Recreación de los trece neandertales de El Sidrón. J1 es el primer niño por la izquierda. Detrás, su madre con su hermano pequeño en brazos - Universidad de Oviedo

El cerebro más lento de los neandertales

Científicos del CSIC reconstruyen el patrón de desarrollo de un niño de 7 años de la otra especie humana inteligente hallado en la cueva asturiana de El Sidrón. El pequeño era diestro y ya realizaba tareas de adulto

Madrid Actualizado: Guardar
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El desarrollo del cerebro humano, de un gran tamaño, requiere de una importante cantidad de energía, motivo por el que durante la infancia se ralentiza el crecimiento del cuerpo hasta el estirón de la adolescencia. Esa estrategia vital que prioriza el cerebro por encima de todo se creía exclusiva de nuestra especie, el Homo sapiens, pero resulta que no es así. Los neandertales, la otra especie humana inteligente, también la compartían, aunque con algunas diferencias. La más señalada es que a la edad a la que nuestros hijos ya han terminado de desarrollar su capacidad craneal, los neandertales todavía estaban en ello. Esta es la principal conclusión a la que ha llegado un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) tras analizar el esqueleto de un niño neandertal de 7,7 años que vivió hace 49.000 años en la cueva asturiana de El Sidrón. La investigación aparece publicada en la prestigiosa revista Science.

Esqueleto del niño neandertal recuperado en la cueva de El Sidrón
Esqueleto del niño neandertal recuperado en la cueva de El Sidrón - Grupo de Paleoantropología MNCN-CSIC

Los fósiles de la cueva de El Sidrón, en Piñola (Asturias), forman la colección más completa de restos neandertales de la Península Ibérica. Pertenecen a trece individuos: siete adultos (cuatro mujeres y tres varones), tres adolescentes y tres niños, uno de ellos J1. El análisis de estos restos ha permitido extraer numerosas conclusiones sobre la vida de estas comunidades humanas prehistóricas. Una de las más impactantes es que practicaban el canibalismo, como se ha podido comprobar por la fracturación de los huesos. Además, se ha podido saber gracias al sarro de los restos dentales hallados en la cueva que los neandertales se medicaban y conocían las cualidades curativas y nutricionales de algunas plantas, como la camomila. Igualmente el análisis de sus dientes ha revelado que dividían algunas de sus tareas según el sexo. Las estrías dentales de los fósiles femeninos siguen un patrón diferente al de los masculinos. Análisis genéticos de estos individuos también han ayudado a conocer que neandertales y sapiens se hibridaron hace más de 100.000 años y que los humanos modernos tenemos entre un 1% y un 4% de ADN neandertal.