Algunas de las armas intervenidas en una finca de San Roque hace unas semanas.
Algunas de las armas intervenidas en una finca de San Roque hace unas semanas. - LA VOZ
REPORTAJE

Los narcos en Cádiz, armados «hasta las cejas»

El aumento de la agresividad de las bandas dedicadas al narcotráfico ha desorbitado también el mercado negro de armas y, en consecuencia, el riesgo que corren las fuerzas policiales

«Antes te encontrabas alguna pistola en los registros, en los últimos años aparece ya de todo tipo de armamento», cuenta un agente

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«Esto es cada vez peor, digan lo que digan, ahora hasta el más tonto lleva un arma encima». Habla un agente que, por cuestiones obvias no daremos su nombre, pero que podemos asegurar que es de esos profesionales de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado de este país que lleva años metiéndose donde nadie se querría meter nunca. Siguiendo la pista de los más peligrosos, enfrentándose a ellos cuando toca e intentando que los delincuentes paren en su empeño de hacer daño a otros y quebrantar la ley. De los que corren en la dirección contraria a la que tomaríamos casi todos cuando hay peligro, cuando hay riesgo, cuando por cualquier movimiento equivocado o las peores intenciones del 'malo' puedes perder la vida.

En los últimos años, sobre todo en los meses más recientes, han llegado imágenes de auténticas emboscadas. De atrincherados armados hasta las cejas que no dudan en hacer uso de pistolas, fusiles, escopetas, cuchillos, con tal de librarse de caer detenidos o que alguien, otros como ellos, les quiten eso que tanto dinero les da: la droga.

Hace poco volvía a pasar. Otra vez en el Campo de Gibraltar. En Algeciras, agentes de la Udyco se la veían con un individuo que en una 'guardería' de hachís la emprendía a tiros al verse rodeado por la Policía. Y nada menos que lo hizo con un rifle tipo Winchester. Los disparos rozaron a los indicativos. Afortunadamente atravesaron una puerta metálica y un coche, aunque la diana era otra: ellos. Ya lo avisó la Fiscalía Antidroga de Cádiz hace mucho tiempo. Que la situación se estaba recrudeciendo y que la violencia de los narcos, pero en general de todos los criminales, estaba yendo cada vez a más.

«Ahora si pierden un alijo tienen que rendir cuentas», o con dinero, miles y miles de euros, o con su propia vida. Los ajustes y venganzas están a la orden del día, como los que han dejado últimamente varios muertos por la Costa del Sol. «Antes asumían el riesgo, el que se les cogiera formaba parte de las reglas del juego –a ellos o a la droga–, ahora si la pierden, tienen que pagarla».

El robo de hachís entre bandas –les sale más barato y seguro llevársela una vez transportada y almacenada– ha provocado que esta espiral feroz y sin escrúpulos siga creciendo y parezca no tener freno. En estos enfrentamientos armados entre narcos y fuerzas policiales ya son varias las veces que al ser detenidos los agresores han declarado que habían confundido a los agentes con otros narcos que iban a quitarles lo que ellos guardaban. Sea así (o una excusa ya bien aprendida...), la realidad es que sí se han detectado estos 'vuelcos' o robos en los que llegan incluso a vestirse con uniformes policiales para confundir a sus 'víctimas'.

«Antes asumían el riesgo si perdían la droga, eran las reglas del juego, ahora se les exige que rindan cuentas»

Otra prueba de que las armas son también ya otra constante en estos hábitos ha sido el hallazgo de decenas de ellas y de munición para un ejército en los últimos operativos, como las encontradas en una finca abandonada en San Roque. Tras requisarlas se ha iniciado una investigación para conocer quiénes son los dueños de semejante arsenal y por qué y para qué estaba ahí escondido.

«Ahora es raro el registro de este tipo en el que no encontramos armas. Antes quizá podías localizar una pistola de vez en cuando pero últimamente ya hay de todo», cuenta nuestra fuente. Y lo que es más peligroso. «Hay muchas que son mejores que las nuestras. Las balas hacen cosquillas al lado de un kaláshnikov que atraviesa de inmediato no solo el chaleco sino todo el cuerpo de un lado a otro». Porque en este tipo de actuaciones la previsión del peligro no siempre es posible y el riesgo de tener un enfrentamiento armado sin esperarlo o con las dotaciones justas es también más común de lo que se desearía. «A veces no hay chalecos individuales para todos», unos chalecos que además tienen sus limitaciones y que pueden ser atravesados de inmediato con este tipo de armas tan potentes.

¿De dónde salen?

¿Y de dónde sale todo este armamento? Al igual que existe un mercado ilegal del hachís, hay otro comercio ilícito dedicado a proveer de pistolas, fusiles, ametralladoras... a estas bandas criminales. Incluso, según han demostrado algunas investigaciones, se llegan a aprovechar los viajes a Marruecos u otros lugares donde llevan la droga o los robos en viviendas o ‘guarderías’ para hacerse con ellas. También hay expertos en modificar detonadoras y ponerlas en funcionamiento, además de otras muchas opciones. Así es el mercado negro.

«Muchas armas que tienen son mejores que las nuestras. Las balas hacen cosquillas al lado de eso»

La situación ya se sabe que es complicada, pero el trabajo tiene que seguir. Y los agentes piden justo eso. Poder hacerlo. Sin poner su vida en peligro más allá de lo que va en la placa. Sin tener que despedir a ningún compañero antes de tiempo. Y con otra ayuda más. Muy importante. «Hacemos el trabajo, nos arriesgamos, los cogemos y luego los vemos entrar y salir de los juzgados, con penas mínimas porque llegan a acuerdos, con instrucciones engorrosas y lentas que no nos dejan progresar e ir lo rápido que hay que ir … Necesitamos avanzar igual, o mejor. Mucho más que lo que corren ellos».

MÁS INFORMACIÓN: DE LAS DETONADORAS MODIFICADAS A LA FAVORITA DE BIN LADEN (LOS MODELOS HALLADOS EN UNA FINCA ABANDONADA DE SAN ROQUE)