INMIGRACIÓN

Los centros de acogida siguen al límite tras la presión migratoria del verano

El fenómeno ha desbordado las previsiones entre julio y agosto, obligando a abrir nuevos y a duplicar esfuerzos para poder darle respuesta

CádizActualizado:

La presión migratoria vivida este verano en las costas andaluzas ha puesto en jaque a todos los recursos existentes y ha obligado a la creación de nuevos centros y a la duplicación de esfuerzos para poder dar respuesta a las miles de personas que han arriesgado sus vidas en pateras con el sueño de llegar a la Unión Europea.

Aunque las llegadas se han producido en toda Andalucía, la provincia de Cádiz ha sido la más azotada por el fenómeno migratorio y en el Campo de Gibraltar se han llegado a vivir momentos de angustia por el desbordamiento de todas las previsiones.

La llegada de inmigrantes es continua y lleva lustros produciéndose aunque lo vivido este verano ha supuesto un colapso absoluto.

Las cifras hablan por sí solas. Según datos facilitados a este diario por la Subdelegación del Gobierno en Cádiz, en lo que va de año han llegado a las costas gaditanas 16.986 inmigrantes de los que 2.890 son menores y 972, mujeres. Lo han hecho a bordo de casi 500 pateras.

Se trata de datos que casi triplican los registrados en 2017, cuando fueron rescatadas 5.928 personas de las que 1.366 eran menores y 306, mujeres que cruzaron el Estrecho en 395 pateras.

Junio marca un punto de inflexión

Todo comenzó a mediados de junio, cuando los recursos existentes se evidenciaron como insuficientes para atender a las personas rescatadas en el Estrecho. Los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Algeciras y Tarifa no pudieron atender a la oleada de inmigrantes que estaban llegando a puerto tras ser rescatados.

El Ayuntamiento de Tarifa puso entonces a disposición del Gobierno su pabellón municipal, en el que durante semanas iban siendo acogidas las personas que llegaban.

Pero la llegada masiva de inmigrantes no cesó en las semanas siguientes. Los Ayuntamientos de Algeciras, Los Barrios y San Roque habilitaron también sus pabellones municipales para acogerlos.

Tampoco resultó suficiente. Este verano se han visto imágenes inimaginables: inmigrantes hacinados en calabozos de las comisarías de la provincia, adultos y menores durmiendo en el suelo de la terminal portuaria de Algeciras, centenares de personas pasando varios días a bordo de las embarcaciones de Salvamento Marítimo que les habían rescatado y sin poder pisar tierra firme tras días en el mar...

Capítulo aparte merecen los menores, especialmente los no acompañados, cuya llegada también se ha disparado este verano. Y es que si el año pasado llegaron a las costas de Cádiz 1.366 menores, en lo que va de año son ya casi 3.000.

Ahora son muchos más los menores que se aventuran a cruzar el Estrecho sin sus familiares, lo que se denomina Menores Extranjeros No Acompañados (Menas).

La llegada de estos chicos, en su práctica totalidad varones, ha sido constante y ha colapsado los centros dependientes de la Junta de Andalucía para atenderlos.

Trabajadores de los centros de menores de Algeciras y La Línea de la Concepción han denunciado las condiciones tercermundistas en las que estos chicos han tenido que ser atendidos. Han tenido que dormir en el suelo sobre colchones y en los patios sin unas mínimas condiciones. La sobrecarga de los trabajadores de ambos centros ha sido además denunciada públicamente, así como la falta de medidas higiénico sanitarias para atenderlos ya que algunos de ellos han llegado con enfermedades infecto-contagiosas como la sarna.

Tras un verano de pesadilla, ambos centros han visto aliviada esta semana su situación. Según datos facilitados por la UGT a este diario, en la actualidad hay 30 menores en el centro de La Línea y 20 en el de El Cobre, en Algeciras. Sólo en de La Línea, con capacidad para 24 menores, han llegado a estar hacinados 160 chicos. Esto ocurría la semana pasada.

Pese a ello, los trabajadores anuncian medidas de protesta para que la situación no se repita y para denunciar la pesadilla que han tenido que vivir estos últimos meses debido a que no daban abasto para atenderlos en condiciones dignas.

En La Línea ha sido frecuente este verano ver a grupos de más de diez de estos menores, casi todos subsaharianos, deambulando por la ciudad, ya que en estos centros no se les priva de libertad.

Los CIE, en cifras razonables

Los Centros de Internamiento para Extranjeros también se han visto desbordados este verano aunque ahora registran unas cifras razonables de acogida. Según datos de la Policía Nacional relativos al pasado viernes, en el CIE de Tarifa había 40 personas y en el de Algeciras, 17 personas. En las comisarías de toda la provincia había este viernes 28 marroquíes pendientes de la tramitación de documentación para su expulsión.

Hasta 3.000 euros en narcopatera

Las mafias dedicadas al tráfico de personas se han lucrado, y mucho, con la desesperación de estas personas, entre las que han viajado mujeres embarazadas, una de nueve meses que tuvo que ser trasladada al hospital de Algeciras tras ser rescatada.

