Heinkel 177, el bombardero que iba a ser usado para bombardear Nueva York - Wikimedia

La misión secreta de Hitler para arrasar Nueva York con un colosal bombardero

ABC entrevista en exclusiva a los autores de «El diario de Peter Brill», un libro que corrobora la existencia de un plan secreto ideado por Alemania para enviar un Heinkel 177 hasta EE.UU.

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«Yo solo quería volar». Sobre esta sencilla frase (que brotaba habitualmente de sus arrugados labios durante la última etapa de su vida) Peter Brill construyó su futuro. En base a ella empezó a entrenarse durante su juventud para ser piloto de planeadores y, también rememorándola en su mente, se unió al ejército de Adolf Hitler (por entonces, una de las pocos opciones que le permitían elevarse hasta los cielos en un aeroplano).

Su destino quedó sellado desde ese instante al partido del «Führer» aunque, como él mismo declaró antes de fallecer en 2013, nunca se sintió nazi. Simplemente se veía como un aviador cuyas capacidades le llevaron a combatir en media Europa y que, además, tuvo la suerte de participar en uno de los proyectos más secretos de Segunda Guerra Mundial: el que buscaba enviar un gigantesco bombardero desde Alemania a Estados Unidos. Una misión que (hasta hace bien poco) no se consideraba más que una mera leyenda, pero cuya existencia ha sido corroborada gracias a dos investigadores residentes en España. 

Brill fue el único piloto de los seis que particparon en esta misión y que no murió durante la Segunda Guerra Mundial. El resto, por el contrario, fallecieron a lo largo de la contienda e, incluso, durante las pruebas que se llevaron a cabo para ultimar los preparativos del proyecto. Algunos, debido a problemas mecánicos imposibles de solventar en el Heinkel 177 (el bombardero de larga distancia con el que se pretendía llegar hasta los EE.UU.).

PUEDES ACCEDER A LA WEB DEL LIBRO SIGUIENDO ESTE ENLACE: El diario de Peter Brill

Aquellas defunciones, unidas a la imposibilidad de superar las dificultades económicas y técnicas de tener que recorrer los más de 6.000 kilómetros que separan Berlín de Nueva York (12.000, ya que el plan original era que el bombardero volviese a su punto de partida), provocaron que la misión se cancelase. Con todo, aquel suceso no terminó con la carrera como piloto del germano, quien a partir de entonces tuvo que combatir sobre todo tipo de cazas para tratar de detener el empuje de británicos, americanos y soviéticos. Al final, este aviador vivió sus últimos días en España, surcando los cielos de Barcelona sobre una avioneta. 

El proyecto

El proyecto alemán de bombardear Estados Unidos mediante un avión se encontraba hasta ahora a medio camino entre la leyenda y la realidad. De hecho, poco se sabía de ella a ciencia cierta. Era un mito relativamente famoso al que se había hecho referencia en algún que otro libro de historia. No obstante, en 2010 el popular cineasta argentino Laureano Clavero (fundador de Mirasud Producciones y director de largometrajes como «1533 Km hasta casa. Los héroes de Miramar») pudo corroborar su existencia. Como él mismo explica a ABC, el interesante hallazgo fue casi por casualidad y se sucedió mientras recopilaba información para un proyecto relacionado con la caída de algunos cazas alemanes de la Luftwaffe (la fuerza aérea alemana en la Segunda Guerra Mundial) en España. 

«Estábamos investigando el derribo de dos bombarderos alemanes en el Pirineo cuando, buscando información sobre aviadores germanos que viviesen en España, nos hablaron de Peter Brill en el Aeroclub de Sabadell. Nos dijeron que era un piloto que todavía volaba avionetas y nos facilitaron su contacto», explica Clavero.

Peter Brill, durante la entrevista con Clavero
Peter Brill, durante la entrevista con Clavero - El diario de Peter Brill

LAUREANO CLAVERO

1-¿Cómo describiría la entrevista con Peter Brill?

Una experiencia increíble. Nunca olvidaré aquel día. Quedé con él en su casa. Subimos una escalera y lo primero que vi fue un piano con unas partituras de un compositor alemán. Tenía muchos aviones en miniatura colgados de hilos, libros de la Luftwaffe... Después nos sentamos en el ático. Entonces yo no sabía nada de la misión secreta, y solo le pregunté por los bombarderos alemanes caídos en España. Fue muy curioso porque, para responder, se fue a por la maqueta de un ME 109. Dijo que la necesitaba para explicarme todo bien.

2-¿Era Peter Brill un nazi convencido?

No. Un ejemplo es que conoció a Göring y dijo de él que era un “gordo que vivía muy bien” mientras el resto del mundo se mataba. Aunque estuvo en las Juventudes Hitlerianas, nos contaba que no estaba de acuerdo con la cúpula nazi y su mentalidad. Afirmaba que era gente que vivía muy bien y que eran unos sinvergüenzas que mandaban a la gente a morir.

PERE CARDONA

1-¿Cuál es el “lapsus de memoria” más curioso que ha encontrado en las memorias de Brill?

Uno de los más interesantes se da después de que fuera a la escuela de aviación de caza. Él afirma que fue “Kaczmarek” de un oficial cuyo nombre me resultó extraño. Los “Kaczmarek” eran pilotos novatos a los que se les asignaba un veterano dentro de una unidad para enseñarles cosas como la forma de hacer toneles, bajadas... Buscando, me percaté de que había sido el Mayor Freytag, uno de los comandantes de Bodenplatte. Su misión había sido cubrirle, ser su guardaespaldas.

2-¿Cómo se tomó Brill el suicidio de Htler y la caída del nazismo?

Afirmó que una de las cosas que más le sorprendió fue saber que Hitler se había suicidado. Se quedó en shock. Pero le sucedió porque se dio cuenta de que todo había sido una estada y que había ido a la guerra engañado.