Los infantes, en una maniobra.
Los infantes, en una maniobra. - FRANCIS JIMÉNEZ
OPERACIÓN SOPHIA

«Para nosotros la misión ‘Sophia’ se ha convertido en una operación larga»

Once infantes de Marina del Tercio de Armada componen el equipo operativo de seguridad de la fragata ‘Numancia’

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Cinco meses de misión, viviendo en un lugar cerrado, en el pequeño espacio de una fragata de 140 metros de eslora, menos de uno por persona de la dotación, hacen mella. «La convivencia es complicada, aquí no tienes intimidad, es un sitio muy reducido, y surgen roces entre nosotros. De vez en cuando te enfadas con el compañero pero a las dos horas ya estás bien otra vez», cuenta el soldado de infantería de Marina Luis (nombre ficticio, ya que nos pide que no publiquemos su identidad). Es el tirador selecto (antes llamados francotiradores) del equipo operativo de seguridad de Infantería de Marina que participa en la operación ‘Sophia’ a bordo de la fragata ‘Numancia’.

Un equipo EOS compuesto por once militares del Tercio de Armada de San Fernando, cuyo jefe es el sargento Adrián Ordoñez García, natural de Prado del Rey. En las Fuerzas Armadas desde 2007 y con una misión en Bosnia y otra en el Líbano en la mochila, para el sargento Ordoñez es su primera ‘Sophia’, al igual que para el cabo primero Jonathan Arranz, jerezano, con casi 20 años de ‘mili’. Para el soldado Antonio Raña, vigués, y para el soldado Luis, nacido en Rota, es su primer despliegue en una misión internacional. Todos están destinados en el primer Batallón de Desembarco (BDI) del Tercio de Armada.

«Como misión es la primera pero ya hemos hecho ejercicios y maniobras con ‘los navales’», explica el sargento Ordoñez, refiriéndose a los marinos. «No es la primera vez que actuamos como fuerza de desembarco. Esta es una experiencia distinta, con unos medios diferentes a los que estamos acostumbrados», puntualiza.

Certificación individual y colectiva

El sargento Ordoñez es el jefe del equipo EOS y se encarga de la coordinación, por su parte, el cabo primero Arranz es el tercer jefe y se ocupa «de la seguridad de los cometidos cuando hacemos incursión», explica. «Yo estoy encargado, junto con otro compañero de, en el caso de que haya ‘boardings’ (abordajes), poner la pértiga (medio de incursión en un buque cuando éste no coloca la escala) para introducirnos en el barco. Además, en los eventos ‘SOLAS’ (‘Safety Of Life At Sea’ o rescate de personas), voy junto con el cabo primero Arranz, en una de las embarcaciones que se acercan a los migrantes«, cuenta sobre su labor el soldado Raña. Por último, el soldado Luis, es tirador de precisión, «nuestra función es dar seguridad sobre todo lo concerniente a la embarcación o al otro buque al resto del equipo, cuando van a realizar un ‘boarding’ o un evento ‘SOLAS’».

Para venir a ‘Sophia’ los equipos EOS de Infantería de Marina tienen que estar certificados. Es decir, tres meses antes de su despliegue en la misión, son evaluados de los distintos cometidos que van a llevar a cabo en la misma. Una certificación, tanto individual como colectiva, en la que se evalúa «que tenemos claros los conceptos, los procedimientos, y que todo está correcto» y que solo se obtiene tras un arduo adiestramiento tanto teórico como práctico.

Durante los cinco meses que llevan en la operación ‘Sophia’ han participado en tres eventos ‘SOLAS’ pero han realizado «bastantes ejercicios de adiestramiento del equipo, tanto individuales como colectivos, con el resto del buque«. Tras cada evento o ejercicio de adiestramiento realizan un ‘debriefing’, es decir, una reunión en la que hacen un repaso por los errores que han cometido y lo que tienen que mejorar, «para aumentar el nivel de adiestramiento de los individuos del equipo», explica el jefe.

Además de en eventos ‘SOLAS’ y ‘boardings’, los infantes de Marina participan en las ‘friendly approach’ o aproximaciones amistosas a otros buques. «En cualquier momento nos avisan de que hay un barco al que se le va a realizar una visita consensuada entre éste y la fragata», cuenta el jefe del equipo EOS, «entonces nuestro cometido es ir y dar la seguridad, además de monitorizar los movimientos por el buque. Llegamos, hablamos con el capitán del otro barco, comprobamos que está todo bien, se le explica en qué consiste la operación y cuál es la finalidad con la que vamos allí».

Dureza mental pero no física

Aseguran que la misión no les ha parecido dura en cuanto a exigencias físicas. «Aquí tengo muchas comodidades, me puedo duchar todos los días, tengo una cama, cuando vamos de maniobras al Retín es más duro», cuenta el soldado Luis. «Tenemos a nuestros compañeros en Malí y eso sí que lo considero una misión real respecto a lo que a los cometidos de la Infantería de Marina se refiere», puntualiza el soldado Raña.

Pero, la cosa cambia cuando se habla de dureza mental. «La experiencia siempre dice que al final de la misión comenzamos a bajar en cuanto a estado anímico, pero tenemos que subirlo porque el trabajo sigue siendo igual de exigente que al principio», explica el cabo primero Arranz, al tiempo que asegura que son «una pequeña familia, como hermanos».

Al cabo primero Arranz se le cambia la cara cuando habla de sus niños, al tiempo que se dibuja una sonrisa en su rostro. Es, sin duda, lo que más echa de menos, junto a su bicicleta, como aficionado ciclista. El soldado Luis añora cosas cotidianas como «ducharme solo en un cuarto de baño para mí, no tener el techo de la cama a un palmo de la cara, comer a la hora que me de la gana o darme una vuelta con los perros» y tiene miedo de llegar a Rota «y ver a mi madre mayor, que estos seis meses le hayan pasado factura».

«Cuando lleguemos nos tenemos que adaptar a la situación de allí, no nuestras familias y amigos a nosotros», afirma el sargento Ordoñez. Cuando desembarquen tendrán vacaciones. Después, el sargento Ordoñez y el soldado Raña cambiarán de destino, a la Agrupación de Madrid y el cabo primero Arranz también, pero en su caso al Grupo de Artillería de Desembarco. Mientras que el soldado Luis seguirá en el mismo destino e intentará ascender.

Aseguran que volverían a ir de misión, pero no a ‘Sophia’. «Para nosotros la misión se ha convertido en una operación larga», cuenta el soldado Luis mientras sus compañeros asienten.