Robert Indiana con su obra
Robert Indiana con su obra

Muere Robert Indiana, el artista maldito de «LOVE»

El creador falleció a los 89 años de edad en su casa de Vinalhaven tras una larga carrera eclipsada por su propia obra estrella

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El brillo de una de sus creaciones cegó el resto de su carrera. Robert Indiana, el artista pop que ganó fama mundial con su obra «LOVE», falleció el pasado fin de semana, tras una larga carrera que, en el imaginario popular, se reduce a esa creación.

Hay decenas de versiones de la escultura repartidas por ciudades de todo el mundo: de Michigan a California, de Londres a Bilbao, de Tokio a Bombay. Ayer, como cualquier día, cientos de personas se subían a la versión escultórica de «LOVE» en la esquina de la calle 55 y la Sexta Avenida, parada obligada para fotos de grupo y «selfies», a un paso del Museo de Arte Moderno (MoMA). Precisamente, fue este museo el que le encargó una postal navideña en 1965. Entonces, Indiana ya era un artista reconocido en la escena neoyorquina, y envió un diseño de la palabra «Amor» («Love»), con estilo tipográfico, las dos primeras letras montadas sobre las dos segundas, y la «O» tumbada en diagonal.

El artista se había interesado en su carrera por el uso de texto –hoy se le considera un predecesor de los muchos artistas que utilizan el lenguaje como su material– y desde comienzos de los años 60 había ejecutado creaciones que incluían la palabra «Love3. Según la leyenda, la primera intención de Indiana fue hacer la obra con una palabra mucho más mundana: «Fuck». La ideó en la época en la que rompió con su pareja, el también artista Ellsworth Kelly.

Tras la postal navideña, convirtió el diseño en un cuadro de gran escala. Después, lo adaptó a las tres dimensiones en esculturas enormes. En San Valentín de 1973, lo adaptó a un sello para el Servicio Postal de EE.UU.: se imprimieron 330 millones de ellos, en una de las estampillas más populares de la historia del país.

El éxito abrumador de «LOVE» fue también una maldición para Indiana. El círculo artístico neoyorquino le dio la espalda y decidió exiliarse a Vinalhaven, una isla remota en la costa de Maine, a donde solo se llega tras una hora en ferry. «Fue una idea maravillosa, pero también un error terrible», dijo en 2014 sobre esta obra. «Se hizo demasiado popular. Y hay gente a la que no le gusta la popularidad. Es mejor ser exclusivo y remoto. Por eso estoy en una isla en Maine».

El primer culpable de que «LOVE» fagocitara su carrera fue el propio Indiana, que la reprodujo y modificó hasta la extenuación, incluso con adaptaciones a otros idiomas, como el español o el hebreo. Pero la obra también fue víctima de plagios y copias indiscriminados, sin que el artista viera un centavo por ello. Solo en los últimos años, varias retrospectivas –como la de 2013 en el museo Whitney de Nueva York– recuperaron una visión más amplia del impacto y la complejidad de Indiana, un artista que fue mucho más que «LOVE».