Gorvachov y Reagan se miran y ríen
Gorvachov y Reagan se miran y ríen - Reuters

Desclasifican los chistes soviéticos que la CIA se tomó muy en serio

Estas bromas que circulaban en la URSS fueron recopiladas por esta agencia con el convencimiento de que revelaban información sobre el estado anímico de la población

ABC
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Esto es que un hombre entra en una tienda y pregunta: ¿No tenéis carne? Y la dependienta contesta: «No, nosotros no tenemos nada de pescado, la tienda al final de la calle es la que no tiene carne». Este es uno de los 11 chistes desclasificados que ahora acabamos de conocer, informa «The Times».

«La CIA cometió muchos errores durante la Guerra Fría pero guardar una lista de bromas soviéticas no fue uno de ellos. Ahora están desclasificadas...», tuiteó la semana pasada el Doctor en Historia por la Universidad de Bekeley Gene Zubovich.

Estas bromas fueron reunidas por agentes de la CIA en el convencimiento de que estos chistes que circulaban en el bloque soviético podrían ofrecer información sobre el estado de ánimo de la población.

Otros de los chistes desclasificados eran de este calibre:

«Un trabajador parado en una fila para comprar licor dice: 'Ya he tenido suficiente, guarda mi puesto, voy a disparar a Gorbachov.' Dos horas más tarde regresa para reclamar su lugar en la fila. Sus amigos preguntan: '¿Le diste?' No, la fila allí era incluso más larga que la línea aquí».

Aquí viene otro:

«¿Cuál es la diferencia entre Gorbachev y Dubcek? Nada, pero Gorbachov aún no lo sabe».

(Recordamos que Dubcek fue el político checoslovaco que intentó reformar el régimen comunista en 1968, protagonista de la conocida como Primavera de Praga).

Los chistes fueron parte de una desclasificación masiva, de 13 millones de páginas, que se ha puesto online para todos, como cuenta «ILF Science». En declaraciones a este medio, Peter Clement, subdirector adujnto en la CIA para Europa y Eurasia comentó que los chistes eran muy populares en las oficinas de la CIA en aquellos días.

Aquí va otro:

Un americano le dice a un ruso que en los Estados Unidos hay tanta libertad que él puede ponerse enfrente de la Casa Blanca y gritar: «¡Al infierno con Ronald Reagan!». El ruso responde: «Eso no es nada. Yo puedo ponerme enfrente del Kremlin y gritar: "¡Al infierno con Ronald Reagan también!"».

Efectivamente, uno de las maneras que tiene el ser humano para discurrir por los momentos más difíciles de su vida y de su historia es tirar de humor para alivianar e incluso desmontar momentáneamente sus penurias. Aquí, en este enlace, están el resto de chistes (en inglés, eso sí).