La entrada de la Academia en Alcalá 13, con el Hércules Farnese, la escultura dañada, al fondo
La entrada de la Academia en Alcalá 13, con el Hércules Farnese, la escultura dañada, al fondo - Guillermo Navarro

Vuelve a arrancar la excavadora que ha dañado esculturas en la Academia de Bellas Artes

Las piezas de la institución continúan sufriendo daños debido al efecto de la maquinaria

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Una excavadora de martillo neumático vuelve a abrir esta mañana zanjas en la Academia de Bellas Artes después de que la semana pasada provocase daños a diferentes piezas. Nada más arrancar la maquinaria, el director de la institución ha llamado a la alcaldesa Manuela Carmena para solicitarle que detenga los trabajos de inmediato.

La directora general de Patrimonio de la Comunidad de Madrid, Paloma Sobrini, se dirige en estos momentos en dirección a las obras para tomar cartas en el asunto. La presencia de bienes que son patrimonio cerca de la maquinaria pesada debería hacer que las obras se detengan, como ha solicitado el PP en el ayuntamiento de la capital.

Si la semana pasada los daños más serios los sufrió el Hércules Farnese, que se ha agrietado notablemente, la excavadora se situa en estos momentos cerca del zaguan de la Academia. Allí se encuentra La Flora, otra copia de una escultura clásica que trajo Velázquez consigo de su segundo viaje a Roma para las colecciones de Felipe IV.

Las obras

La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (RABASF) espera hoy que el Ayuntamiento de Madrid responda a sus quejas por los daños sufridos en la institución la pasada semana. Como ha denunciado ABC, a la estatua de Hércules Farnese, una copia singular que fue traída desde Roma por Velázquez en 1651, le han salido profundas grietas debido al empleo de maquinaria pesada para abrir una zanja en la acera de Alcalá, junto a la sede de la institución. Una lámpara cayó con un pequeño cortocircuito y se han cerrado varias salas donde hay nuevas grietas.

Según ha podido saber ABC, los responsables de la RABASF acudieron a toda prisa a la oficina del jefe de obras para pedirle que detuviesen una excavadora con un gigantesco martillo neumático que percutía el suelo a pocos metros de la puerta de la Academia y que debió causar los daños. Al principio no les querían recibir «porque no tenían hora», pero tras ponerse serios lograron que un ingeniero visitara la sede y allí le explicaron que si continuaba la excavación de la zanja con esa máquina habría consecuencias incalculables.

La presión de los plazos

El ingeniero dio orden de cambiar el percutor por uno más pequeño pero les aseguró que la zanja debía continuar haciéndose porque «hay unos plazos», aunque la máquina se ha detenido durante el fin de semana. Al parecer esa zanja para conducciones ha sido encargada por el promotor de la obra de la futura Galería de Canalejas, OHL, a Iberdrola, que a su vez la ha subcontratado a ICADSA, una empresa de obra civil. Se desconoce si los empleados de esta última manejan el informe técnico de riesgos por trabajar junto a un museo lleno de obras de primer orden del patrimonio cultural. Se ignora si ese informe fue exigido para conceder la licencia.

A falta de respuesta del Ayuntamiento, los responsables de la RABASF quieren que esa zanja se realice con compresores portátiles a su paso por la institución, mucho menos potentes, que podrían evitar la vibración que ha sacudido el edificio. Otra solución sería ampliar el plazo para que todo se haga más despacio asegurando que no habrá riesgo de dañar más obras de arte.

Hoy debe tomar cartas en el asunto el Ayuntamiento. El concejal del PP Pedro Corral afirma que la alcaldesa debería estudiar paralizar esa obra cautelarmente o exigir nuevos informes técnicos.