Ernesto Pérez Vera muestra su placa de policía.
Ernesto Pérez Vera muestra su placa de policía. - FRANCIS JIMÉNEZ
ENTREVISTA

«La formación de los agentes en enfrentamientos armados es nefasta»

El policía linense Ernesto Pérez Vera imparte este jueves una conferencia en El Puerto acerca de «toda la verdad» sobre el cara a cara con armas entre policías y delincuentes

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Ernesto Pérez Vera, policía local de La Línea que tuvo que jubilarse a los 43 años tras sufrir gravísimas lesiones después de enfrentarse a un delincuente al que dio el alto, habla desde la experiencia. La misma que le llevó en 2014 a escribir junto al psicólogo Fernando Pérez Pacho un libro sobre justo todo eso que a él le había pasado. Lo de tener cara a cara a alguien que quiere matarte. Lo de desenfundar y encañonar y saber lo que se siente o qué ocurre durante y después. Desde que salió a la luz ese ensayo policíaco, no ha dejado de dar conferencias por toda España para lograr lo que quería, «hablar de lo que nadie habla». Este jueves estará impartiendo una de esas charlas en El Puerto, en el centro cívico de la calle Caja de Aguas a partir de las seis de la tarde.

–Quinta edición de su libro ‘En la línea de fuego, la realidad de los enfrentamientos armados’. Desde que lo escribió han pasado ya más de cuatro años, ¿cree que en este tiempo ha logrado el objetivo que perseguía con él?

–Mi intención era divulgar la verdad sobre las mentiras de cómo se producen los enfrentamientos armados y de cómo las administraciones instruyen a sus funcionarios para esas situaciones de vida o muerte. Y creo que ese propósito se ha conseguido. Con este libro, los autores hemos puesto una pica en flandes. Antes en televisión o radio por ejemplo no se hablaba de ello, ahora sí. Hemos ayudado mucho a la visualización de un problema que incluso dentro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad era desconocido, que la realidad de nuestro entrenamiento discrepa completamente con la realidad de los enfrentamientos que se tienen en la calle. Las infinitas agresiones que los policías sufren, aquellas que requieren de armas de fuego, se producen con armas blancas. Y este uso se hace a distancias muy cortas y así nunca se entrena. Por eso cuando les ponen un cuchillo delante muchos se quedan petrificados porque nunca se lo han explicado. Por esta y otras muchas razones, discrepa el sentido del entrenamiento de las galerías con la realidad de la calle.

–Pero, ¿cómo está la situación ahora?, ¿se producen muchos o pocos episodios de enfrentamientos entre delincuentes y agentes en los que estos últimos se ven obligados a desenfundar?

- En el año que acaba de terminar ha habido un montón de enfrentamientos en España. En los últimos seis meses, como mínimo treinta.

–Y ante esa situación, ¿cómo es la formación que reciben los agentes de los diferentes cuerpos?

- Sigue siendo igual de nefasta pero a nivel particular hay cada vez más interés, inquietud por parte de los policías por formarse, pero pagándoselo de su bolsillo. También cada vez hay más literatura especializada sobre este asunto de la que también se aprende. Pero a nivel oficial, solo algunos cuerpos locales han avanzado en los últimos cinco años. El resto de cuerpos, como también el Servicio de Vigilancia Aduanera, están muy atrasados, metidos en la caverna. En cuanto a los cuerpos locales depende de cada uno de ellos, en algunos no hay instrucción, pero en otros la formación es exquisita. Sin embargo en los cuerpos estatales es escasa, antigua y está anquilosada.

-¿Y cuál es esa formación correcta?

- Primero habría que cambiar la mentalidad de los monitores o instructores de tiro. Un formador de policía tiene no solo que enseñarles a empuñar la pistola y meterlas en el blanco, sino también tener conocimientos jurídicos suficientes para saber decirle al policía no solo como disparar sino cuándo hacerlo. Con esto tengo bastantes agarres con instructores que piensan que eso es cosa de especialistas en Derecho, pero eso lo tiene que saber también un experto en galerías de tiro. No puede ser que uno en el aula diga una cosa y luego en la galería sea otra. Pero aparte tiene que tener también conocimientos básicos sobre fisiología para saber cuándo en situaciones de estrés hay manejos que son imposibles de hacer. Cuando les escucho decir, ‘mantén la calma, respira con calma’ pienso, ‘¿qué están diciendo si se supone que los intentan matar?’ Es imposible. Apuntar se convierte a veces en una acción fisiológicamente inviable tal y como funciona biomecánicamente el hombre. Y con todo eso podrá diseñar ejercicios de tiro conformes a la realidad.

–¿Es posible manejar todos esos condicionantes a la vez cuando te están apuntando con un arma, es decir, por mucho que tengas al mejor instructor eso puede ser garantía de éxito?

- A ver, casi nada de lo que dicen nuestros manuales es llevable cien por cien a la práctica. Una vez que un proyectil sale de un cañón el designio de ese disparo no depende del que lo puede recibir. Si un agente de esos expertos de sobra entrenados y equipados falla, ¿qué no le pasará a otro que va de vez en cuando al tiro? La formación no es una garantía de éxito pero cuanto más preparado se esté más posibilidades hay de que no tengas que dejar el resultado al factor suerte. Si no lo sabes hacer en situación de reposo nunca lo vas a saber a hacer en supervivencia.

–En este tiempo de conferencias y contacto directo con los agentes, quizá la preocupación que más le han trasladado es sobre las consecuencias penales que pueden tener sus intervenciones si disparan o hieren al agresor, ¿no?

-Por supuesto. La inmensa mayoría tiene miedo a lo que pueda ocurrirle aun cuando en el momento que está disparando contra el ‘malo’ sabe que está haciendo lo correcto. Durante muchos años los propios compañeros, profesores, instructores, jefes, mandos, la prensa nos han insuflado tanto miedo sobre que si sacas la pistola te van a condenar que hay gente que prefiere no hacerlo. Juan Cadenas por ejemplo. No disparó porque le dio miedo disparar, no tenía claro si podía o no defenderse con su arma contra quien con un trozo de cristal lo quería matar. ¡Qué más da con qué te quieran matar!, tienes derecho a defenderte. A ti y a los demás. Siempre lo digo: más del noventa por ciento de los policías que matan o hieren a personas haciendo uso de sus armas de fuego resultan absueltos, si es que llegan a juicio, porque muchas otras veces se archivan las causas en las primeras fases de la investigación. Es verdad que también hay condenas pero es que también existe la mala praxis. Pero si tu vida o la de otras personas está en peligro tienes derecho a defenderte. Los jueces lo llaman racionalidad. Hay lógica, sentido o necesidad de hacerlo.

-Sin embargo para muchos es ya un mal trago la propia 'pena de banquillo', el temor de perderlo todo...

- Claro... eso es muy duro. Y eso hace que se lo piensen antes de disparar o incluso sabiendo que han hecho lo correcto. Pero esas son las normas del juego y si eres policía de verdad tienes que saber a lo que te atienes.