Fernando Cordero posa junto al grabado «Mandela»
Fernando Cordero posa junto al grabado «Mandela» - C. FALCÓN
ARCO'19

La Caja Negra cumple 20 años cargados de arte

La galería madrileña La Caja Negra celebra dos décadas trepidantes de exhibición y promoción del arte gráfico en nuestro país

MadridActualizado:

Un sencillo portal con el número 17 en la parte superior y el nombre del espacio en un balcón anuncian que hemos llegado a nuestro destino: la galería gráfica La Caja Negra. Situado en pleno corazón de Madrid, este 2019 el espacio celebra su 20 aniversario.

La Caja Negra nació el 22 de septiembre de 1998 como un intento de poner en valor contemporáneo el mundo de la edición y de la obra gráfica. Organizada en una doble vertiente, por un lado, como editorial de obras, y, por otro, como galería de arte, reivindica la historia social de cada una de estas piezas que, históricamente, han sido la manera de llevar a capas muy amplias de la población la producción artística.

Para Cordero, la proliferación de ferias ha pasado de ser una enorme fuente de promoción de las galerías a tener a los galeristas más humildes «un poco avasallados»

«Hemos conseguido lo que se puede conseguir. Hemos alcanzado los objetivos que nos marcamos al principio de nuestra historia en la medida en la que el mercado español, que es un poco limitado, lo ha permitido», asegura Fernando Cordero, uno de los fundadores de la firma. Y es que, pese a las diversas dificultades que han encontrado a lo largo de su camino, hoy están presentes —en igualdad de condiciones con otras técnicas diferentes— en numerosas plataformas de visualización, donde han logrado llevar la importancia de la estética y de la vertiente más gráfica de numerosos artistas.

Una carrera de fondo

Más de 20 años de historia, que se dice pronto, no desgastan la ilusión de los cuatro integrantes del equipo tras la galería, que trabaja para poder seguir soplando velas durante muchos años más «Estas décadas han sido muy intensas: Hemos hecho un buen trabajo editando a más de 50 artistas y participando en un gran número de ferias», explica Cordero, «aunque, y como todas las galerías españolas, también hemos sufrido ciertos cambios con la crisis. La imagen que el mercado del arte tiene en la actualidad y sus tendencias han provocado que todo se acabe reduciendo a un asunto de dinero, cosa que no pasaba hace algunos años».

Hoy pocos cuartos cuentan con pósteres diseñados por artistas en sus paredes, cuesta encontrar grabados originales en despachos y oficinas, y en las galerías de arte son pocos los pasos que resuenan. Esto se debe, en palabras del galerista, al escaso y discutible tratamiento del arte por parte de los gobiernos, los centros educativos y los medios de comunicación, «que tienden a mostrar precios récord y coleccionistas VIP o a no mencionar nada entre sus segundos de pantalla y líneas en páginas».

Cuatro piezas de la serie «Horizontal Reversal», de Richard Serra
Cuatro piezas de la serie «Horizontal Reversal», de Richard Serra - C.FALCÓN

Desde la Caja Negra tratan de alejarse de esa concepción y «no ser un simple escaparate». Para ello realizan todo tipo de actividades alrededor de sus exposiciones. En la actual, titulada «Horizontal Reversal» ( Richard Serra, hasta el 16 de febrero), se juega con el papel y con las masas de la materia negra para así poder profundizar en las percepciones: el equilibrio entre la luz y la oscuridad, entre el vacío y la pintura. Una muestra en la que las piezas resuelven el conflicto de peso y equilibrio a través de la composición, y que se completa con el grabado de gran formato «Mandela», realizado por su autor en homenaje al político y activista sudafricano en el año 2012.

Especializados en la edición y la exposición de obra gráfica original (grabado, litografía, serigrafía y estampa digital), en La Caja Negra cuentan además con un gran fondo que contiene obras de multitud de artistas como Pablo Picasso, José Pedro Croft, Eduardo Chillida, Anish Kapoor, Nico Munuera, el mencionado Serra o Susana Solano. «Son artistas fundamentales de la modernidad –apostilla Cordero–, porque eso es lo que realmente nos interesa a nosotros: autores reconocidos que hayan hecho un importante trabajo gráfico a lo largo de su vida».

«ARCO significa modernidad»

ARCO nació en el año 1982 como una feria de galerías que buscaba reunir una oferta variada que aunara las vanguardias históricas y también el arte emergente más actual. Por ello, entre otras muchas razones, La Caja Negra no ha faltado a una sola cita desde que nació hace más de dos décadas.

«Llegó en el momento adecuado y tuvo mucha importancia en nuestro país. Para España esta feria significó modernidad y su entrada en el mundo del arte. Fue un milagro sostenido por directores como Juana de Aizpuru y varias galerías españolas», asegura Cordero. Explica también que no todo fue —ni es en nuestros días— color de rosa por hechos como la pérdida de los «carros latinoamericano y contemporáneo» y la proliferación masiva de otras ferias, que, pese a suponer una gran oportunidad para el arte, han pasado de ser una enorme promoción de las galerías a tener a los galeristas más humildes «un poco avasallados».

Hemos alcanzado los objetivos que nos marcamos al principio de nuestra historia en la medida en la que el mercado español, que es un poco limitado, lo ha permitido

Volviendo al presente que nos ocupa, y a la futura edición que se celebrará en la capital entre los días 27 de febrero y 3 de marzo, La Caja Negra va a llevar a IFEMA obras de José Pedro Croft, Mathias Goeritz, Anish Kapoor, Nico Munuera, Richard Serra y Jonathan Hernández. Una selección nada improvisada en la que el criterio elegido se basa en escoger piezas, más conocidas o que supongan un descubrimiento para el público, de los artistas con los que trabajan en este momento concreto.

Con esta elección, igual que ocurrió en años anteriores, esperan que la feria madrileña logre aumentar de manera considerable la afluencia de curiosos y de compradores a las inmediaciones de sus céntricas instalaciones.

Cerramos la puerta del piso 17 tras nosotros mientras los miembros del equipo que gestionan La Caja Negra nos despiden con una sonrisa tras sus pantallas del ordenador. Tal vez, y solo tal vez, muy pronto el eco de los pasos vuelva a no dejar de sonar entre sus cuatro paredes.