El parque eólico Wikinger, situado al norte de Alemania, se extiende 34 kilómetros cuadrados en el Mar Báltico. - Iberdrola (Francis Tsang)
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Wikinger, punto y seguido para Navantia Puerto Real

Iberdrola acaba de inaugurar en Alemania su primer gran parque eólico y ya está prevista la ampliación para 2023 en la que la factoría gaditana también podría participar

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Un suma y sigue. Los proyectos que está desarrollando la eléctrica Iberdrola referidos a la energía renovable no dejan de crecer. Esta semana acaparaban la atención mediática por la inauguración de su primer gran proyecto en este sector, el parque Wikinger situado en el Mar Báltico, a 40 kilómetros del puerto alemán de Mukran, a más de 300 de Berlín. Este proyecto, en el que han invertido más de 1.400 millones de euros y que se ha desarrollado en un tiempo récord, 18 meses, es solo un comienzo de un recorrido que parece le va a ser muy provechoso.

En el camino tienen bastante tarea pendiente, un complicado trabajo que depende de muchísimos factores y que están desarrollando de forma paralela, como así confirman a este periódico sus responsables. De ahí que se entienda que antes de que inauguraran de manera oficial Wikinger este pasado lunes, ya llevan meses tramitando su ampliación.

Y es aquí donde de nuevo, la industria gaditana podrá tener mucho que ver, lo que repercutirá, si se materializa, en una esperada carga de trabajo para los astilleros de la Bahía. En esta ampliación, Navantia entra en todas las quinielas para repetir como proveedor de la compañía de Sánchez Galán construyendo de nuevo la subestación que recoge la energía de estos molinos gigantes. Después del éxito de modos y plazos con Wikinger, y su repetición en el East Anglia One, las cartas pintan bien.

Iberdrola se hizo con la subasta en el país germano para levantar en el Báltico dos nuevos parques que darán continuidad a Wikinger y que se ubicarán a tan solo cuatro kilómetros de éste. Los proyectos Baltic Eagle, de 476 megavatios, y Wikinger Süd de 10 se desarrollarán simultáneamente. Entonces pasarán a dar luz de 350.000 hogares, los que distribuye la plataforma ‘Andalucía I’, a 850.000. Por tanto, las opciones para los astilleros gaditanos que debutaron en este sector de futuro con el parque alemán, pueden tener mayor recorrido en las aguas del norte.

Posibles plazos

Según confirmó el director del proyecto de Wikinger, Estanislao Rey-Balsar, la compañía ha comenzado ya con los trámites para que la ampliación sea una realidad. De momento han presentado el proyecto a las autoridades germanas. Además, de forma paralela, se encuentran eligiendo la turbina que utilizarán esta vez, lo que podría estar decidido para finales de este mismo año. Entonces ya comenzarán las negociaciones más concretas. Así a finales de 2019 será el comité operativo de la compañía quien tome la decisión final sobre la ampliación e inmediatamente después se firmarán los contratos de suministro y la fase de fabricación e instalación, que se podrá prolongar durante más de dos años. Por tanto, si todos estos hitos se van produciendo sin inconvenientes el próximo gran parque en el Báltico podría empezar a funcionar a finales de 2022 o principios de 2023.

En la ampliación de Wikinger, Iberdrola cuenta con una ventaja que le supondrá que el coste total (mil millones de inversión) sea menor que el de la primera planta alemana (1.400). Ya cuentan con la experiencia de trabajar off-shore en el Báltico, y además tienen montada infraestructuras esenciales como el centro de control y el de operación.

Será este el tercer o cuarto proyecto que Navantia firma con Iberdrola. Tras Wikinger, llegó el Anglia One, de 714 megavatios en aguas inglesas, donde los astilleros gaditanos han fabricado Andalucía II, la mayor subestación marina en corriente alterna, entregada y trasladada. Y tras éste se está pendiente de un nuevo contrato en Francia, el de Saint Brieuc, cuya adjudicación se decidirá a principios del año que viene.

Estanislao Rey-Balsar, director de Wikinger.
Estanislao Rey-Balsar, director de Wikinger. - MARÍA ALMAGRO

«El trabajo con Navantia ha sido muy satisfactorio»

La energía renovable se ha convertido para los astilleros gaditanos en la reconversión hacia el futuro más firme y rentable. Pero para que esta transformación continúe es necesario contar con la confianza de las empresas adjudicatarias. Y en el caso de Iberdrola la colaboración que están teniendo con la naval está siendo «muy satisfactoria».

Así lo indica el director de Wikinger, Estanislao Rey-Balsar. «Navantia no tenía presencia en el sector y ahora es una empresa de referencia a la que llaman y visitan en las ferias», comenta. «Este proyecto les ha ayudado a quitarse muchos miedos, a dar los primeros pasos y a moverse con mucha más confianza». Rey-Balsar destaca que la labor desarrollada en los astilleros tanto de Puerto Real como de Fene –donde se han fabricado los ‘jackets’– ha sido «estupenda», «cumpliendo con todos los plazos acordados», una condición que en este tipo de obras de tanta envergadura es esencial para que la línea de producción y montaje no varíe y se pueda acabar con éxito.