En ocasiones, los agentes no pueden esperar a que llegue Salvamento Marítimo para efectuar el rescate. - GUARDIA CIVIL
INMIGRACIÓN

La verde esperanza que llega a bordo de una patrullera

Los miembros del Servicio Marítimo de la Guardia Civil son los primeros que acuden cuando se produce un rescate de migrantes en aguas de Cádiz

CádizActualizado:

Cogen la manta térmica y el botiquín, bajan desde la patrullera a la embarcación semirrígida y se acercan a la patera. Despacio, intentando tranquilizar a los ocupantes de la inestable embarcación que ha salido de Marruecos con el objetivo de alcanzar las costas de España y, por ende, un futuro de esperanza, lejos de la miseria, la guerra y la muerte.

En la patera no cabe un alma más. Un niño de apenas cuatro años tirita en los brazos de su padre. Hay que actuar y los guardias civiles lo saben. Esta vez no pueden esperar a que llegue Salvamento Marítimo. Abren la manta térmica y se la dan al progenitor del pequeño, que le tapa. El niño comienza a llorar y en el silencio del océano Atlántico solo se escucha su llanto. La manta térmica no es suficiente, necesita más calor, así que con cuidado, padre e hijo suben a la semirrígida, seguidos por la madre. Mientras ella ocupa un lugar a popa de la embarcación, uno de los guardias civiles acomoda al padre para que no se caiga, el otro, a la sazón patrón de la semirrígida, coge al niño en sus brazos y le acaricia la cara para tranquilizarlo. Después se lo entrega a su madre y ya, con los tres seguros en la lancha, ponen rumbo a la patrullera de la Guardia Civil que espera a algunos metros y les suben a la cubierta. Están a salvo. Por fin.

Es la crónica de uno de los cientos de rescates que se han llevado a cabo en aguas de Cádiz. Esos que suele realizar Salvamento Marítimo pero a los que la Benemérita siempre llega la primera.

La Guardia Civil acude ante el aviso de patera, después Salvamento Marítimo realiza el rescate

El Servicio Marítimo de la Guardia Civil se sitúa en la Estación Naval de Puntales. Cuando reciben la alerta, por parte de Salvamento Marítimo o de la central de la Guardia Civil, de que se ha localizado una posible embarcación de migrantes, «nos dan las coordenadas y acudimos», explica el sargento Miguel Marín.

«Algunas ocasiones no es nada y otras sí», cuenta a LA VOZ este sargento de la Guardia Civil. Cuando, al llegar a la zona, confirman que es una patera, se acercan para ver las condiciones de la embarcación en la que viajan los migrantes y cómo se encuentran estos. «Normalmente la embarcación está parada y ellos no ponen problemas», señala el sargento Marín. Es entonces cuando se activa el protocolo: los guardias civiles llaman a Salvamento Marítimo y esta institución dependiente del Ministerio de Fomento manda a la salvamar correspondiente que efectúa el rescate.

Si hay riesgo para los migrantes o la embarcación, la Benemérita actúa antes de que llegue Salvamento
Un bebé y su madre, a bordo de la patrullera de la Guardia Civil.
Un bebé y su madre, a bordo de la patrullera de la Guardia Civil. - G.C.

20 horas en la mar

Pero a veces, cuando hay riesgo para la integridad de las personas o las embarcaciones, es necesario que la Guardia Civil actúe antes de que llegue Salvamento Marítimo. Ese fue precisamente el caso con el que empezábamos este reportaje y que tuvo lugar el pasado miércoles 5 de septiembre a unas diez millas del Faro de Trafalgar, en Barbate. Hijo, padre y madre viajaban en una embarcación junto a otras 28 personas. «Si vemos que hay alguien con hipotermia, que está enfermo o que en la patera viajan muchas personas y tiene riesgo de hundimiento, intervenimos, y los subimos a nuestra patrullera», cuenta el sargento Miguel Marín. Tras ello, les trasladan a un puerto seguro, que suele ser Barbate o Tarifa.

Trabajan las 24 horas, en turnos y la tripulación de cada patrullera oficial de la Benemérita está compuesta por un patrón y varios mecánicos. «El 95% de las veces llegamos nosotros primero y después Salvamento Marítimo, así lo establece el protocolo y así se actúa, cuenta el agente. Al tiempo que destaca que esta institución dependiente de Fomento, «hace muy bien su labor».

Cuando hay varias embarcaciones con migrantes en la zona, el protocolo se activa escalonadamente. «Primero vamos hacia una y luego hacia otra», narra el sargento. «Vamos a una y cuando llega Salvamento Marítimo nos dirigimos a donde se encuentra la siguiente. Cuando ellos terminan con la primera vienen a por la segunda y nosotros vamos hacia otra si la hubiera y así sucesivamente», detalla.

A veces, cuando encadenan rescates, tanto la patrullera de la Guardia Civil como la salvamar de Salvamento Marítimo pueden estar hasta 20 horas en la mar. Por eso los agentes siempre llevan algo de comida en la embarcación, esa comida que el pasado miércoles dieron a hijo, padre y madre a los que salvaron la vida.

La última parte es el traslado a puerto. Algo que también hacen junto a Salvamento Marítimo. «Les escoltamos porque hay veces en las que los migrantes ven el puerto cerca, se ponen nerviosos y se arrojan al mar, por lo que tenemos que intervenir», señala el sargento Miguel Marín.

Así, día tras día, salvando vidas frente a las costas gaditanas. «Cuando las cosas salen, se les rescata y llegan bien a puerto, nos vamos satisfechos», cuenta el agente, «otras veces, cuando hay intervenciones como las del rescate del niño, te las llevas a casa y las compartes con la familia, porque somos guardias civiles pero también personas. Después llega el servicio siguiente, te pones el uniforme, cambias el chip y vuelves a hacer tu trabajo. Estamos para eso».

2.739 personas rescatadas durante junio, julio y agosto de 2017, cuando intentaban alcanzar las costas gaditanas
10.905 han sido rescatadas en los mismos meses de este año. La llegada de migrantes se ha cuadruplicado