Detalle de «Ecce Homo», de Tiziano. Óleo sobre pizarra, 1547
Detalle de «Ecce Homo», de Tiziano. Óleo sobre pizarra, 1547 - MUSEO DEL PRADO

Pintura sobre piedra: arte para la eternidad

El Museo del Prado investiga y dedica una pequeña exposición a un grupo de obras sobre pizarra y mármol realizadas por artistas como Tiziano y Sebastiano del Piombo, entre otros

MadridActualizado:

La colección del Prado es tan rica que el museo puede permitirse el lujo de incluir en su programación nuevas miradas a sus fondos. Es el caso de «In lapide depictum. Pintura italiana sobre piedra, 1530-1555», un proyecto de investigación llevado a cabo por Ana González Mozo, que ha culminado con una pequeña pero exquisita muestra, que puede visitarse hasta el 5 de agosto en la sala D del edificio Jerónimos. Es novedoso por varios motivos. Por un lado, es el primer proyecto expositivo del Prado que no pone en marcha el departamento de Conservación, sino el de Restauración. Por otro, su carácter interdisciplinar: aúna arte, historia natural, geología, arqueología... De hecho, la comisaria ha colaborado estrechamente con el laboratorio de Arqueología molecular y estructural de la Universidad de La Sorbona.

«La Dolorosa con las manos abiertas», de Tiziano. Óleo sobre mármol, 1555
«La Dolorosa con las manos abiertas», de Tiziano. Óleo sobre mármol, 1555- MUSEO DEL PRADO

Y es que el objeto de estudio son las pinturas sobre piedra monocroma (mámol blanco y pizarra), concretamente una selección de nueve obras (la mayoría del Prado, y un par de préstamos de Nápoles), realizadas en Italia por maestros como Tiziano, Sebastiano del Piombo, Daniele da Volterra o Leandro Bassano. Les acompañan, para contextualizarlas, piezas clásicas (destaca la excepcional «Teseo y el centauro», hallada en Herculano en el siglo XVIII y uno de los escasos ejemplos conservados de pintura clásica sobre mármol), y materiales pétreos en bruto. Bromeaba ayer Miguel Falomir, director del Prado, con que no sólo se exhibe arte contemporáneo en el museo, en este caso hay fósiles (trilobites y graptolitos) con unos 400 millones de años de antigüedad.

Soportes más estables

En la Venecia del siglo XVI, una ciudad con fachadas de piedra policromada, hay una vuelta al mundo clásico, llegan nuevos materiales de Oriente... Los artistas quieren hacer obras eternas que perdurasen durante siglos y qué mejor que hacerlo en soportes más estables que las tablas, a las que afectaban los insectos, como el mármol (es resistente, tiene un brillo especial y una gran capacidad para absorber y reflejar la luz y el color, es un buen receptor de pigmentos y, además, se asocia a la piel de los dioses) y la pizarra (más asequible, permite reproducir cuerpos difusos y se crea la ilusión de que éstos emergen de su interior). Para ejemplos, dos obras maestras de Tiziano, que han sido restauradas por Elisa Mora (junto con el «Santo Entierro» del taller de Bassano, a cargo de Alicia Peral), con el patrocinio de la Fundación Iberdrola, y lucen espléndidas en la exposición. Para el «Ecce Homo», óleo sobre pizarra que regaló a Carlos V, Tiziano experimentó con la anatomía de los atletas clásicos. Más tarde, el emperador le encarga una «Dolorosa con las manos abiertas» que ejecuta sobre un fragmento de mármol imperial. Carlos V las tuvo consigo hasta su muerte.

«Piedad», de Sebastiano del Piombo. Óleo sobre pizarra, 1533-39
«Piedad», de Sebastiano del Piombo. Óleo sobre pizarra, 1533-39- MUSEO DEL PRADO. DEPÓSITO DE LA FUNDACIÓN DUCAL DE MEDINACELI

El segundo protagonista de la muestra es Sebastiano del Piombo. Aunque hay quien le sitúa como el descubridor de la pintura sobre piedra, no lo fue, pero sí su impulsor, advierte la comisaria. Gran amigo del divino Miguel Ángel, éste le cedió unos dibujos para su «Piedad» sobre pizarra, que pesa 103 kilos y tardó en terminar siete años, en parte debido a las continuas peticiones del cliente, Ferrante Gonzaga. Estuvo a punto de tirar la toalla. La obra, depositada en el Prado por la Fundación Casa Ducal de Medinaceli, se fracturó durante la Guerra Civil y hubo que restaurarla. Se ha hablado mucho del «secreto Sebastiano» en este tipo de pinturas, que desvela Ana González Mozo tras su análisis: «Aplica al soporte con calor una mezcla de aceite, resina y cera fundidos que aseguraban la adherencia del óleo». «El arte es más poderoso que la naturaleza», rezaba el emblema personal de Tiziano. Tras visitar la exposición le damos, cómo no, la razón al genio veneciano.