Guillermo Navarro

El Ayuntamiento no ve daños por las obras en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando

Sus técnicos obvian las consecuencias de las vibraciones en las obras de arte

Actualizado:

El Ayuntamiento de Madrid envió sus técnicos en control de edificación a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (RABASF), pero su informe no percibe daños. ¿Cuestión de sensibilidad? Las grietas en una escultura única que trajo Velázquez a Madrid en 1651 y que llevaba 345 años sobre el mismo pedestal sin registrar problema alguno no son relevantes para esos técnicos. Las vibraciones registradas mientras se abría una zanja, que pusieron en peligro las delicadas tablas de Arcimboldo, Goya y Rubens, entre otros, no les resultan preocupantes.

Según el informe que circulaba ayer después de la visita, los técnicos están tranquilos: «Respecto a unas fisuras que parece ser que se han visto (sic), esas fisuras pueden ser de una cosa puede ser de otra o pueden estar ahí hace un montón de tiempo pero nada que vean ellos achacable a la obra». Como si hablásemos de un adosado cualquiera afectado por una carretera. Así se escribe este capítulo de la historia.

«Como el paso del autobús»

En la Academia preguntamos: ¿Qué les parece que los técnicos digan que no hay daños? «Eso lo dice el Ayuntamiento», responde el director, Fernando Terán, con cierta impotencia. «Yo estaba aquí el día en que vibró todo -añade José María Luzón, académico delegado que dirige el Museo- y desde luego no es comparable con la vibración que produce un autobús».

Nuevas grietas aparecieron el fin de semana en el Museo de la Academias
Nuevas grietas aparecieron el fin de semana en el Museo de la Academias - Guillermo Navarro

Se refieren al autobús que cita el informe, cuando dice: «Es verdad que hay vibraciones pero igual que hay vibraciones de la obra como cuando pasa el autobús al lado de tu casa y vibran los cristales pero que eso el edificio ni se entera» (sic).

El Ayuntamiento, sin embargo, dirige la culpa hacia otra instancia: «Se ha comprobado que los problemas se han generado por las obras vinculadas a la mejora de la línea 2 de metro (por una zanja de esas obras)». Y claro, el Metro depende de la Comunidad de Madrid, tal como señalan desde su departamento de prensa. ¿Pero quién da la licencia para sus obras? El Ayuntamiento.

En la Academia hay tristeza. Ellos no quieren buscar culpables, sino sentarse con las administraciones a buscar soluciones a un problema que, invisible para la sensibilidad vibratoria de los técnicos, es sin embargo perceptible para cualquier ciudadano culto: la escultura de valor único agrietada, las salas con decenas de «fisuras» o «grietas» que no estaban hace una semana, y los cuadros descolgados por prudencia y esperando a saber si deben cambiar de sala o pueden volver al clavo en la pared.

La Comunidad de Madrid, por cierto, no se limita a enviar un técnico: hoy mismo acudirá la directora general de Patrimonio, Paloma Sobrini, acompañada de varios técnicos, para interesarse personalmente por las consecuencias para las obras de arte. Acude al museo «a escuchar, y a tratar de encontrar una solución, porque hemos tenido una alerta que merece se atendida». Un talante que -no puede ser de otro modo- agradecen los académicos. Buenas vibraciones, por fin.

Maquinaria pesada

Las obras de arte no entienden de batalla política. ni de comunicados (hubo otro del promotor OHL, asegurando que no hay informes técnicos que confirmen la responsabilidad de los daños por las obras de Canalejas). En todo caso, la batalla debería quedar en tablas frente a un museo tan importante como la RABASF, tablas como la de Arcimboldo, la de Goya y la de Rubens, frágiles y maravillosas, que pacientemente esperan junto al suelo a que el paso del «autobús del informe», que en realidad era una máquina pesada, una excavadora abriendo una zanja a 200 atmósferas con entre 800 y 2000 golpes por minuto, no vuelva a hacer retumbar todo.

Al margen de la obra y la licencia, lo que no ha agrietado este caso ha sido la sensibilidad de muchos ciudadanos que han mostrado en las redes su preocupación por la situación de las obras de arte de la RABASF mientras duran las obras. El presidente de la Asociación Profesional de Conservadores y Restauradores de España (ACRE), Fernando Carrera, comentaba a ABC que están estudiando el tema y que en todo caso, «nada puede justificar los daños al patrimonio».