La costa de Cádiz, una última casa con olas y papeles

La empresa gaditana ‘Cenizas en el mar’ es la única en Andalucía con licencia para depositar urnas fúnebres en el océano

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Hay imágenes que a fuerza de repetidas por el cine y la televisión parecen reales, aunque no lo sean. Una de ellas es la consabida de unos deudos arrojando las cenizas de un ser querido por la borda de un barco para que éstas se disuelvan en el mar. Si lo que ve es una comedia, es posible que una traviesa brisa impregne a los familiares con los restos de quien ya no podrá bromear más. La realidad es más prosaica: está prohibido arrojar las cenizas solas, deben ir siempre dentro de la urna (que debe ser biodegradable) y tiene que realizarse con una empresa autorizada y en unas coordenadas en concreto. Pero siempre hay quien trata de hacer realidad los deseos de los demás, en especial los últimos. El Puerto es la sede de ‘Cenizas en el mar’, la única empresa de Andalucía con autorización para realizar este tipo de ceremonias.

La gerente de la empresa es la gaditana Mariló Velasco, que creó la empresa en 2016 para dar respuesta a la demanda que le hizo una de las personas más especiales de su vida: su padre. «Él era policía y le encantaba pescar en La Caleta. Me dijo que quería que, cuando falleciera, sus cenizas se arrojaran al mar. Pero su sentido de la ética puso una condición: no podía hacerse nada ilegal». La voz se le quiebra a Velasco cuando repasa la historia. «Es por eso que, cuando falleció, empecé a buscar la fórmula de llevar a cabo su último deseo. Así nació ‘Cenizas en el mar’, aunque antes de que nos dieran el primer permiso estuvimos un año moviendo papeles».

Tres puntos en la provincia

La gerente de ‘Cenizas en el mar’ detalla que, específicamente, la empresa se dedica a «la ceremonia de entrega y despedida de los restos de un ser querido en el mar». Velasco insiste en que su empresa sigue un procedimiento 100% ecológico, «que es lo que hizo que pudiéramos obtener los permisos». Unos permisos que, en la provincia de Cádiz, sitúan el lugar para depositar los restos en tres coordenadas situadas frente a las costas de Cádiz, Chipiona y Chiclana. Además, la empresa tiene autorización para realizar estas ceremonias en Motril (Granada), Alicante y Benidorm (Alicante) «y estamos a la espera de que nos autoricen a hacerlo en Málaga».

La sanción por arrojar las cenizas al mar sin autorización puede llegar a los 15.000 euros

Pero, ¿es necesario recurrir a este tipo de servicios para arrojar las cenizas de un ser querido al mar? Sí, las comunidades autónomas prohibieron que se realizara sin control después de que, en el dragado del puerto para las Olimpiadas de Barcelona, «aparecieran cerca de cuatro toneladas de urnas mortuorias en la costa». Tras eso, las normas se volvieron muy estrictas, hasta el punto de que se prohibió arrojar las cenizas directamente al agua.

Deben depositarse dentro de una urna biodegradable; en la empresa de Mariló Velasco «la facilitamos de manera gratuita si los restos vienen en una convencional». El nivel de regulación es tal que afecta hasta a la ofrenda floral por el difunto «que ha de hacerse exclusivamente con pétalos y, por supuesto, con flores naturales».

«Creo que ambientalmente estas medidas son muy necesarias: las cenizas pueden llegar a la cadena trófica si no se arrojan de manera controlada, por no hablar de que las urnas y las bolsas acaban llegando a la playa», añade Velasco, para quien «como gaditana, no me gusta la práctica de arrojar las urnas de cualquier manera y que acaben llegando a La Caleta». Para quien piense que las leyes están para saltárselas, que vaya ahorrando. Las sanciones pueden llegar a los 15.000 euros, ya que se considera que se están produciendo vertidos y se está contaminando.

La idea de la empresa surge por la voluntad del padre de la gerente de descansar en el océano de forma legal

De momento, una veintena de familias han optado por este sistema desde que se inició la actividad de la empresa. Junto con familias gaditanas, lo han solicitado deudos del resto de Andalucía, de toda España y hasta ingleses y finlandeses. «Con los finlandeses la ceremonia fue muy bonita, lo plantearon como una fiesta de despedida, como un ritual vikingo, y fue muy emotivo». Durante la travesía, que dura unas tres horas, la empresa adorna el barco y ofrece bebidas a los pasajeros. Un año después, se puede acudir a las coordenadas donde se depositó la urna para una pequeña ceremonia de recuerdo.

Velasco reconoce que la empresa, con los requisitos y gastos que lleva aparejados y el volumen actual de negocios, «no da para hacerse rico», pero era un proyecto personal que quería llevar adelante. Por si alguno se lo pregunta, la hija del policía aún no ha cumplido el deseo de su padre. Dentro de un tiempo, cuanto más mejor, cuando su madre fallezca, llevará las dos urnas al mar para que los dos juntos acompañen el mecer de las olas.