Las seis noticias científicas más curiosas de la semana

La reversión del envejecimiento, cómo el hombre perdió el hueso del pene o las mejores investigaciones de la Física

ABC.es
MADRIDActualizado:
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  1. La pérdida del hueso del pene

    Los varones humanos carecen de báculo, un hueso en el pene que está presente en muchos machos mamíferos, incluidos los chimpancés y los bonobos, nuestros parientes vivos más cercanos. Un equipo de investigadores del University College de Londres explica que el báculo se desarrolló por primera vez hace entre 145 millones y 95 millones de años, lo que significa que estaba presente en el ancestro común más reciente de todos los primates y carnívoros.

    Para los autores del estudio, que algunos descendientes, como los humanos, perdieran su báculo puede deberse a las diferencias en las prácticas de apareamiento, explica la web de la revista «Science». Por ejemplo, la monogamia. Este huesecillo sirve para facilitar el coito, prolongándolo, y garantizar así que el material genético del macho sea el que realmente pasa a la hembra (y no el de un competidor que venga detrás), pero al no existir competencia las presiones evolutivas para retener el báculo probablemente desaparecieron.

    Más información: Por qué perdió el hombre el «hueso» del pene

  2. ¿Se puede ser joven otra vez?

    Un grupo de investigadores, liderados por el español Juan Carlos Izpisua, del Laboratorio de Expresión Génica del Instituto Salk de Estados Unidos, ha dado un paso importante para alcanzar el sueño científico de revertir el envejecimiento. Bastaría con utilizar un cóctel de cuatro genes para borrar los signos de la edad. La demostración, con ratones y células humanas, se presenta en la revista «Cell».

    Más información: Científicos españoles revierten el envejecimiento

  3. El hombre prehistórico lo tenía crudo

    El análisis de la placa dental de un homínido de hace 1,2 millones de años, encontrado en 2007 en el yacimiento de la Sima del Elefante, en Atapuerca, ha permitido obtener la evidencia directa más antigua que existe sobre el tipo de dieta que seguían los primeros humanos. Entre los restos había tejido animal crudo, gránulos de almidón (también crudo) que indicaban el consumo de hierbas, granos de polen de una especie de pino, restos de insectos y un posible fragmento de lo que podría ser un primitivo palillo de dientes. Ninguno de esos restos muestra evidencias de haber sido cocinado de algún modo. No usaban el fuego.

    Más información: Los primeros europeos no cocinaban con fuego

  4. Los diez grandes de la Física

    La revista especializada Physics World ha escogido los diez grandes avances de la Física de este año. La detección de las ondas gravitacionales por la colaboración LIGO con sede en Estados Unidos se encuentra en el primer puesto de la lista, que también incluye, entre otras investigaciones, el descubrimiento del planeta más cercano a la Tierra que puede ser habitable, el motor de un solo átomo y una «vuelta de tuerca» a la teoría del gato cuántico vivo y muerto al mismo tiempo.

    Más información: Los diez hallazgos de la Física más impactantes de 2016

  5. Así sonaría un mono si supiera hablar

    Investigadores de la Universidad de Princeton se han dado cuenta de que no hay nada en la anatomía vocal de los monos macacos que les impida producir un habla humana «claramente inteligible», y si no lo hacen es porque carecen de los circuitos cerebrales adecuados. Los autores del estudio han reproducido cómo sería ese habla en la boca de un mono, comprensible para el oído humano, pero al mismo tiempo diferente y algo inquietante. En el vídeo sobre estas líneas, puedes escuchar cómo sonaría la voz del macaco preguntando «Will you marry me?» (¿Quieres casarte conmigo?).

    Más información: ¿Por qué los monos no hablan y cómo sonarían si lo hicieran?

  6. ¿Y si los extraterrestres vivieran en el aire?

    Según un estudio de The Astrophysical Journal, la vida extraterrestre no tiene que desarrollarse a la fuerza en la superficie de los planetas. Una multitud de seres vivos podría estar prosperando en las capas superiores de las atmósferas de una gran cantidad de enanas marrones. Allí se encuentran muchos de los elementos necesarios para la vida, y en unas condiciones de temperatura y presión que son, además, muy similares a las de la Tierra.

    Más información: Criaturas atmosféricas, el «otro tipo» de vida extraterrestre