Cádiz

La UCA se prepara para coordinar la Universidad Europea de los Mares

La entidad firmará en los próximos días el acuerdo con la Comisión Europea para empezar a gestionar una partida de cinco millones de euros

Fran M. Galbarro
CádizActualizado:

La Universidad de Cádiz afronta un curso histórico: coordinará uno de los 17 consorcios elegidos para llevar a cabo uno de los mayores pasos hacia la unificación cultural y educativa en la Unión. La entidad firmará en los próximos días el acuerdo con la Comisión Europea para empezar a gestionar una partida de cinco millones de euros con la que deberá desarrollar, junto a otras cinco universidades, una institución internacional que, entre sus muchas consecuencias, unificará estrategias de investigación y planes de estudios y permitirá a los alumnos de los distintos grados de la UCA estudiar cada año en un país diferente.

Representantes de la Universidad de Cádiz llevan trabajando años en el proyecto, cuya confirmación llegó en el mes de junio. Durante el verano ha habido varios encuentros, el más destacado hace unas semanas en Versalles, donde el proyecto fue presentado en unas jornadas de Internacionalización de las Universidades en la que estuvieron presentes representantes de la Comisión.

El trabajo con las universidades de Bretaña Occidental (Francia), Kiel (Alemania), Gdańsk (Polonia), Split (Croacia) y Malta comienza este mismo mes. El proyecto ya está diseñado y con el inicio del curso se concretarán los plazos de ejecución. Aunque ya se han llevado a cabo algunas iniciativas, se espera que oficialmente la Universidad Europea de los Mares empiece a funcionar en el segundo cuatrimestre, cuando comenzará un periodo de tres años de creación de estructuras, enlaces y dinámicas.

En este proceso de coordinación se han establecido seis grupos de trabajo: educación –búsqueda de titulaciones conjuntas o acuerdos de movilidad de estudiantes–; investigación –desarrollo y transferencia del conocimiento–; movilidad; identidad –para reforzar la identidad europea y el multiculturalismo–; ética y calidad; y divulgación –difusión del proyecto–.

Uno de los principales retos del consorcio es la organización entre universidades de seis países periféricos. Para ello, se prevé reforzar a corto plazo la formación en inglés de docentes, administrativos y alumnos, además de fomentar el aprendizaje de otras lenguas como el francés y el alemán. Además, ya hay establecidos seis paquetes de trabajo: la gestión del proyecto, que corresponderá a la UCA; la puesta en común –integración de homogenización de unidades, servicios o conocimientos–; identidad europea –cuyo objetivo es aumentar la movilidad académica y promover el intercambio cultural–; docencia conjunta y formación –bloque en el que ya hay planes para caminar hacia un plan de estudios conjunto–; necesidades económicas –acercar la formación a las necesidades del mercado laboral–; desarrollo de la quíntuple hélice –para poner en común docencia e investigación con otros factores–; y sostenibilidad y difusión del proyecto –para garantizar los recursos humanos y económicos–.

Refuerzos de la Erasmus y becas para que las investigadoras viajen con sus familias

La Universidad Europea de los Mares tendrá consecuencias directas en los alumnos, profesores, investigadores y administrativos de la Universidad de Cádiz. Y no sólo en los relacionados con las ciencias marítimas, a pesar del nombre elegido: todos y cada uno de los integrantes de la UCA podrán realizar estancias anuales en cada una de las universidades implicadas.

Algunas medidas ya se han puesto en marcha, aunque la mayoría están por trabajar. Ya se ha lanzado una convocatoria que incluirá una dotación adicional para la movilidad de investigadores y ser prepara una convocatoria similar para los estudiantes, que bajo el amparo del actual programa Erasmus ya recibirían 100 euros adicionales cada mes siempre que elijan alguna de las facultades de estos centros. «La idea es que empiece a incorporarse en el segundo cuatrimestre», advierte el coordinador de la Universidad Europea de los Mares, José Antonio Muñoz-Cueto. La UCA ya prevé un aumento de intercambios en el primer cuatrimestre, aunque el boom llegaría en el segundo, «cuando estén implementados todos los estímulos».

El proyecto plantea numerosas iniciativas sin precedentes en la Unión Europea para favorecer la movilidad entre países. Muchas de ellas van encaminadas a solventar las debilidades del programa Erasmus. Uno de los mayores ejemplos es una beca familiar «para que todos los miembros de la familia puedan acudir junto al padre o la madre que quiera realizar el traslado». Las encuestas de movilidad realizadas durante la redacción del proyecto evidenciaron las dificultades con las que cuentan los investigadores para residir en el extranjero entre los 30 y los 45 años, «el periodo más productivo desde el punto de vista científico», «por las cargas familiares». Un problema que afecta, sobretodo, a las mujeres. Por ello, se ha planteado un programa de ‘Movilidad en Familia’ destinado especialmente a las investigadoras, con el objetivo de que se desplacen con familia e hijos. «El objetivo también es internacionalizar a otra generación», recuerda Muñoz-Cueto.

Y es que los intercambios de los integrantes de todas las universidades es el principal objetivo del proyecto. Por ello, las políticas de movilidad irán más allá de los desplazamientos físicos y las estancias continuas en otros países. La idea es que los estudiantes trabajen de forma conjunta también desde sus propios territorios: los alumnos formarán grupos con compañeros de otras universidades en asignaturas concretas y, a partir de la coordinación entre el profesorado, desarrollarán proyectos. La Universidad Europea pretende reunir a esos grupos de alumnos al menos una semana para que establezcan contacto físico y a partir de ahí «podrían mantener el contacto», profesional para el trabajo y personal «a través de las redes sociales». «Así, con tres semanas de movilidad física real internacionalizas a los alumnos con la misma eficiencia que con cuatro o nueve meses en otro país», explica el catedrático.

El Erasmus cultural también estará presente en la aplicación del proyecto, que más allá de los «conocimientos académicos» pretende que los alumnos «se integren en el territorio» con cursos y actividades organizadas con la colaboración de otras instituciones.