«Vieja despiojando a un niño», de Bartolomé Esteban Murillo, 1670
«Vieja despiojando a un niño», de Bartolomé Esteban Murillo, 1670 - Wikipedia

Cuando los médicos eran enemigos de la higiene

Durante siglos los europeos se aseaban ocasionalmente y se perfumaban para esconder sus malos olores, ¡por prescripción facultativa!

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En la naturaleza es posible encontrar individuos de diversas especies excepcionalmente blancos. El fenómeno puede obedecer a tres trastornos: albinismo, leucismo o isabelinismo. Los albinos, como le sucedió al gorila Copito de Nieve, no pueden producir ningún tipo de pigmento, por lo que tienen una coloración blanca. Los animales leucísticos son predominantemente blancos pero pueden producir algunos pigmentos. Por último, está el isabelinismo, una mutación genética que diluye el pigmento en las plumas de los pingüinos.

El isabelinismo es un terrible problema para los pingüinos papúa que habitan en la península Antártica, ya que pone en peligro su supervivencia. El camuflaje negro de la espalda de los pingüinos les protege de los depredadores que nadan por encima, un efecto que desaparece con la mutación.

El término isabelinismo entronca con la historia de nuestro país, concretamente con Isabel Clara Eugenia de Austria (1566-1633), la hija de Felipe II. Tras su boda con el archiduque Alberto de Austria, primo hermano de Isabel, su padre la otorgó como dote los Países Bajos y el ducado de Borgoña.

La misma camisa hasta la toma de Ostende

Pedro Gargantilla es médico internista del Hospital de El Escorial (Madrid) y autor de varios libros de divulgación.