Pancarta que se desplegó durante el acto de entrega del tercer petrolero, el 'Monte Urquiola'
Pancarta que se desplegó durante el acto de entrega del tercer petrolero, el 'Monte Urquiola' - ANTONIO VÁZQUEZ
INDUSTRIA

Regresa la imagen de conflictividad a Puerto Real por la falta de contratos

El comité de la factoría da por perdida la obra para construir en la Bahía los bloques de un crucero por encargo de un astillero francés

CÁDIZActualizado:

El astillero de Puerto Real vuelve a proyectar una imagen de conflictividad que, según distintas fuentes consultadas por este periódico, no favorece a sus intereses. La entrega del tercer petrolero, el 'Monte Urquiola', el pasado 17 de enero se convirtió en un acto de protesta de los trabajadores reclamando más carga de trabajo. El abucheo que sufrió la presidenta de Navantia, Susana de Sarriá, durante su discurso y la sonora pitada que se llevó el ya ex director de Puerto Real- San Fernando, Pablo López, en el turno de palabra no gustaron nada a la dirección de la SEPI, sobre todo, cuando se negocian en estos momentos varios contratos de calado para los astilleros públicos. De hecho, el presidente de SEPI, Vicente Fernández, se marchó nada más acabar la entrega del buque sin participar en la recepción posterior.

Malestar en la SEPI por el impacto de los abucheos y la pitada que tuvo lugar durante la entrega del tercer petrolero

El comité de empresa de la factoría convocó a la plantilla del astillero puertorrealeño a una concentración junto al petrolero a la que se sumaron también los trabajadores de la industria auxiliar. En el acto se encontraba el presidente del Grupo Ibaizábal, Alejandro Aznar, el director general de Trading&Shipping de TOTAL, Luc Guillet, y la vicepresidenta de la división de crudo de TOTAl, Valerie Goff, que actuó de madrina del buque. Es obvio que la imagen que se llevaron del astillero estos clientes no fue la más adecuada. Los trabajadores desplegaron una pancarta en el mismo muelle donde se celebraba el acto reclamado un plan de negocio para la planta de Puerto Real.

Al preaviso de huelga se suma ahora la convocatoria de movilizaciones para reclamar carga de trabajo

La situación en la factoría gaditana se ha enconado desde que a primeros del pasado año se confirmó por parte de la dirección de Navantia que no se contemplaba la ampliación de la obra de los petroleros a un quinto buque. Cabe recordar que durante la firma del contrato de los petroleros con el grupo Ibaizabal en julio de 2015 se abrió la posibilidad de que el encargo pasara de cuatro unidades a cinco o seis, según las necesidades. Sin embargo, el estrecho margen de beneficio que deja la obra ha abortado su ampliación. Con esta decisión, la carga civil, por tanto, se resiente en Puerto Real a la espera de nuevos acuerdos. Ante esta situación, la presidenta de la Junta, Susana Díaz, aprovechó el pasado julio su asistencia a la entrega del segundo barco, el 'Monte Urbasa', para reclamar, sin éxito, un quinto buque para Puerto Real.

Condiciones que no se cumplen

El Plan Industrial seguía entonces su negociación en Madrid entre los representantes sindicales de los trabajadores, la dirección de SEPI y los máximos responsables de Navantia. Una de las condiciones que pusieron sobre la mesa los sindicatos para firmar el plan era el mantenimiento de todas las factorías y la confirmación de la carga de trabajo. No hay que olvidar que el Gobierno del PP, antes de la moción de censura que acabó con Rajoy, recogía en sus planes una cartera de pedidos para los astilleros públicos de 11.000 millones de euros. Este paquete inversor destacaba la construcción en Puerto Real de un buque logístico de transporte militar para la Armada y un tercer BAM de apoyo logístico a submarinos. Sin embargo, la caja de los truenos reventó a primeros de enero de 2019 cuando el PSOE presentó el borrador de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para este año sin incluir ninguna partida para esos barcos.

El crucero, en el aire

La falta de inversión en los presupuestos del Estado para el sector naval ha sido la gota que ha colmado el vaso de la paciencia en Puerto Real, que temen un parón de tres años a partir de primavera, una vez que se entregue al grupo Ibaizabal el cuarto petrolero, el 'Monte Ulía'.

La única esperanza que tenía este astillero para continuar con plena actividad se basaba en la construcción de bloques para cruceros. El astillero francés de l’Atlantique se encuentra desbordado y solicitó el pasado año ofertas de otras factorías para participar en algunas obras que no puede atender en plazo. De esta forma, Navantia se embarcó en un ambicioso proyecto para construir en Puerto Real los bloques de fondo, de proa a popa, de uno de estos barcos, cuyo cliente es la Royal Caribbean. La construcción permitiría quince meses de pleno rendimiento a Puerto Real. La empresa española presentó su oferta en tiempo y forma, pero el astillero galo ha dilatado su decisión. La respuesta se esperaba para mediados de diciembre y luego se aplazó para enero de 2019. El comité de empresa sospecha que este acuerdo se ha ido a pique, lo que deja a la factoría en una situación muy complicada, ya que el único contrato que tiene atado es la construcción de una plataforma eólica para la compañía noruega Statoil, que arrancará en septiembre y dará empleo a unas 350 personas, nada que ver con los 3.000 empleos que genera la obra de un petrolero.

La plantilla recuerda que una de las condiciones para firmar el Plan Industrial fue las garantías de empleo

El presidente del comité de empresa de Puerto Real, Antonio Noria, de CC OO, ha señalado que el Plan Industrial se firmó en diciembre con unos compromisos que no se están cumpliendo. Aclara que un astillero de estas dimensiones no se sostiene cortando chapa para el de San Fernando o con proyectos eólicos. Noria insiste en que la carga de trabajo tiene que venir del sector civil.

La ausencia de respuestas por parte de la nueva dirección de Navantia ha llevado a su comité a presentar un preaviso de huelga. Las primeras medidas, según ha podido saber LA VOZ, se tomará en asamblea a lo largo de esta semana. Noria insiste en que con este planteamiento el astillero estará a medio gas a partir del verano.

Por su parte, el presidente de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), Vicente Fernández Guerrero, ha anunciado durante su comparecencia en la Comisión de Presupuestos del Congreso, que el Grupo público prevé alcanzar este año una cifra de negocios de 5.318 millones de euros, con un aumento superior al 6% respecto a las cuentas de 2018. La mayor parte de este incremento proviene de Correos y Navantia, que facturarán, respectivamente, 2.301 y 1.574 millones.

El esfuerzo inversor se concentra en Navantia, con más de 126 millones de euros y en el grupo Correos, con casi 39 millones. Según el presidente de SEPI, la creciente presencia de buena parte de las empresas del Grupo en mercados internacionales supone un incentivo para el proceso de transformación digital y lo hace todavía más imprescindible.