Sergio y Diana, con Odín y Nana respectivamente, paseando por las calles de San Roque, donde vive esta familia. - ANTONIO VÁZQUEZ
SOLIDARIDAD

La segunda oportunidad que acabó con el miedo de Nana

Una joven familia adoptó a la pastor belga malinois, que estaba destinada a ser perro de trabajo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado

San RoqueActualizado:

Tumbada en el sofá, con las patas hacia arriba, Nana mira fijamente a Sergio mientras éste la acaricia. Tranquila, en su casa, con su familia, esta pastor belga malinois no tiene nada que ver con la perra que hace casi dos años Sergio y Diana, su esposa, fueron a recoger al Centro Militar de Cría Caballar de Ávila.

En la Unidad de Cría y Sociabilización Canina de este Centro de las Fuerzas Armadas comienza la preparación desde que son cachorros de algunos de los perros de trabajo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Pero no todos los canes resultan aptos para las funciones que tendrán que desempeñar dentro de una unidad militar, de la Policía, la Guardia Civil o los Bomberos. Eso precisamente le pasó a Nana, sus miedos cuando cambiaba de escenarios le impedían cumplir con el cometido que el Ejército le había asignado.

La familia perfecta

Por eso decidieron que lo más adecuado era buscarle la mejor familia posible y, para ello, se pusieron en contacto con la asociación ‘Héroes de 4 Patas’.Esta organización sin ánimo de lucro se encarga de buscar familias definitivas a los perros de trabajo que abandonan el servicio por edad o pérdida de capacidades y ofrecer una retirada digna a estos canes que son una pieza imprescindible en labores antiterroristas, de búsqueda y rescate o frente al narcotráfico, por ejemplo.

Y se produjo la magia. Diana y Sergio estaban buscando un compañero para Odín, su perro, al que se habían encontrado meses antes abandonado en una vía verde de Jaén. «Buscábamos algo que se adaptara a él, preferiblemente una hembra, por carácter, algo más joven y las pastor belga malinois le encantan», explica Sergio.

- A. VÁZQUEZ

Venciendo miedos

Aproximadamente 15 días después les llamaron de la asociación para anunciarles que habían superado la primera fase del proceso de adopción. «Éramos unos 40 ó 50 solicitantes para Nana», explica Diana. Poco después un Policía Nacional de Algeciras, colaborador de la organización, fue a su casa a conocerles y ver las condiciones en las que Nana iba a vivir. No tuvo dudas y dio un informe positivo de ellos. «¡Y eso que fue a la anterior casa en la que vivíamos, que cambiamos por la actual para que los perros tuvieran más espacio!», exclama sonriente Diana en el salón del chalet adosado donde Nana y Odín cuentan con su propia habitación y dos patios para jugar.

El 22 de diciembre sonó el teléfono de Sergio, eran la afortunada nueva familia de Nana. «Me dijo, ‘mañana vamos a Ávila a buscarla, no pienso dejarla sola en una jaula pasando frío todas las Navidades’», cuenta Diana. Y así ocurrió, un regalo de Navidad para los cuatro, el inicio de una amistad para toda la vida.

La perra tardó un año en superar los miedos que tenía y adaptarse a su nueva vida

La adaptación no fue fácil. Cualquier cosa asustaba a la pequeña Nana y sus dueños, con conocimientos de adiestramiento canino, fueron muy constantes para quitarle los miedos. Con la ayuda de Antonio Herrera, miembro del centro de educación canina Adacan, de Jerez, con el que ya habían trabajado con Odín, consiguieron ir poco a poco haciendo de Nana una perra más segura. «Le asustaban mucho los plásticos, por ejemplo, y como le encantan las pelotas, se las metíamos en una bolsa de plástico, para que lo asociase a algo bueno y perdiese el miedo», explica Sergio. Así, paso a paso, consiguieron que un año después de haberla adoptado Nana estuviese completamente adaptada.

Desde entonces se muestra como lo que es, una hiperactiva pastor belga malinois, cariñosa hasta la extenuación y con delirio por las pelotas de tenis. Sus temores se han convertido en confianza, «aunque le dé miedo alguna cosa, si nosotros lo hacemos, ella lo hace», afirma Diana, «y si no le sale algo lo vuelve a intentar, aunque suele cogerlo todo a la primera porque es una perra muy inteligente».

Cada día pasa más de tres horas en la calle, ya que tanto Sergio como Diana son conscientes de que su raza hace que necesite actividad y la pareja lo agradece. «Si no fuera por ellos muchos días los pasaríamos completos enfrente del ordenador», señalan. Así que no pierden ocasión para pasear por la playa o ir al campo con el bueno de Odín y la avispada Nana.

‘Héroes de 4 Patas’ no la pierde de vista. «Cuando aceptas la adopción tienes que firmar un contrato con ellos de cesión de la perra», detalla Sergio, «te comprometes a castrarla (a nosotros nos la dieron esterilizada) y a mantenerla cuidada, físicamente bien, con buena alimentación y sus correspondientes vacunaciones y si no lo cumples, la asociación te retira a la perra». Algo con lo que están completamente de acuerdo porque, aunque parezca increíble, tal y como afirma esta pareja «hay mucho desalmado que lo que quiere es adoptar a una perra de raza para después ‘reventarla’ a criar».