Responsables policiales y de inspección que han desarrollado la operación.
Responsables policiales y de inspección que han desarrollado la operación. - EFE
SUCESOS

Satisfacción en el sector de la almadraba por la lucha contra el fraude

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La estafa del atún rojo era un secreto a voces en el sector almadrabero. Alguien no estaba haciendo correctamente su trabajo. Solo faltaba echar las redes y esperar a que los infractores cayeran en la trampa. Fue la Unión Europea la que puso en sobreaviso a las autoridades españolas a primeros de 2016 cuando se detectaron anomalías en los mercados y las primeras intoxicaciones. El volumen de mercancía expuesta en los mostradores de Europa y Japón, principales compradores de atún salvaje, no coincidía con los registros de las cuotas de pesca de atún de almadraba. Había más de la cuenta y, en algunos casos, más barato. La sospecha era obvia. Alguien estaba vendiendo una variendad de atún por atún rojo sin control, adulterado y a bajo precio.

La ‘operación Tarantelo’ orquestada por la Guardia Civil ha permitido la detención de 79 personas y ha localizado el origen del fraude en Valencia, Alicante y Murcia con ramificaciones en Barbate (Cádiz). La directora gerente de la Organización de Productores Pesqueros de Almadraba, Marta Crespo, que agrupa a las almadrabas de Conil, Zahara y Tarifa, mostró ayer su satisfacción con el resultado de la investigación de la Guardia Civil, «ya que arroja luz a un fraude que no podía permitirse el sector y que lo estaba desprestigiando». Crespo, que se encontraba en Bruselas, señaló que las evidencias de fraude en el mercado del atún rojo eran claras.

El origen de la crisis está en lomos de atún descongelados que se venden como fresco que no han sido conservados como exige la ley y a los que se inyectan extractos de remolacha u otros vegetales. Estos aditivos contienen nitritos que cambian el color del pescado del marrón al rojo intenso y hacen que parezca más fresco de lo que es. El fraude se centra en un pescado cada vez más demandado para hacer sushi y otros platos y que se vendería en pescaderías o envasado en supermercados a precios más baratos que el prohibitivo atún rojo (Thunnus thynnus).

El engaño detectado afectaría a unas 25.000 toneladas de atún cada año y supondría unas ganancias millonarias, según calcula la Comisión Europea en documentos. Es aquí donde entra en juego una cadena de distribución de uno de los cerebros de la trama. Crespo insiste en que los controles que pasan las tres almadrabas que forman parte de organziación que regenta son exhaustivo y inisten en que cada atún rojo que se pesca y sepone a la venta de las almadrabas gaditanas sale con un DNI propio.

España no consiguió solucionar el problema el pasado año y el atún fraudulento seguía llegando al mercado desde establecimientos españoles. En junio y julio de este año expertos del ejecutivo comunitario acompañaron a las autoridades españolas en una inspección de 13 empresas que comercializaban atún en Cataluña, Valencia, Madrid, Murcia, Andalucía y Galicia.

El resultado del primer dispositivo dio sus frutos ese mismo verano cuando agentes de la Guardia Civil y del servicio de protección de la naturaleza, Seprona, acudieron a las instalaciones de la empresa Ricardo Fuentes e Hijos, en el polígono industrial de La Palma, en Cartagena (Murcia), en el seno de una operación a nivel nacional contra la posible pesca ilegal de atún rojo. Los efectivos de la Benemérita recogieron cajas de producto tanto de las instalaciones como de los vehículos de la empresa para su análisis. Esta operación dio como resultado la detención de seis personas.