El músico y economista José Antonio Abreu, premio príncipe de Asturias de las Artes en 2008
El músico y economista José Antonio Abreu, premio príncipe de Asturias de las Artes en 2008 - AFP

Muere José Antonio Abreu, el hombre que hizo de la música una salida a la pobreza

Músico y economista, creo Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, que tiene como objetivo combatir la pobreza a través de la enseñanza

MadridActualizado:

«José Antonio Abreu Anselmi. 7 de mayo de 1939, Valera, Trujillo - 24 de marzo de 2018, Caracas. Músico, economista, político, activista y educador venezolano». Esta sobria descripción -junto con sonriente imagen suya-, era el pórtico ayer de la página web del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela (conocido como El Sistema). Se completaba con una frase suya: «Nunca podré decir misión cumplida. Yo ando en un compromiso de vida. Para mí, entonces, no hay misión cumplida. La misión es un proceso sin fin... Hasta que Dios quiera».

Ese momento, el final del proceso, llegó la noche del sábado. José Antonio Abreu, creador de El Sistema, un proyecto de extraordinaria envergadura artística y social en Venezuela -y que tiene como mascarón de proa a la Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar-, falleció en Caracas a los 78 años. «Dedicó su vida -le despedía la Fundación Simón Bolívar, órgano rector de El Sistema- a luchar por la inclusión social y la excelencia musical, a través de la creación del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela. Quienes formamos parte de esta organización artística y pedagógica nos unimos al duelo que embarga a sus familiares, amigos y allegados. Todos los niños, niñas y jóvenes que aprenden a vivir la música se abrazan para seguir el legado de este insigne músico venezolano».

El Sistema -galardonado en 2008 con el premio Príncipe de Asturias de las Artes- es la gran obra y el legado de José Antonio Abreu, músico y economista, que ejerció también la política: en 1957 fue elegido diputado al Congreso Nacional, y entre 1989 y 1995 fue ministro de Cultura, vicepresidente y director del Consejo Nacional de la Cultura. Fue en 1975 cuando, siendo director titular de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, creó El Sistema y, con él, una orquesta compuesta por jóvenes de toda Venezuela. «A José Antonio Abreu -se lee en la web de la Fundación Simón Bolívar como prólogo a su biografía-, gerente, emprendedor, maestro insigne, tutor de varias generaciones de venezolanos y fundador de El Sistema, hay que definirlo con una sola palabra: Visionario. Este músico venezolano, sembrador de ilusiones y constructor de sueños, ha llevado a cabo una tarea que supera el horizonte musical y cultural, y se inserta en el rescate y formación de la juventud venezolana y latinoamericana».

Y es que ése era su objetivo cuando creó un proyecto educativo y artístico que ha sido ejemplo en todo el mundo -hay proyectos inspirados en él en varios países iberoamericanos y en Estados Unidos-. En su discurso de recepción del premio Príncipe de Asturias, Abreu decía: «Desde sus inicios, nuestra labor se inspira en el principio conforme al cual la Educación Artística, lejos de constituir monopolio de élites, debe consolidarse como eminente Derecho Social de nuestros pueblos». Y continuaba: «El objetivo esencial de El Sistema no se refiere sólo al plano artístico, sino que se inserta, directa y profundamente, en el contexto global de una estrategia de Participación, Capacitación, Prevención y Rescate de Jóvenes y Niños en y por el Arte». «La inmensa riqueza espiritual que engendra la música en sí misma-dijo en otra ocasión-, termina por vencer la pobreza material».

La bandera de este proyecto es Gustavo Dudamel, que con apenas cuatro años comenzó sus estudios de violín en El Sistema; con dieciocho fue nombrado director de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, a la que elevó internacionalmente, y en la actualidad es uno de los más reconocidos directores de orquesta internacionales. Ayer se despedía de su «maestro», reconocía su deuda para con él -«lo que soy se lo debo a su generosidad, a su humanidad y a su visión»- y aseguraba que su compromiso con el legado de Abreu «es eterno e inquebrantable».

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, decretó ayer tres días de luto por José Antonio Abreu, de cuya obra dijo que había trascendido y que estaba «en los barrios de Venezuela». En su cuenta de Twitter, Maduro escribió: «El maestro José Antonio Abreu fue uno de los más grandes bolivarianos que uno pudiera conocer. Desde el corazón le entregamos la espada de Bolívar, si hay alguien que debe tenerla siempre es él y el sistema de orquestas. ¡Seguiremos sembrando para continuar con su legado!»

Los testimonios de dolor por la pérdida de Abreu y de reconocimiento por su obra y su legado han sido constantes. El británico Simon Rattle, director titular de la Orquesta Sinfónica de Londres, y uno de los más fervientes defensores de El Sistema -llegó a pedir para Abreu el premio Nobel de la Paz- dijo ayer que el proyecto creado por el maestro desaparecido «sigue siendo el modelo de educación más inspirador que he conocido, Eso fuiste tú maestro, un gran inspirador de generaciones que ven en la música una herramienta de transformación del ser humano. Abreu le ha dado vida a un sistema musical con el que los jóvenes pueden estar a salvo de los peligros de la calle, de la criminalidad, de la droga».

El tenor Juan Diego Flórez, que creó Sinfonía por el Perú, un proyecto inspirado en el sistema, escribía también en su cuenta de Twitter; «Querido Maestro Abreu, gracias por haberme enseñado el camino para fundar Sinfonía por el Perú luego de mi visita a Venezuela. Sin tu inspiración no hubiese sido posible que miles de niños y familias transformen sus vidas gracias a la música».