El dirigente nacional de Vox en una visita al Campo de Gibraltar el pasado mes de noviembre.
El dirigente nacional de Vox en una visita al Campo de Gibraltar el pasado mes de noviembre. - LV
POLÍTICA

Vox cumple hoy cinco años, ya fuera de la sombra

Desde el 17 de diciembre de 2013 Vox ha pasado de la insignificancia demoscópica a tener doce escaños en el Parlamento Andaluz, dos por la provincia de Cádiz

CádizActualizado:

Vox cumple hoy cinco años. El 17 de diciembre de 2013 el partido español de extrema derecha formalizaba su inscripción en el registro de partidos políticos del Ministerio de Interior. Exactamente 30 días después, el 17 de enero de 2014, el Teatro del Barrio (Madrid) acogía la lectura del manifiesto ‘Mover ficha: convertir la indignación en cambio politico’. Nacía Podemos. En ese año 2014, al contrario de la tendencia en el resto de Europa -donde llegaron al poder o ampliaron representación parlamentaria partidos ultraconservadores- en España el hastío de parte de la ciudadanía se canalizó en apoyo en las urnas a un partido de izquierdas, Podemos. La cita electoral donde se consagraron fue las elecciones europeas de mayo de 2014 en las que consiguieron para sorpresa de muchos cinco eurodiputados.

Cuatro años después, España ha dejado de ser una excepción europea y como a Le Pen en Francia, el FPÖ en Austria, Aurora Dorada en Grecia o Víctor Orbán en Hungría, a Vox se le ha abierto la puerta institucional con doce asientos reservados en el Parlamento Andaluz, dos de ellos obtenidos por la provincia de Cádiz. En Andalucía -y el resto de España- por aquel 2014 y hasta hace muy poco, Vox no era más que un partido políticamente ninguneado que nadie se tomaba en serio. Nadie hablaba de Vox porque prácticamente nadie lo conocía. Hasta ahora. Entre el desconocimiento y los doce escaños en San Telmo han pasado pocos meses y varias cosas. Las suficientes para entender por qué Vox hoy celebrará su quinto año de vida, ahora ya ‘fuera del armario’.

Sociólogos, político y analistas políticos han repetido desde el pasado tres de diciembre las posibles causas de su ascenso. La crisis territorial de España por el ‘Procés’, la inmigración irregular y su lucha contra lo que ellos han llamado la «ideología de género». En los tres casos se ha valido de un discurso populista trufado de medidas que atentan contra derechos ciudadanos,y otras, directamente, son anticonstitucionales. Gran parte de su retórica se sustenta en mensajes que apelan al miedo, odio o rechazo para los que emplean datos que no se corresponden con la realidad y que las estadísticas ya han desmontado (las denuncias falsas de víctimas de violencia de género y el ‘efecto llamada’ de la inmigración son dos claros ejemplos).

Pese a ello, el caldo de cultivo producido por la crisis territorial más dura que ha sufrido España desde la llegada de la Democracia fue la grieta por la que hace apenas un año se deslizó el partido de Santiago Abascal y a través de la cual ha podido pescar en Andalucía en el caladero de votos conservador, y en ciudadanos votantes de otros partidos pero hartos de ‘lo mismo de siempre’.

En Cádiz, Vox no se imaginaba que la noche del 2 de diciembre tendría algo por lo que brindar. Un local casi oscuras recién alquilado en San Fernando, aún sin electricidad y la única luz de unas velas, era el reflejo de que los resultados les cogió por sorpresa.

Cuatro años en el limbo político

La información sobre Vox en Cádiz en sus orígenes era prácticamente inexistente, al igual que su presencia pública y nivel de conocimiento en la gente. Sólo había una página web de diseño austero con los nombres y fotos de las personas que representaban al partido en la provincia y una serie de propuestas programáticas, todas bastantes generales. Curiosamente siguen siendo las mismas que aparecen en la web en la actualidad y de ninguna de ellas se ha hablado en la campaña electoral andaluza del 2 de diciembre. Al menos, ninguna de ellas ha copado protagonismo ni titulares.

Algunas son: «mejora de la industria turística en la provincia de Cádiz, mejora de las condiciones para los emprendedores, eliminación de las tasas de la autovía A-4, más atención a las demandas de las pymes, mejora de las infraestructuras portuarias en Cádiz, Tarifa y Algeciras o mejora de los recursos para las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado a fin de que puedan luchar más eficazmente contra la lacra del narcotráfico y la inmigración». Prácticamente todas son generalidades que podrían tener acomodo en otros programas electorales. Servirían de blanqueamiento ideológico de quien guarda un discurso más radical, como se ha visto no solo durante la campaña electoral en Andalucía sino desde el referéndum del 1-Octubre en Cataluña.

Del 0,20% al 10,97% de votos

El golpe a la derecha por la derecha que ha dado Vox en Andalucía es evidente en la comparativa de los resultados electorales cosechados en cada cita con las urnas. Se estrenaron en las primeras elecciones al Parlamento Europeo (2014) y obtuvieron un 1,57% de votos. En 2015 concurrieron a las autonómicas en Andalucía donde consiguieron un ridículo 0,45% de votos. En las municipales de 2015 lograron el 0,25% de los votos, en las elecciones generales de ese año bajaron al 0,23% y siguieron bajando hasta obtener el 0,20% de los votos en las generales de junio de 2016.

En la ciudad de Cádiz obtuvo el pasado 2 de diciembre el 7,11% de los votos y a nivel andaluz el 10,97%. Más de 4.066 gaditanos apoyaron al partido que proclama el fin de las autonomías, la derogación de la Ley de Violencia de Género, la ley del aborto, la construcción de un muro en Ceuta y Melilla y la visión euroescéptica de la Unión Europea. Tras sufrir la irrelevancia política durante cuatro años, en el día previo a su quinto aniversario, ayer domingo, se quitaron hasta el último complejo con un mensaje con tintes racistas lanzado por su Secretario general, Javier Ortega: «Haremos cosas muy grandes si somos puros y leales a España».