Marianne North, en su casa en Ceilán
Marianne North, en su casa en Ceilán - WIKIPEDIA

Marianne North, la pionera científica que desafió la moral victoriana

Dedicó su fortuna a viajar por todo el mundo en solitario, descubriendo y pintando con todo lujo de detalles numerosas especies de plantas

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En la Inglaterra de la segunda mitad del siglo XIX, que una mujer decidiera emprender en solitario un gran viaje científico era algo impensable para la moral victoriana de la época. El papel que se le había asignado a la mujer estaba confinado entre las cuatro paredes de su casa, o a lo sumo hasta la verja de su jardín. Marianne North desafió todas las convenciones sociales cuando en 1871 se lanzó a la aventura de viajar sola por todo el mundo para pintar flores y plantas en su entorno natural.

North fue «la primera mujer protagonista de un gran viaje científico», según Enrique José Díaz León, autor de una «Historia de las grandes expediciones científicas» (Guadalmazán, 2017) que rinde tributo a los exploradores que ampliaron los confines del conocimiento humano por tierra, mar y aire. Desde el descubrimiento de América hasta la misión Apolo XI, el libro recorre las gestas científicas que protagonizaron Magallanes y Elcano, James Cook, Félix de Azara, Humboldt, Darwin, Scott y Amundsen, Beebe, Cousteau o Neil Armstrong. Aventureros irrepetibles que se lanzaron a lo desconocido impulsados por una curiosidad insaciable, como North, una de las pioneras en este terreno vedado para la mujer hasta hace bien poco.

Marianne North falleció en 1890 en el pequeño pueblo de Gloucestershire donde se había retirado tras su última expedición a Chile. Donó sus cuadros al Kew Garden de Londres, el Real Jardín Botánico de la capital británica, donde se exhiben en una sala especial, aún con la distribución y el orden que ella misma dispuso. «El valor de estas obras resultaba incalculable en un mundo en el que la fotografía no era más que un embrión y permitió al público en general mostrar a gentes de lugares exóticos y, para la inmensa mayoría, inaccesibles», estima Díaz León.