Arroyo, con Teófila Martínez y Vicente Sánchez junto al cartel
Arroyo, con Teófila Martínez y Vicente Sánchez junto al cartel - F. J.

Muere Eduardo Arroyo, el autor del polémico cartel del Carnaval de Cádiz de 2005

El pintor, que también presentó en Cádiz la muestra Disfraces, fallecía en Madrid a los 81 años

CÁDIZActualizado:

El genial artista Eduardo Arroyo ha muerto este domingo en Madrid a los 81 años. Arroyo está considerado como un gran pintor figurativo y cartelista, narrador excepcional y crítico mordaz de la contemporaneidad. Su obra y su legado es inmenso, con presencia en los museos más importantes: MoMA, la Neue Galerie de Berlín, el Instituto Valenciano de Arte Moderno, el MACBA, el Museo Cantonal de Lausana o el Museo de Arte Moderno de París... En definitiva, Arroyo ha sido un referente en el Arte Moderno Contemporáneo.

El desaparecido pintor estuvo vinculado a Cádiz y será recordado siempre por el cartel con el que se anunció el Carnaval de Cádiz del año 2005, una obra que no dejó indiferente a nadie y que despertó numerosas críticas, de hecho es uno de los más conocidos por la polémica que causó y porque el coste del mismo fue muy elevado. Fue en diciembre del año 2004 cuando el Ayuntamiento encargaba el cartel al pintor madrileño. El equipo de Gobierno de Teófila Martínez quería de esa forma «otorgar el nivel que se merece» a un obra relacionada con el Carnaval.

El entonces concejal de Fiestas, Vicente Sánchez, apuntaba su satisfacción por contar en aquella edición con un cartel que podía ser catalogado como obra de arte. «Nuestra idea es hacer del cartel del Carnaval de Cádiz un elemento de interés para el futuro de nuestra ciudad, ya que quedará para la historia, como ocurrió con el de Alberti, por ejemplo», añadía aquel año el edil.

Eduardo Arroyo planteó realizar una obra con un carácter muy alegre, donde destacaran los colores relacionados con la ciudad y a la vez utilizaba numerosos elementos característicos en todas sus obras. «Se trata de un cartel en el que predominan sobre todo las formas simples y rotundas y el contraste de color», comentaba la alcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez, durante la presentación del esperado cartel.

La obra en sí misma contaba con los colores básicos de contraste azul y amarillo que aludían a la afición cadista. «La carga de los colores azules y amarillos tienen que ver con este año, ya que ha sido de los que más han visitado la geografía española», declaraba la exalcaldesa Martínez. Tras la presentación del cartel, las reacciones y críticas no se hicieron esperar ya que muchos lo calificaban de 'soso' y no tenía además ningún elemento identificativo con la ciudad. Incluso algunos gaditanos reflejaron que el rostro con el antifaz, que era básicamente el contenido del cartel, recordaba al tipo del coro de la Viña 'Batmonos que nos vamos' de 1990. Pese a que era cadista por los colores la obra no terminó de convencer pero sin embargo sí que es uno de los carteles más recordados de los últimos años. El propio Arroyo comentaba sobre su obra que había elegido del deshollinador «porque, aunque no es demasiado conocido en el sur, es símbolo de suerte en culturas como la nórdica que lo asocian al calor del hogar y a la felicidad. Me pareció un concepto que encajaba con el tema... después jugué con otros guiños como los colores amarillo y azul...»

A raíz del cartel, Eudardo Arroyo presentó en abril del 2005 en Cádiz su primera exposición individual en Andalucía tras más de treinta años de trayectoria. Ya entonces el madrileño había conocido la fiesta que le había servido de inspiración para la muestra Disfraces que se desarrolló en dos espacios, el Castillo de Santa Catalina y la Galería Benot. En la exposición se encontraba el controvertido cartel, una creación de apariencia sencilla y compleja reflexión en la que el pintor sintetizaba la idiosincrasia de todo un pueblo. El genial artista madrileño, conocedor de las críticas, se las tomaba con humor. Y es que incluso su obra inspiró aquel año un romancero: 'Eduardo Arroyo y su modelo Manolo'.