La presidenta de Navantia, Susana de Sarriá, durante la presentación en Cádiz del Plan Estratégico de la compañía
La presidenta de Navantia, Susana de Sarriá, durante la presentación en Cádiz del Plan Estratégico de la compañía - LA VOZ
INDUSTRIA

Navantia recorta pérdidas en 2018 pero el déficit es de 225 millones de euros

La SEPI publica sus cuentas donde los astilleros, Correos y Hunosa concentran los números rojos del holding

De las 17 empresas que integran la sociedad pública solo siete son rentables

CÁDIZActualizado:

Ya es oficial. Los astilleros públicos arrojaron el pasado año un agujero de 224,9 millones de euros. Esta es la cifra que refleja la memoria económica de la Sociedad Española de Participaciones Industriales (SEPI), holding de empresas públicas al que pertenece Navantia, correspondiente al ejercicio de 2018. El dato aportado, después de impuestos, refleja un ligero recorte de las pérdidas en Navantia con respecto al año anterior, que fueron de 296,4 millones de euros.

En la memoria general de ingresos y gastos de la SEPI se advierte también el trato que han tenido los astilleros públicos con inyecciones puntuales para reforzar su patrimonio ante la sangría de pérdidas. Así, se hace referencia a los 215 millones de euros aprobados por Consejo de Ministros el pasado marzo o la relación de avales aportados por el Estado gracias a los contratos firmados en el sector eólico desde 2014. Es el caso de los proyectos Wikinger y East Anglia One, ambos para Iberdrola y desarrollados en el astillero de Puerto Real entre 2014 y 2016, y los correspondientes a Hywind y Windplus, desarrollados en los astilleros gallegos entre 2015 y 2019.

Expectativas económicas

Las expectativas de la compañía tras la firma el pasado diciembre de su plan estratégico son óptimas en cuanto a carga de trabajo se refiere. De hecho, el pasado año Navantia firmó el contrato de las cinco corbetas saudíes, además del visto bueno a la nuevas fragatas F-110 de la Armada Española y el impulso al proyecto del submarino S-80. Igualmente, sigue la construcción por transferencia tecnológica de un buque anfibio para Turquía, similar al 'Juan Carlos I', amén de los dos buques logísticos que construye en Ferrol para la Marina de Australia. A ello hay que sumar los proyectos eólicos que se reparten los astilleros de Fene y Puerto Real.

La compañía espera también la redacción de unos nuevos Presupuestos Generales del Estado donde se prevé la posible financiación del séptimo BAM y la de dos buques de transporte militar para el Ejército de Tierra.

Con este panorama, Navantia confía en que las pérdidas de 2018 sean las últimas de la década o, al menos, reducir en 2019 los números rojos hasta alcanzar un principio de equilibrio en sus cuentas.

Una década de sangría

Las pérdidas de los astilleros públicos han ido a más en la última década. Navantia perdió 78, millones de euros en 2012 y recortó hasta los 57,7 millones en 2013 y los 29 millones en 2014, sin embargo, los efectos de la crisis y la inactividad le pasaron factura en 2015 con un déficit de 160 millones de euros, que se disparó en el ejercicio de 2016 con 303 millones de euros en pérdidas. Esta es la trayectoria de una empresa que puede levantar cabeza, según sus propios gestores, gracias al plan estratégico. Navantia firmó con sus representantes sindicales el 21 de diciembre de 2018 la aplicación de un plan estratégico que supone la prejubilación escalonada de 2.200 trabajadores, de los que 645 corresponden a la Bahía de Cádiz, 900 a las plantas gallegas y el resto a la factoría de Cartagena y oficinas. Este plan implica a su vez la contratación de 1.658 nuevos empleados hasta el 2022.

Este plan, iniciado y desarrollado por el Gobierno de Rajoy, recoge una cartera de pedidos por valor de 11.000 millones de euros, casi la mitad de los cuales están ya comprometidos gracias a los 2.000 millones del contrato de las cinco corbetas para la Armada saudí que se fabrican en el astillero de San Fernando y los más de 4.000 millones de las F-110 que se ejecutarán en Ferrol.

La situación de Navantia, como empresa pública, es uno de los garbanzos negros de la SEPI. La memoria económica de la SEPI de 2018 señala que de las 17 empresas que integran el holding público solo siete son rentables, mientras que las diez restantes son deficitarias. De hecho, Navantia encabeza el ránking, seguida de Correos y Hunosa. El conjunto de la SEPI sigue en pérdidas y su resultado en 2018 fue de 544 millones de euros en negativo, Navantia (-224,9 millones), Correos (-152,9 millones) y Hunosa (-71,5 millones) son los principales lastres de la sociedad de empresas públicas.