Proyecto Bahía de Plata

La conciencia que brota bajo la basura

Juanjo Aragón y Selu Romero, están al frente de Bahía de Plata, una iniciativa para concienciar y educar sobre la necesidad de comprometerse con el medio ambiente

CádizActualizado:

Son ecologistas, sí, pero vienen a reventar prejuicios. «Nuestro objetivo no es limpiar, aunque es verdad que la Punta de San Felipe estaba tremenda…». Así de categóricos se muestran Juanjo Aragón y Selu Romero, del proyecto Bahía de Plata, después de que se hayan hecho conocidos por su limpieza de aquella zona gaditana. De hecho, son muy reservados a la hora de difundir sus acciones. «No se puede bombardear con esto, porque entonces se asimila como normal y ya no queremos hacerlo», indica rotundo Juanjo, quien lo último que quiere es escuchar el clásico «ya están aquí los ecologistas».

Sus declaraciones pueden sorprender: «Preferimos trabajar solapademente, sin salir en la prensa, porque es algo que no nos beneficia». Y todo por una sencilla razón: porque «el objetivo es largo plazo, educar en el futuro». Selu no oculta el miedo a que el proyecto «se ponga de moda», y esa sea su muerte.

La idea surgió en el centro educativo de San Fernando en el que trabaja Selu, que está implicado desde 2005 en la educación ambiental. Fueron a una exposición de San Fernando, en la que Nando Díaz había creado arte con basura recogida en la playa de Camposoto. Ahí es cuando aparece Juanjo, que ha sido profesor de Secundaria en el Columela, quien se ofreció a dar talleres a los alumnos de Selu. «Se trataba de reflexionar con los alumnos en la Ecoescuela, porque algo hay que hacer con la contaminación que afecta a nuestros mares».

Juanjo Aragón y Selu Romero
Juanjo Aragón y Selu Romero

Después de varias reuniones en octubre y noviembre pasados, su sorpresa fue que no paraban de sumarse personas y colectivos, en parte porque la idea se vehiculó a través de la red de la Escuela Pública isleña. Hasta diez centros se habían comprometido. El primer objetivo era una acción conjunta para el pasado 5 de junio. Se involucraron 2.000 niños y hasta 3.000 personas, y se recogieron seis toneladas de basura en apenas dos horas. Entre ellas, desde cepillos de dientas y ruedas de camión, y hasta algún albatros «que no aguanta ya tanta presión de la contaminación»

Al final se ha ido más allá de aquella acción, y los chavales «han apadrinado zonas, lo que demuestra su nivel de compromiso», explica Selu. Mientras nos enseñan fotos de aquella acción, insisten en la idea de que aquellos no eran meros grupos de limpieza. «En esta imagen se puede ver a una chica apuntando, porque llevamos a cabo una auditoría, para saber con qué tipo de basura nos encontramos», describe Juanjo, quien asegura que esta es una manera de concienciar, entre otros aspectos, «sobre cuáles son las marcas que más contaminan». Esas estadísticas las derivan luego a colectivos ecologistas, para que sean ellos quienes se encarguen de elevar las denuncias a las respectivas compañías.

Hoy conforman un grupo de unas 30 personas, la mayoría procedentes del trabajo que han hecho con las escuelas. Su espíritu se toma prestado de la idea de la ‘Tacita de Plata’: «Se trata de dejar a la Bahía limpia como una tacita», explica Juanjo. Es una iniciativa con una proyección de dos años, y que está obteniendo unos resultados muy positivos, ya que otros centros de la Bahía de Cádiz y de Conil han mostrado su interés por sumarse. «Por supuesto que es muy importante la educación de los niños, pero también hacía falta una coordinación, y que habláramos de un proyecto de futuro y basado en el compromiso», apostilla Juanjo.

Selu se ha encargado de exponer la experiencia con gran éxito en el quinto Simposio de Educadores ambientales celebrado en Segovia. Allí hizo especial incidencia en que este es un proyecto que debe llegar fuera de las paredes del colegio, hasta los ayuntamientos y las empresas. Han tenido una acogida muy positiva por ejemplo con Bahía Sur. «Muchos nos decían que estábamos invitando al enemigo a casa, pero la realidad es que comparten con nosotros la conciencia de que aún estamos a tiempo de remediar esta situación», deshace prejuicios el profesor del colegio isleño.

Juanjo habla de una 'triple A' para definir al colectivo: «a-político, a-subvencionista y a-dicionista», ya que su vocación es la de «multiplicar, de no dejar a nadie con la inquietud». En este camino dice que se han encontrado con «personas impresionantes que luchaban a solas». Selu y Juanjo defienden que cada uno podemos colaborar con «pequeños gestos», que se plasman por ejemplo a la hora de comprar. Para ello el exprofesor del Columela se queda con dos de las tres ‘R’ clásicas del reciclaje: «reducir y reutilizar». Selu valora que con este proyecto «se refuerza el empoderamiento de los ciudadanos», al mismo tiempo que se fomenta el asociacionismo. «Es un ejemplo de lo que se consigue cuando nos ponemos juntos», defiende.

Su próxima es extender su campo de acción a toda la Bahía, valorando que cada población «tiene su particularidad, aunque intentaremos adaptarnos». Además, en San Fernando pretenden subir un escalón más, y pasar de las escuelas también a las familias y a las asociaciones de vecinos.

«La fórmula la tenemos, y la queremos compartir», sentencia Selu, quien deja sobre la mesa unas simples siglas: K-1: «Se trata de cuestionar si queremos seguir igual o queremos un futuro mejor». Afirma que «es una pregunta que nos tenemos que hacer cada uno, un camino de transformación personal, y ahí cada uno tendrá que ver el nivel de compromiso que asume». Por lo pronto, la cita más inmediata es este lunes en la Punta del Boquerón de San Fernando.