Casarse deja de estar de moda

Por primera vez desde que hay estadísticas del Instituto Nacional, los enlaces religiosos no llegan en 2016 ni a la tercera parte del total de bodas

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Casarse es un ejercicio que parece estar en decadencia. Especialmente llamativo es el declive de los matrimonios celebrados según el ritual de la Iglesia Católica. Baja el número de enlaces en general, en toda Europa, en toda España, también en la provincia de Cádiz pero dentro de la tendencia a la baja de todos los números, en todos los lugares, la más notable de todas las bajadas es la de las bodas religiosas.

Es una de las principales conclusiones que puede sacarse del informe sobre Movimiento Natural de la Población que el Instituto Nacional de Estadística cierra y publica cada mes de diciembre. En ese balance anual, 2016 aparece como uno de los peores años de los que hay constancia para los partidarios de las bodas tradicionales, especialmente de las que se celebran en una iglesia.

Para empezar a situar la cascada de números que aportan estos completísimos y complejísimos informes, lo mejor es situarse en los números totales. En la provincia de Cádiz, en 2016, se celebraron 3.192 matrimonios de cualquier tipo. Sólo 938 fueron católicos. Eso supone que ya ni el 28% de los enlaces tienen el componente religioso. Es el porcentaje más bajo desde que hay recuentos oficiales. Desde que el Instituto Nacional de Estadística realiza este recuento, el número de casorios por la iglesia nunca había descendido del 33%, la frontera que marca el tercio del total de bodas.

Cambio de siglo

Hasta principios del siglo XXI, de hecho, la cifra de bodas con cura jamás había descendido en España y en la provincia del 50% pero desde el año 2000 no deja de hundirse. Con el inicio de la segunda década ya descendió, el número de bodas religiosas, por debajo de la mitad del total. Ahora, en 2016, por primera vez baja del 30%, lo que significa que este tipo de enlaces está ya muy cerca de suponer tan sólo un cuarto del total. De hecho, sólo una de cada cuatro bodas en suelo gaditano serán católicas este año 2017 siempre que se mantenga la misma tendencia de los últimos 20 años.

El número de bodas, todas, en general, también baja. Como prueba: en 2015 fueron 4.666 en la provincia. Esa tendencia descendente también se aprecia en toda España y toda Europa. El número de enlaces del pasado año en cualquier ámbito territorial que se acote siempre es más bajo que en el precedente. La bajada no es baladí. De un año a otro, de 2015 a 2016, el número total de casorios baja en casi 1.500 certificados. Es, en términos estadísticos, un derrumbe. El total de bodas baja de 4.666 a 3.192 certificados de matrimonio. En el caso de las religiosas, el desplome también es significativo en la provincia para tratarse de un solo año. De 1.738 en 2015 a 938 en 2016. Casi la mitad para una cifra que se coloca, por primera vez también en los últimos 40 años, por debajo de las mil bodas católicas al año en todo el territorio gaditano.

Como curiosidades anecdóticas, en la provincia, durante 2015 se celebraron sólo tres bodas religiosas por ritos distintos al católico. Respecto a las fechas elegidas por los gaditanos, no hay sorpresas. Los meses de septiembre, octubre, mayo y junio siguen entre los más elegidos con mucha diferencia. La edad media de los contrayentes, además, sube de nuevo casi un año y medio y se sitúa por encima de los 36 años.

Matrimonios del mismo sexo

La evolución de las bodas entre personas del mismo sexo es contraria a las heterosexuales. El hecho de que los matrimonios homosexuales aún sean un fenómeno reciente hace que muchas parejas quieran incorporarse al mundo de los casados. En la provincia, las bodas entre varones homosexuales se triplicaron de un año al siguiente. De las 39 de 2014 a las 93 en 2015. En este apartado de la formalización administrativa también hay una preponderancia de los varones respecto a las féminas. Las bodas de dos mujeres en 2015 en la provincia fueron 33, suponen únicamente la tercera parte que las de dos hombres.

Los expertos suelen ligar la evolución del número total de matrimonios a los ciclos económicos. Tanto las bodas como los divorcios crecen cuando los ingresos en las familias ascienden o se mantienen estables. Sin embargo, en los años de recesión, bajan los registros. En este caso, la asociación no se cumple. Mientras los datos de paro han mejorado durante 2016, el número de bodas ha caído. Será preciso buscar otros condicionantes.