Un miembro de la familia Lamela caracterizado el año pasado.
Un miembro de la familia Lamela caracterizado el año pasado. - C. CHERBUY
FIESTAS

La capital de Halloween en Cádiz

Lo que comenzó en el barrio de Camposoto como movimiento vecinal empuja al Consistorio a invertir en la fiesta

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En medio de una huerta se ha montado una pequeña caseta de madera. Las personas que pasan por allí ya saben gracias a ella que el día se acerca y se preguntan con qué va a sorprender este año la familia Lamela. Ellos tienen gran parte de culpa de la explosión que el Halloween tiene en San Fernando con la creación de sus cementerios. Cientos de personas hacen cada año cola para dar una vuelta por el camposanto que se recrea en esta huerta ubicada en Camposoto y lo que surgió como diversión comienza a ser algo más serio.

De hecho, el Ayuntamiento quiere aprovechar el empuje surgido en Camposoto y por ello va a invertir este 40.000 euros para adornar y ambientar el centro. Es una apuesta importante por esta fiesta que ya cuenta con la experiencia positiva de ediciones anteriores. Y es que cuando se ha hecho un esfuerzo por parte municipal por la celebración proveniente de EE.UU, la gente ha respondido.

Hasta el punto que desde el Consistorio ya se manifestó la intención de convertir a La Isla en la capital provincial de Halloween. Una convicción que parte de la visita de personas de otras localidades para disfrutar de esta fiesta en San Fernando.

40.000 euros

Pero, aquí surge la polémica. Y no por el debate de fiestas importadas frente a tradicionales (con respecto a los Tosantos) algo que parece ya superado, sino por la importante inversión que se va a realizar alejada de la base que le ha permitido crecer. Y es que los 40.000 euros serán para hacer actividades en el centro y no en Camposoto, el barrio que de forma espontánea ha hecho de Halloween su fiesta.

Y es que la fisonomía de Camposoto permite que se pueda recrear aquello que en estos días tanto aparece en series y películas provenientes del otro lado del charco. Personas disfrazadas que van puerta por puertas pidiendo golosinas (con el ya famoso truco o trato) con casas que han hecho una gran decoración.

Precisamente en Camposoto no solo se puede disfrutar del gran atractivo en el que se ha convertido el cementerio de los Lamela, que cada año cambia de temática y sorprenden (y es que para caracterizarse incluso suman horas de maquillajes), sino que las entidades vecinales también se implican y generan distintas actividades e iniciativas que van desde el pasillo del terror, hasta concursos de disfraces.

Mucho son los vecinos que también aportan su grano de arena y convierten sus casas en recreaciones de casas encantadas permitiendo incluso que las personas puedan entrar y se sorprendan con los sustos. Incluso se hacen fiestas temáticas por distintas familias que hacen que ese día sea imposible aparcar en el barrio.

Tanto es el atractivo que el año pasado el Ayuntamiento ya puso un tren gratuito para poder ir del centro a Camposoto en Halloween. Y precisamente ahí radica también la contradicción, puesto que queda por ver si se puede compatibilizar dos puntos tan alejados de atracción o finalmente uno se impondrá al otro, además de quien hay que critica una inversión tan alta para aprovechar tan solo unas horas de un solo día. Halloween dictará sentencia.