El capitán Juan Carlos Andrés en el acuartelamiento del Tercio de Armada en San Fernando.
El capitán Juan Carlos Andrés en el acuartelamiento del Tercio de Armada en San Fernando. - ANTONIO VÁZQUEZ
FUERZAS ARMADAS

«El nacimiento de mi hija me ha dado fuerza durante la misión»

El capitán Juan Carlos Andrés ha sido el jefe de los primeros militares del Tercio de Armada que desplegaron en la misión de la Unión Europea en Malí

San FernandoActualizado:

Cuando el pasado 10 de enero el Tercio de Armada despedía al primer contingente de infantes de Marina que desplegaba en la misión EUTM Mali, tras cuatro años sin participar en operaciones en el exterior, el capitán Juan Carlos Andrés tenía claro que sobre sus hombros recaía «la responsabilidad y el honor» de liderar a los 59 hombres que partían hacia el país africano. Era su primera misión en el exterior y le quedaban seis meses largos por delante, algo más que al resto de infantes. Medio año el que ha pasado lo mejor y lo peor de la vida, la pérdida de un compañero y el nacimiento de su hija.

Llegó a Cádiz hace unos días. ¿Cómo se vuelve a la realidad tras estar casi siete meses en Malí?

Uno tiene una rutina que ha estado siguiendo seis meses allí y ahora hay que volver a la de aquí. En mi caso son totalmente distintas, porque en la misión he estado preocupándome prácticamente solo de mi trabajo y poco más. Aquí he vuelto a ser padre de familia, dos hijos, mi mujer y es muy distinto. Pero bueno, de momento todo muy bien, como si no me hubiera ido.

¿Qué tal el reencuentro con la familia?

Muy bien. Con mi mujer estupendamente, el niño de dos años y medio bastante bien, era el que más me preocupaba, porque es pequeñito, no sabía si me había echado de menos o me extrañaba pero no, la verdad es que estupendo y he conocido a mi hija, que tiene tres meses, nació mientras yo estaba en la misión. La conocí en la estación de tren el otro día.

Cuando el primer contingente de infantes de Marina llegó a Malí, ¿con qué retos se encontraron?

Al ser los primeros infantes de Marina en la misión sin haber estado previamente y sin saber con certeza cómo funcionaba todo al detalle, los retos iniciales que tuvimos fueron, por un lado, saber cómo funcionaba allí la logística y en segunda instancia, el funcionamiento de los cometidos y de las acciones que llevan allí a cabo los soldados españoles.

En una semana ya estábamos adaptados al ritmo.Fue el tiempo que tardamos en relevar al personal belga, adaptarnos al medio, al calor y a los cometidos. Íbamos perfectamente preparados.

Era el jefe del contingente pero no trabajaba directamente con sus hombres. ¿Cómo hacía para estar informado?

Yo estaba destinado en el Cuartel General y ellos encuadrados en la compañía de Force Protection (Unidad de Protección), que mandaba un capitán del Ejército de Tierra. Para estar informado del día a día de mis hombres intentaba comer, tomar café o hacer deporte con ellos. Como estábamos en una base pequeña, todos los días tenía contacto con alguno y me mantenían informado.

¿Qué lecciones aprendidas trae?

Teniendo en cuenta esos retos que nos encontramos cuando desplegamos en Malí, hemos intentado trasladar nuestro aprendizaje a los compañeros del Primer Batallón de Desembarco que nos relevaron y están ahora desplegados allí, para que fuesen con un poco más de información y conociesen los detalles de cómo es el funcionamiento allí. Lecciones aprendidas de logística, de adiestramiento... Cosas un poco para depurar la llegada del siguiente contingente.

¿Cómo son los militares malienses?

Están muy motivados para aprender porque ellos tienen allí un gran reto y aprecian mucho el adiestramiento que les proporciona, en este caso, la Unión Europea y, por supuesto, España. He podido asistir a las clases y preguntan mucho, tienen un gran interés por mejorar y aprender.

A.Vázquez
- A.Vázquez

¿Qué tal la relación de ustedes, los infantes de Marina, con el resto de contingentes desplegados en Malí?

Con el Ejército de Tierra, con el que realizábamos nuestro trabajo diario (sobre todo los infantes de Marina que estaban encuadrados en la Unidad de Protección), estupendamente. Y con el resto de países también genial. El grupo de entrenadores es el más variopinto en cuanto a países. Yo he podido tratar con los jefes de estos grupos y valoran mucho el esfuerzo y la forma de hacer de los infantes de Marina. La integración con ellos, tanto a nivel jefe como soldados, a pesar de la barrera lingüística del inglés en este caso, ha sido muy buena.

Casi a punto de volver tuvieron la desgracia de perder a un compañero, el soldado Antonio Carrero.

Fue el peor momento de la misión. Iba todo perfecto, se habían cumplido con total exactitud los cometidos que se habían asignado a los infantes de Marina. Y en el último momento recibimos ese palo que fue difícil de asimilar.

Cuando la noticia llegó a la base los primeros que la recibimos fuimos los infantes de Marina. Pero en cuanto se difundió al resto, ya no solo el contingente español, los legionarios que estaban con nosotros, sino el resto de países, entrenadores, personal alemán del hospital Role-2 que teníamos allí, todo el mundo se volcó de una manera increíble. Se hizo mucha piña, no solo nosotros, sino el contingente español y el resto del personal europeo desplegado en Malí. Estamos muy agradecidos de todo el apoyo que recibimos.

¿Cómo transcurrió el relevo con el siguiente contingente?

Se hizo en dos rotaciones y fue fluido. Al final se releva jefe con jefe, soldado con soldado, sección con sección. La gente cumplió los tiempos para este relevo y ahí están ahora nuestros compañeros del Primer Batallón y de la Brigada Paracaidista desplegados en Malí.

¿Cuando uno participa en esta misión tiene la sensación de estar combatiendo al terrorismo?

Apoyamos a Malí de manera directa en la lucha contra el terrorismo. No nosotros directamente, porque proporcionamos seguridad a los entrenadores, pero sí el conjunto de la misión. Estamos contribuyendo a que las fuerzas armadas malienses sean capaces de luchar contra el terrorismo. Que al final no es solo un terrorismo que queda allí, si no somos capaces de frenarlo puede llegar a repercutir sobre territorio nacional o en países europeos. Por lo tanto, es importante que la misión siga adelante porque está dando sus frutos. Lo que hemos hecho allí, dando seguridad, escolta, apoyando en todo lo que hemos podido, es esencial para que los entrenadores puedan realizar su cometido de adiestrar al ejercito maliense.

¿Qué momento de este medio año guarda como el más especial?

El nacimiento de mi hija, que viví como pude, a través de videollamada. Fue a mitad de misión y la marcó. Saber que iba a conocer a mi hija cuando volviese ha sido lo que, durante los últimos meses, me ha estado empujando y dando fuerza.