Guillem Anglada-Escudé, en Madrid
Guillem Anglada-Escudé, en Madrid - Isabel B. Permuy

Guillem Anglada-Escudé: «Cerca de la Tierra puede haber muchos mundos habitables»

El astrofísico lideró el equipo que descubrió Próxima b, el planeta extrasolar potencialmente habitable más cercano

MADRIDActualizado:
Recreación de Próxima b y su estrella, Próxima Centuari
Recreación de Próxima b y su estrella, Próxima Centuari - ESO

-¿Cuál sería el aspecto de Próxima b? ¿Nos podemos imaginar cómo es?

-Si tiene atmósfera, no va a tener cráteres, como ocurre en la Tierra y Venus. Si esta es muy tenue, tipo la de Mercurio o Marte, sería un mundo de color rojizo anaranjado. Bastante oscuro, porque la mayoría de la energía viene por el infrarrojo, como bajo las luces de los bares, que dan calor y se ve naranja. Si hubiera plantas, a nuestro ojo se verían negras, porque no hay luz azul. No habría puesta de sol. El cielo no sería azul y veríamos las estrellas de día. Las formas de vida, los animales, podrían ser similares a los que conocemos. Aunque si hay algo, lo más probable es que sea microscópico. Pero nunca se sabe. Aquí también fue microscópica la vida durante muchos años.

-¿Enviaremos una sonda hasta allí algún día?

-De momento, es el destino que tenemos, el más cercano. Al menos si vamos allí sabremos que hay un sitio para mirar, no sé si para aterrizar. Una sonda podría hacer una pasada y sacar fotos, como se hizo con Plutón. Pero no es el único destino, también hay otros lugares que merecen la pena.

-¿Qué le parece la iniciativa Starshot de Steven Hawking de lanzar sondas microscópicas interestelares?

-Bueno, no va a funcionar exactamente como lo tienen planeado, pero en estas cosas sabes hacia dónde vas y en el camino aprendes un montón de cosas. Con esa justificación, habrá un desarrollo tecnológico.

-Próxima b orbita una enana roja. ¿Son las mejores candidatas para encontrar planetas?

-No necesariamente, pero sí donde podemos detectarlos más fácilmente. La detección en estrellas solares no es factible. Ni entendemos la estrella ni los instrumentos nos dan la precisión. Lo bueno es que un 80% de las estrellas existentes son enanas rojas. Tenemos un montón donde mirar. El proyecto español-alemán CARMENES tiene un instrumento optimizado para buscar estos planetas en las enanas rojas más cercanas.

-¿Puede haber más mundos como Próxima b cerca de la Tierra?

-Sí, muchos. De hecho, tenemos sospecha de bastantes. Estuvimos detrás de Próxima b cuatro años y no fue la única señal que observamos. Nos fijamos en entre 300 y 400 estrellas y miramos todo tipo de señales que podían indicar planetas. Según las estadísticas obtenidas a partir de los datos del telescopio espacial Kepler de la NASA, al menos un 30% de las enanas rojas deberían tener planetas parecidos en órbitas templadas. Es decir, si coges las cien estrellas más cercanas, pues treinta.

-¿Cuándo encontraremos el «gemelo de la Tierra»?

-No va a ser ahora. Próxima b no anticipa ese descubrimiento. Si tenemos mucha suerte, quizás demos con el «gemelo de la Tierra» en el tránsito de una estrella cercana al Sol, tipo Alfa Centauri A y B, pero la probabilidad es muy baja. Para detectar planetas realmente análogos a la Tierra necesitamos telescopios espaciales que nos permitan separar bien la luz del planeta de la de la estrella. Y eso es muy difícil, porque el contraste es de diez a la nueve. Por cada fotón que te llega del planeta, te llegan mil millones de la estrella. Hay algunos planetas de Kepler que pueden ser «gemelos de la Tierra», pero están tan lejos y son tan débiles las estrellas que hay pocas expectativas de poder aprender nada más. En 2025 la misión PLATO de la ESA mirará estrellas cercanas y brillantes para buscar el tránsito de planetas terrestres, dar con el más cercano, ver su atmósfera y buscar moléculas.

-¿Cuáles son para usted los candidatos conocidos más prometedores?

-Kepler 186 f (del tamaño de la Tierra y en zona habitable); una supertierra en la estrella de Kapteyn, porque es muy vieja, 11.000 millones de años, un tiempo más que suficiente para la formación de la vida; Próxima b, porque está cerca y es pequeño...

-¿Y Gliese 667 Cc, en cuyo descubrimiento participó?

-Ese también es un buen candidato. Creemos que se trata de un sistema múltiple. No hay un solo planeta, sino seis, y tres de ellos en zona habitable.

-Cuando anunció Próxima b, dijo que era «la experiencia de toda una vida». ¿Aún lo cree?

-Sí, pero la ciencia no ha sido lo más difícil. La tecnología para conseguirlo estaba presente desde hace diez años. Sin embargo, hemos tenido que pelearnos para demostrar que vale la pena invertir tiempo y esfuerzo, incluidas disputas bastante agrias. Pero lo logramos y fue un revulsivo. Desde que publicamos el artículo en la revista Nature ya han aparecido más de 20 estudios de otros investigadores sobre el asunto.

-¿Cree que puede haber vida fuera de la Tierra?

-Lo raro sería que no la hubiera. Si es inteligente o no, eso es otra historia. Ahí le remito a la «paradoja de Fermi»: si hubiera vida inteligente y fuera abundante, deberíamos estar estableciendo contacto con una civilización por año. Yo creo que, de existir, no es abundante y no dura lo suficiente. Es preocupante. Quizás ocurra que la vida inteligente o se destruye a sí misma o algo pasa y nunca sale de su planeta.