio ya sea de partisanos italianos, soldados del ANZAC o rebeldes beduinos. No deja de ser una pena que se hayan dejado de lado las historias de las Potencias Centrales, otorgando un relato algo sesgado que, en esta ocasión, sin nazis anatema en el escenario, podría haber resultado muy enriquecedor. Quizá en el futuro, si deciden continuar con esta ambientación, puedan mostrar el conflicto desde otras perspectivas.