Luis Pelayo, José Ponce, Tamara Rage y Luis Iglesias.
Luis Pelayo, José Ponce, Tamara Rage y Luis Iglesias. - FRANCIS JIMÉNEZ
OPERACIÓN SOPHIA

Las manos que salvan vidas en el mar Mediterráneo

Los militares del Trozo de Visita y Registro son los primeros en actuar en caso de rescate de migrantes

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La cabo primero Tamara Ragel está deseando abrazar a sus hijos. Quedan diez días para llegar a Rota, tras cinco meses de despliegue y, como dice el teniente de navío Luis Pelayo, la gente «ha comenzado a tachar el calendario».

«Creo que no se me olvidará el niño al que rescatamos, Ibrahim, fue un momento increíble, cuando le echamos los brazos para que se agarrase a nosotros», cuenta la gaditana con los ojos vidriosos y emocionada aún. Era el mes de mayo, hacía poco que la fragata ‘Numancia’ se había incorporado a la operación ‘Sophia’, y en un solo día rescataron a 600 personas de tres embarcaciones.

La cabo primero Ragel es una de los miembros del Trozo de Visita y Registro (TVR) de la fragata española, compuesto por 15 personas de la dotación más los 11 miembros del equipo operativo de seguridad de Infantería de Marina. Todos ellos están coordinados por el teniente de navío Luis Pelayo, jefe del TVR. «En los rescates vamos ocho personas, cuatro en cada rhib (lancha semirrígida). Soy el primero que llega a la embarcación con los inmigrantes y empezamos a pasarlos a la nuestra, de ahí los trasladamos al barco y, una vez aquí, mi función es vigilar que todos los puestos funcionen correctamente, que se separan hombres y mujeres, velar por que se levante una correcta filiación de los rescatados, controlar que se cumple el horario de comidas, que están operativos los baños, etc…», explica este madrileño.

«Todas las misiones tienen sentido, pero esta más»

Junto al teniente de navío Pelayo, en la primera toma de contacto con los migrantes en el embarque, se encuentra el sargento Luis Iglesias. Cuando hay un rescate, excepto los ocho militares que van en las embarcaciones, el resto del Trozo de Visita y Registro se queda en la ‘Numancia’. Son los encargados de recibir a los migrantes, explicarles donde tienen que ir, darles de comer, indicarles donde está el baño y cual va a ser su sitio en el tránsito hasta el puerto seguro al que la fragata les va a llevar.

Uno de los que se queda es el cabo primero José Ponce, que realiza tareas de control de personal. Para este isleño es su segunda ‘Sophia’. «He vuelto a repetir misión en el mismo barco y muy bien. La experiencia es muy gratificante. Todas las misiones tienen sentido, pero a esta se le encuentra uno más humanitario, que te llena», detalla.

Para el resto esta es su primera ‘Sophia’. «Me habían metido el miedo en el cuerpo de que era mucha gente a la que se rescataba, que iba a ser difícil, pero una vez aquí no hemos tenido ningún problema con los migrantes, son muy colaboradores. Rescatamos a 600 personas y pensaba que iba a ser más caótico porque, aunque el personal de otros destinos como cocina o máquinas colabora, los que estamos de seguridad y todo el día pendientes de los migrantes somos nosotros 26», detalla el teniente de navío Pelayo.

Dentro de ese equipo, la cabo primero Ragel y su compañera, la también cabo primero Bárbara Pino, cumplen un papel fundamental, ocuparse de las mujeres rescatadas, velar por «que se encuentren bien en todo momento y que no les falta de nada», cuenta.

En un evento SOLAS «es todo muy rápido, en algunos momentos uno se para a pensar, se sale un poco de lo militar y dice, ¡uy! ¿dónde estoy?, pero luego vuelve a la dinámica militar y no hay tiempo ni de pensar. Impacta y humaniza a la vez», explica el sargento Iglesias. Y acto seguido recuerda el momento en el que no conseguía poner la pulsera de identificación al bebé que rescataron y su compañera Tamara tuvo que ayudarle.

Aprendizaje y cambio

El Trozo de Visita y Registro también se encarga de realizar las visitas consensuadas o ‘friendly approach’ a los buques mercantes que determina el Comandante de la Fuerza de la operación ‘Sophia’. En ese caso, la cabo primero Ragel tiene como función «prepararlo todo antes de salir con los equipos que necesita el jefe del TVR para mantener las comunicaciones con la ‘Numancia’ y con el buque al que va», detalla. Y el cabo primero Ponce se encarga «de hacer el cuestionario que nos piden desde la Unión Europea para elaborar los informes, obtener inteligencia de la zona de operaciones y hacer una pequeña comprobación, siempre que ellos nos dejan, de la información del barco: carga que llevan, destino al que van y proporcionarles información de Libia, para que ellos sepan lo que van a encontrar una vez que llegan allí«.

Sus compañeros dicen del jefe del Trozo de Visita y Registro que es el mejor obteniendo información de los capitanes de los buques a los que visitan. ¿Cómo lo hace?, le preguntamos. Y nos contesta con media sonrisa que, lo primero, es ver qué tipo de persona es la que tiene enfrente para después relajar el ambiente, hablar con él y crear confianza. «Con miel se cazan mas osos que a tiros», dice, haciendo uso del refranero.

Se acerca el final del despliegue en el Mediterráneo central y, aunque aseguran que aún no se han parado a recapacitar, los cuatro están de acuerdo en lo positivo que ha sido para ellos participar en la operación ‘Sophia’ a bordo de la ‘Numancia’. «Se aprende mucho, se cambia, pero todo ha sido maravilloso, al menos para mí. Ha ido a más y a mejor«, afirma el sargento Iglesias. «Uno se da cuenta de lo que ha cambiado y lo que ha visto cuando llega a casa. Te quedas con un sabor amargo y dulce porque, al hacer los rescates, ves cómo se vive allí, en España, y nadie se da cuenta de lo que pasa la gente aquí. Ves que aquí es un lujo la cosa más simple para nosotros. Cuesta acostumbrarse a la rutina del día a día cuando volvemos a casa«, señala el cabo primero Ponce. Los cuatro sonríen mientras se miran entre ellos. La cabo primero Ragel resume el sentimiento general, «somos una familia que no elegimos. Pero al final conseguimos que esta familia funcione».