Tráfico en CádizLa cámara oculta de Tráfico que vigila Cádiz desde el cielo

El helicóptero de la DGT sobrevuela las carreteras gaditanas a la caza de infractores al volante. LAVOZ comparte un día de trabajo con sus pilotos

CádizActualizado:

Son las 11 de la mañana en el aeropuerto de Jerez. Comienza uno de los fines de semana clave del año para la Dirección General de Tráfico. Sólo durante el mes de agosto se prevén 1.296.636 desplazamientos en la provincia de Cádiz, lugar de tránsito para muchos españoles que disfrutarán de las vacaciones durante la temporada estival. El helicóptero de la DGT destinado a Andalucía Oriental –Huelva, Sevilla, Córdoba y Cádiz– y la provincia de Badajoz ha parado a repostar. En esta jornada su objetivo principal es supervisar el tráfico en las carreteras gaditanas que conectan con la costa.

El equipo está formado por tres integrantes: José Luis Dehesa, piloto con más de 20 años de experiencia; el agente Blanco, guardia civil especializado en el sistema Pegasus, que trabaja como operador de cámara; y Manuel García, jefe de servicio. Todos ellos se conocen a la perfección. Llevan años sobrevolando autopistas y es muy frecuente que coincidan en el turno que les corresponde: la patrulla de Andalucía Oriental dispone de tres pilotos y siete operadores de cámara. El jefe del grupo es Antonio Zabau, trabajador de la DGT desde los años 80, cuando él era el fotógrafo especialista de este tipo de helicópteros. «Tenía que ir cambiando el objetivo y cuando estaba listo lanzaba la foto para captar la imagen de la matrícula. Aquello pesaba muchísimo», recuerda.

Mucho ha llovido desde entonces. Desde 2013 se usa el sistema Pegasus, un radar aéreo de origen militar que aprovecha sus dos cámaras. «La bola», como le llama García de forma coloquial mientras prepara el helicóptero para el despegue. La primera lente es panorámica y se encarga de seguir el movimiento de un vehículo y determinar su velocidad; la segunda dispone de un teleobjetivo de largo alcance que permite alcanzar la matrícula y, en caso de que sea necesario, detectar si un conductor no lleva el cinturón puesto o usa el teléfono móvil, una infracción a la que la DGT ha destinado gran parte de sus campañas en los últimos años.

La comunicación fluye desde el primer momento entre Dehesa y el agente García. Determinan si desviar la ruta establecida en función de lo que supervisan desde el aire. El guardia civil, que controla el radar a través del control de mandos y una pantalla en la que visualiza la grabación, advierte al piloto de los potenciales infractores. O viceversa. «Con un gesto ya sabemos qué queremos decirnos», asegura García.

El helicóptero avanza a través de la autovía hacia la Bahía de Cádiz, una de las zonas más controladas. Lo hace a unos 200 metros sobre el suelo, una altitud «que no moleste a nadie y en la que se nos vea», detalla el jefe de patrulla. Y es que el principal objetivo es ese: «el hecho de que nos vean en el cielo». «Si es que hasta nos anunciamos: cuando volamos, los paneles de la autovía muestran en su parte inferior izquierda un rótulo con un helicóptero anunciado», añade. A los radares fijos establecidos en la carretera se suma la presencia del Pegasus, que mientras sobrevuela pone en alerta a los conductores.

La patrulla de Andalucía Occidental trabaja con frecuencia en Cádiz, donde el tráfico aumenta en agosto

Por ello, la prioridad de este helicóptero no es punitiva, sino el control y prevención. Sin embargo, a veces hay que hacerlo. Hace unas semanas el piloto Dehesa sobrevolaba la provincia de Badajoz cuando detectaron a un individuo que conducía de forma temeraria. Durante varios kilómetros el Pegasus le persiguió, registrando el radar una velocidad media de 195 kilómetros por hora, con picos de 208 kilómetros. El portugués acosaba al resto de conductores para que abandonaran el carril izquierdo de la vía y no interrumpieran su marchay provocó peligrosas maniobras para evitar colisionar contra él. La situación fue puesta en conocimiento de la Guardia Civil, que procedió a su detención. «A veces hay que evitar que cometa acciones peligrosas no sólo para él, sino también para los demás», apunta García.

