El capitán de navío José Lago, en la cámara del comandante del ‘Juan Carlos I’, antes de dejar el cargo.
El capitán de navío José Lago, en la cámara del comandante del ‘Juan Carlos I’, antes de dejar el cargo. - ANTONIO VÁZQUEZ
ARMADA ESPAÑOLA

«Hemos vuelto a casa habiendo dejado el pabellón bien alto»

El capitán de navío José Lago, comandante del 'Juan Carlos I' durante su primera misión en el exterior explica cómo ha sido su participación en ‘Inherent Resolve’

RotaActualizado:

Justo un día después de que el ‘Juan Carlos I’ llegase a Rota, el pasado martes 26 de junio, tras casi dos meses de despliege, el buque cambiaba de comandante. El capitán de navío José Lago daba paso al capitán de navío Francisco José Asensi. Pero antes, recién atracado en la base gaditana, contaba a LA VOZ su experiencia al frente del mayor buque de guerra construido en España, en la que ha sido la primera misión del portaaeronaves y que le ha llevado hasta Kuwait para colaborar con la coalición internacional que combate el yihadismo. Una oportunidad de demostrar sus capacidades que los casi 400 hombres que formaban su dotación no han desaprovechado.

¿Qué ha supuesto para usted estar al frente del ‘Juan Carlos I’ en su primera misión internacional?

Un orgullo y una gran responsabilidad. Pero afronté el despliegue con absoluta confianza de que todo iba a salir bien porque el nivel de adiestramiento de la dotación era muy alto, puesto que acabábamos de pasar una calificación operativa y el barco se encontraba en un magnífico estado de alistamiento gracias al trabajo realizado por el Arsenal de Cádiz.

¿Cómo se desarrolló el desembarque en Kuwait de los helicópteros del Ejército de Tierra?

En dos fases, tal y como lo habíamos planeado. Primero, desde la mar, en las proximidades de Kuwait, lanzamos los dos helicópteros ‘Cougar’, que habían sido preparados el día anterior por el personal del Ejército de Tierra encargado de su mantenimiento que recogimos en la base americana de ‘Camp Buehring’ con un SH-3D ‘Sea King’ de la Quinta Escuadrilla. Estos helicópteros fueron escoltados en vuelo por dos ‘Blackhawk’ americanos.

Los ‘Chinook’ despegaron en una segunda fase, con el buque atracado en el puerto de Kuwait, después de haber finalizado el montaje de las palas. Una tarea compleja, que se realizó con total normalidad a bordo del ‘Juan Carlos I’.

Han pasado por los estrechos de Bab el Mandeb y de Ormuz, ¿cómo los han solventado?

Son dos puntos conflictivos, especialmente el sur del Mar Rojo y el estrecho de Bab el Mandeb, por el conflicto existente en la región, pero tomamos las medidas pertinentes para minimizar los riesgos que suponían el cruce de esa zona. Precisamente para eso llevábamos la fragata ‘Blas de Lezo’ como escolta, los Equipos Operativos de Seguridad de Infantería de Marina para reforzar la protección de las unidades y nuestras aeronaves orgánicas, además de contar con apoyo de ciertas unidades de las agrupaciones internacionales presentes en la zona.

La situación estuvo perfectamente controlada y la seguridad de la fuerza no se vio comprometida en ningún momento.

¿Qué papel ha jugado la ‘Blas de Lezo’ como escolta?

Fundamental en esta navegación, ofreciendo en todo momento la protección que necesita el ‘Juan Carlos I’. Las excelentes capacidades de combate de una F-100 son bien conocidas. Navegar escoltado por una F-100 nos ha dado seguridad y tranquilidad durante todo el despliegue.

¿Cómo se desarrolló la escala en Bombay?

Tuvo dos partes diferenciadas. Los dos primeros días se aprovecharon para descanso de la dotación, sin actividades programadas y se organizaron excursiones para que pudieran visitar los puntos más emblemáticos de la ciudad. Los dos últimos días fueron jornadas de trabajo en apoyo a la industria de defensa nacional, concretamente a los intereses comerciales de Navantia e Indra en ese país.

¿Y en Alejandría?

Al igual que en Bombay, la dotación pudo disfrutar de excursiones a El Cairo y a las zonas más turísticas de la ciudad, al tiempo que se desarrollaron las actividades protocolarias habituales con la Marina egipcia y otras específicas a bordo del ‘Juan Carlos I’ en apoyo a los intereses comerciales de Navantia e Indra en ese país.

Asimismo, han colaborado en la operación ‘Atalanta’. ¿Cuál ha sido su labor?

Durante el tránsito por el Mar Rojo, Golfo de Adén y océano Índico hemos estado integrados en apoyo asociado a la operación ‘Atalanta’. Dicho apoyo ha consistido en un intercambio de información sobre contactos e incidentes de interés para estas operaciones.

Para recabar esta información, que se transmitió al mando de la operación, se emplearon los medios aéreos del ‘Juan Carlos I’, así como sus equipos de vigilancia.

La seguridad marítima es una labor compartida a la que todos debemos contribuir. No solo se ha apoyado a ‘Atalanta’. La agrupación ha ido prestando apoyo asociado a las distintas operaciones que luchan contra los riesgos a la seguridad marítima en todas las zonas por las que ha transcurrido nuestro tránsito.

¿Para qué han utilizado la Unidad Aérea y las dos embarcaciones que llevaban a bordo?

Durante toda la navegación hemos realizado ejercicios aéreos, tanto internos para adiestramiento de la agrupación, como colaborando con otros países.

De esta forma, hemos potenciado la interoperabilidad con marinas extranjeras. A parte de esto, los helicópteros ‘Sea King’ han supuesto una herramienta fundamental para el desarrollo de nuestra misión, sirviéndonos como transporte logístico en multitud de ocasiones, bien entre barcos, o en algunas ocasiones, entre el ‘JuanCarlos I’ y la costa.

Las dos embarcaciones de desembarco anfibio LCM las hemos empleado sobre todo durante los ejercicios realizados con la marina egipcia. En ellos hemos comprobado la interoperabilidad en las operaciones anfibias, realizando ejercicios con uno de los dos LHD (’Landing Helicopter Dock’ o buque anfibio poraaeronaves) que tiene en servicio, el ‘Anwar El Sadat’.

Respecto a la tripulación, ¿qué tal han llevado estos dos meses?

La dotación ha tenido un comportamiento ejemplar y muy profesional. Todo el mundo se ha tomado esta operación como un reto, conscientes de la importancia de este primer despliegue internacional del ‘Juan Carlos I’, y deseosos de demostrar todo aquello de lo que somos capaces, porque el buque, con sus unidades embarcadas, abarca un amplio espectro de capacidades. La dotación se ha volcado en todo lo que hemos hecho, desde los ejercicios en la mar a las actividades en puerto. Y estamos todos muy orgullosos de lo conseguido, habiendo dejado el pabellón bien alto y volviendo a casa con la íntima satisfacción del deber cumplido.

El cumplimiento de esta misión, ¿es la demostración de que el ‘Juan Carlos I’ está preparado para muchas más?

Por supuesto. El ‘Juan Carlos I’ es un buque polivalente y multipropósito, excelente en sus cuatro roles principales: operaciones anfibias; portaaviones; proyección de fuerzas y ayuda humanitaria. Durante este despliegue solo hemos demostrado parcialmente nuestra capacidad en algunos de estos roles. El barco, con sus unidades embarcadas, puede ofrecer mucho más.