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Bacterias coliformes, nitratos y otros no invitados en el agua de los pozos

Las analíticas practicadas en los acuíferos arrojan preocupantes resultados y los declaran no aptos para el consumo

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La Junta fue clara en su sentencia: no hay riesgo detectado en Chiclana. Sin embargo, ni los vecinos, ni las asociaciones o federaciones lo tienen tan claro. De hecho, el informe de la Consejería de Vías y Obras se muestra claro al hablar de un posible riesgo para la salud pública y las analíticas poco tienen de optimistas. Este periódico ha tenido acceso a más informes realizados por el laboratorio La Banda que han detectado un total de 37 zonas del diseminado en las que existe contaminación. Realizados en su mayoría durante los primeros meses de 2013, abundan en el mismo problema ya puesto sobre la mesa por el informe que ha desatado la polémica. Así, todas las analíticas llegan a la misma conclusión: agua no potable para el consumo.

Principalmente, el problema radica en dos agentes que, además, son negativos para la salud. De un lado, en la mayor parte de las analíticas muestran la existencia de bacterias de origen fecal, de otra, el agua tiene un alto componente de nitratos. Aunque es una sal que está habitualmente presente en la naturaleza, el problema radica en que aparezcan altas concentraciones en los pozos. Así, algunas analíticas superan los 50 miligramos por litros permitidos para el agua. Dichos nitratos suponen el problema de que pueden convertirse en nitritos al contacto con los microorganismos y las propias bacterias. Dicha conversión afecta a la salud porque convierten la hemoglobina en metahemoglobina. Eso lleva a que se reduzca la cantidad de oxígeno que se transporta en la sangre y, como consecuencia, las células no tienen suficiente oxígeno. Tanto niños como embarazadas son las que más perjudicados se ven por la presencia de nitritos y nitratos en el agua.

Sin embargo, hay otros agentes más que llevan a que el agua sea declarada no potable. Es la presencia de una serie de bacterias. Tanto estreptococos fecales como gérmenes aparecen en las analíticas en niveles mucho más altos de los permitidos. Así, hay analíticas que llegan a los 150 ufc (un valor que indica el grado de contaminación microbiológica de un ambiente) cuando el valor permitido es de 0 por cada 100 mililitros. Tampoco salen bien parada la cantidad de gérmenes totales con valores de hasta 700 ufc cuando debe marcar menos de 100 ufc por mililitro.

Sin embargo, hay un valor que supera todos los valores permitidos y con creces. Se trata de los coliformes, una bacteria cuyo grupo más conocido es Escherichia coli, conocida como E. Coli. En estos casos, los coliformes se encuentran en el agua con valores hasta 1.200 ufc, cuando el valor permitido es 0 por cada 100 mililitros. Como ejemplo, valga recordar que en la crisis del agua de Loreto en Cádiz, el valor que apareció en el agua era de 6 ufc. Este tipo de bacterias tienen graves consecuencias para el ser humano al contener una amplia gama de parásitos y virus causantes de enfermedades como fiebres tifoideas, hepatitis, accesos infecciosos o salmonelosis.