El helicóptero suele mantenerse en el aire durante más de dos horas. El tráfico es fluido a excepción de un clásico para los atascos en la Bahía de Cádiz: el enlace de Tres Caminos (A-4. A-48 y CA-33). «Es una retención habitual de los que vienen desde Jerez hacia Algeciras por el cambio de ramal. Con la cantidad de gente que circula en agosto y julio no da abasto», explica el piloto.

La cooperación con otros cuerpos también es habitual. La Guardia Civil o Protección Civil se apoyan en este helicóptero cuando hay alguna urgencia. Por ejemplo, hace unas semanas, ocurrió en la AP-4. Varios conductores habían advertido de cómo un Porsche circulaba de forma temeraria, poniendo en peligro la vida del resto de conductores. «Nos llamaron porque estábamos en la zona, así que lo buscamos y lo localizamos», explica el agente García.

El aparato ha dejado de lado un Puente de la Constitución invadido por la niebla. El guardia civil permanece atento al avance de los vehículos a través de la pantalla, que le permite registrar la velocidad de los coches que circulan por la carretera. «Vamos por el lateral de la carretera. Con experiencia sabes reconocer aproximadamente a qué velocidad está pasando las líneas un vehículo. Ahí ya te va dando una idea para fijarte en un coche u otro», explica Zabau. El funcionamiento del Pegasus es similar al de un radar por tramos. Mientras el helicóptero avanza, se realizan tres capturas de velocidad por cada nueve segundos. En ese periodo se establece una media del trayecto, con cada una de las cifras recogidas en las emisiones.

El helicóptero de la DGT sobrevuela las carreteras a una altura de 200 metros:«El objetivo es que se nos vea»

Las infracciones por velocidad son las más habituales, pero no las únicas. Las grabaciones en vídeo registran adelantanientos indebidos, distancia de seguridad, uso del teléfono móvil... El dispositivo Pegasus permite obtener filmaciones en un arco de 360 grados y a una distancia de más de tres kilómetros.

«Intentamos volar por las zonas que tienen más afluencia», advierte el piloto. Sin embargo, las autovías y autopistas no son el único objetivo de Pegasus. Las carreteras convencionales, las que tienen un mayor índice de mortalidad, también son objetivo de esta patrulla. En ellas, se tiene muy en cuenta la protección de los ciclistas. En la provincia de Cádiz destaca la A-471 y la N-4, una de las que más accidentes acumulan al año. Entre las autovías, la A-381 es una de las que más infracciones por exceso de velocidad registra.

Finalmente, el helicóptero aterriza en Sevilla y comienza el hueso duro para los operadores de cámara. El material gráfico es analizado, fotograma a fotograma, para analizar las posibles irregularidades que acabarán en multa. «Es el trabajo al que más horas se dedica», advierte el jefe de patrulla. La infracción será notificada al titular del vehículo, cuya matrícula ha quedado registrada gracias a la doble cámara.

A la tecnología del sistema Pegasus se ha sumado en los últimos meses la potencialidad del uso de drones. Disponen de un radio de acción de 500 metros y se utilizan en un único punto, «que suele ser conflictivo». «Hay que saber usar la tecnología para el bien común», explica Zabau, que a sus 64 años se ha adaptado a los nuevos tiempos. Hace 30 años él era el fotógrafo especialista de este tipo de helicópteros: «Tenía que ir cambiando el objetivo y cuando estaba listo lanzaba la foto para captar la imagen de la matrícula. Aquello pesaba muchísimo». Hoy, a las puertas de la jubilación, este piloto ilerdense también cuenta con formación para usar los nuevos drones.