Los narcos han querido sacar tajada y no contentos con los suculentos beneficios del tráfico de drogas han querido lucrarse con la desesperación de estas personas. Lo último ha sido ver a inmigrantes a bordo de narcolanchas llegando a las costas de Cádiz.

Además, y tal y como este diario publicó recientemente, muchos de los inmigrantes que llegan en narcopateras, en la mayoría menores, son grabados a la salida de las costas de Marruecos y a la llegada a playas como las de Tarifa debido al acuerdo alcanzado por quienes trafican con ellos con sus familias para que procedan a una nueva parte del pago del dinero acordado.

La inmigración irregular se ha convertido en estos casos en una especie de “viaje a la carta” en el que además, una vez llegan a España son trasladados a pisos en ciudades como Jerez hasta su posterior destino. Es entonces cuando las familias desembolsan la totalidad del dinero pactado, que puede llegar a alcanzar los 3.000 euros por persona en una narcopatera según las fuentes de la Guardia Civil consultadas por este diario. Si el trayecto es en una patera convencional el coste ronda los 1.000 euros por persona.

Oleada de solidaridad y entrega

La colaboración de los ayuntamientos resultó insuficiente aunque si algo bueno ha generado esta crisis migratoria ha sido la oleada de solidaridad que se ha vivido en poblaciones como Algeciras, Tarifa, Los Barrios y San Roque. También fue necesario habilitar pabellones en ciudades como Cádiz, Jerez y Barbate. Los vecinos y las ONG han respondido de manera masiva para llevar alimentos, ropa y artículos de primera necesidad para estas personas.

La crisis migratoria también ha puesto de manifiesto la profesionalidad y entrega de los agentes de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, de los voluntarios de la Cruz Roja y de los efectivos de Salvamento Marítimo, que lo han dado todo para poder atender en las mejores condiciones posibles, pese a las dificultades, a estas personas. La sobrecarga de trabajo también ha sido ingente para todos ellos. Muchos han doblado turnos y han dado muestras de una humanidad impagable.

Nuevo centro en San Roque

Tras varias semanas de colapso absoluto, el Gobierno reaccionó y abrió el Centro de Atención Temporal para Extranjeros (CATE) en el muelle de Crinavis, en San Roque, con capacidad para atender a 600 personas. Fue el 3 de agosto. Desde entonces y hasta el pasado viernes han pasado por estas instalaciones 2.600 subsaharianos, ya que los inmigrantes marroquíes son atendidos en las comisarías para la tramitación de los expedientes necesarios hasta su devolución.

La inmensa mayoría de personas atendidas en el CATE de San Roque han sido hombres, un total de 1.680. Además, han ingresado en este centro 343 menores no acompañados y 82 menores acompañados, así como 458 mujeres.

El pasado viernes, este centro permanecía vacío después del parón que han supuesto en la llegada de inmigrantes el grave incidente ocurrido el pasado martes, cuando una unidad de la Marina Real de Marruecos abrió fuego contra una patera de inmigrantes, lo que ocasionó la muerte de una joven de 20 años y provocó tres heridos, así como el fuerte temporal de levante que azota el Estrecho de Gibraltar.

Campano

El 30 de julio comenzó a funcionar otro nuevo recurso, el complejo Campano, en Chiclana de la Frontera, gestionado por la Cruz Roja y con capacidad para albergar a 600 personas. La ministra de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, Magdalena Valerio, acudió a la entrada en funcionamiento de este recinto.

En este centro, los inmigrantes permanecen varios días hasta que la Cruz Roja puede derivarlos a otros recursos.

¿Y después, qué?

¿Y después, qué?. Se trata de una pregunta que se formulan muchos ciudadanos. ¿Qué ocurre con los inmigrantes una vez son atendidos tras ser rescatados?. Los marroquíes son expulsados en virtud del acuerdo que tiene España con el país alauita. Los subsaharianos tienen que ser puestos en libertad tras las 72 horas.

En el caso del CATE de San Roque, una vez cumplimentados los trámites de identificación y reseña, estas personas son derivadas a los sistemas de acogida previstos por las Administraciones y ONG, como el centro Campano.

Una vez allí, los más vulnerables son derivados a otros recursos de acogida y otros muchos se marchan una vez cubiertas sus primeras necesidades.

Y es que muchos de ellos no se quedan en España, sino que viajan luego a otros países de la Unión Europea como Francia, donde tienen a familiares y amigos, y donde esperan empezar una nueva vida alejada del hambre, las guerras y los conflictos de los que han huido.

En muchas ocasiones, son las ONG las que pagan los billetes para que estos inmigrantes puedan llegar al destino soñado. La Cruz Roja costea los billetes de estas personas para que se desplacen a otras ciudades, siempre dentro de territorio español. Según explicaron desde esta organización, la mayoría de ellos elige ciudades grandes, como Barcelona, Madrid, Valencia, y otras como Bilbao u otros destinos de Andalucía. Algunos optan por quedarse a vivir allí si logran estabilidad y para otros supone una estancia temporal hasta que logran reunir algo de dinero para llegar a otro país de la Unión Europea.