El coleccionista José Fernández Molina, con los documentos sobre la Alhambra atribuidos a Gómez-Moreno
El coleccionista José Fernández Molina, con los documentos sobre la Alhambra atribuidos a Gómez-Moreno - MIGUE FERNÁNDEZ

Hallan en un rastro los planos perdidos de la Alhambra

Un coleccionista encuentra en un mercadillo malagueño documentos originales del monumento atribuidos a Gómez-Moreno

MálagaActualizado:

No se tuvo que ir muy lejos. Apenas a unos metros de su casa, en Málaga, se monta cada semana el rastro de Arroyo de la Miel y en uno de sus paseos rutinarios se detuvo en un puesto de libros antiguos a echar un vistazo. Nada captó su interés hasta que se fijó en una carpeta antigua. La abrió y encontró unos planos del recinto amurallado de la Alhambra con anotaciones a lápiz.

«En ese momento no tenía ni idea de su valor», reconoce el coleccionista, investigador  y perito judicial en antigüedades José Antonio Fernández Molina, que no dudó en adquirir los documentos, que venían acompañados de la esquela de Manuel Gómez-Moreno, arqueólogo, pintor y presidente del patronato del monumento granadino.

Con los planos sobre la mesa y leyendo la cuidada caligrafía del autor, el experto reparó en el timbre seco de estos documentos oficiales de finales del siglo XIX que levantan acta de la transformación de las murallas de la Alhambra desde la reconquista y que se realizaron previamente al gran incendio de 1890.

«Cuando llegué a casa, me puse a investigar y comprobé que se trataba de unos planos originales», explica este perito en arqueología, calígrafo y tasador de antigüedades y obras de arte, que sometió los documentos a la luz ultravioleta para comprobar su origen. Una prueba que repite durante esta entrevista al situar un moderno folio en blanco junto a las amarillentas láminas adquiridas en el rastro.

En el momento en el que ilumina ambas superficies explica cómo la hoja actual «reacciona, mientras que la antigua no emite brillo alguno porque es anterior a 1945, que es cuando se empiezan a utilizar químicos para fabricar papel», señala Fernández, que tenía dudas sobre el autor de este plano ya que Gómez-Moreno tuvo un hijo de igual nombre que también fue un destacado arqueólogo.

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