Inma Salado coordina las visitas y actividades en el espacio.
Inma Salado coordina las visitas y actividades en el espacio.
entrevista

Inmaculada Salado: «La sal debe volver a adquirir el papel que tuvo antaño»

El Centro de Recursos Ambientales desarrolla durante el verano una intensa programación en la que destaca el primer spa salino de España

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Lo suyo es la sal. Sabe que es buena y no duda en defenderla a capa y espada. Los beneficios para el organismo son más que evidentes, por eso Inmaculada Salado, coordinadora del Centro de Recursos Ambientales Salinas de Chiclana, cree en su potencial como beneficio para la salud y como oportunidad de negocio. De hecho, este año en el centro desarrollan una novedosa iniciativa: el primer spa en una salina de España. La idea se suma a otras que ya desarrollan en el espacio, como la extracción de sal o los despesques, y a otras que están por venir. Todo, para mantener viva la llama de las salinas, hondamente vinculadas a la sociedad de la Bahía y que en el CRA no quieren que se pierda.

–¿Cómo se les ocurrió la idea del spa en unas salinas?

–Tras visitar las salinas de Añana en el País Vasco y ver que ellos utilizaban las aguas para que los visitantes se dieran baños de pies y manos, pensamos que podríamos hacer lo mismo pero utilizando más recursos de la salina, como es la sal, el agua y el fango. Enviamos muestras para analizar y obtuvieron unas proporciones muy elevadas de componentes beneficiosos para el ser humano.

–Entiendo que gestionar un centro de recursos medioambientales en unas salinas debe ser una lucha constante por hacerlo atractivo y novedoso, ¿no es así?

–Si, cierto. Cada día estamos reinventándonos y ofreciendo nuevos productos de educación ambiental, restauración, salud... El próximo jueves vamos a la Feria de Birdwatching en Inglaterra para promocionar el turismo ornitologico, aquí mismo, en pleno Parque Natural Bahía de Cádiz.

«Es necesario que la población conozca la importancia de la sal artesanal»

–¿Tienen en mente nuevas ideas en las salinas?

–El proyecto estrella para finales de agosto es dotar de placas solares al centro haciendo que sea autónomo en su totalidad, energéticamente hablando. Por otro lado, nos queremos convertir en centro de expedición para el pescado de estero natural de la bahía y además crear un huerto ecológico de salicornia, una planta marismeña aún sin explotar. Y algunas cosas más que os iremos contando poco a poco.

–¿Cree que las salinas de la Bahía podrían retomar su actividad como nuevas oportunidades de negocio?

–Pensamos que es necesario que la población conozca la importancia que tiene una salina artesanal y las propiedades que nos aporta. La sal debe volver a adquirir ese valor y ese papel tan importante que tuvo antaño y abrir nuevos caminos para crear oportunidades de negocio.

–Las salinas marcaban en el pasado la realidad social de las ciudades de la bahía, ¿qué opina de la pérdida de ese capital humano, esos recuerdos y vivencias de los salineros que van desapareciendo sin relevo?

–Con la labor de educación ambiental que llevamos a cabo en nuestro Centro de Recursos Ambientales Salinas de Chiclana estamos consiguiendo que esos recuerdos perduren en el tiempo, además de que jóvenes aprendan un oficio tan ancestral como es el de salinero.